El Athletic se queda corto en Getafe

Los rojiblancos pierden una gran oportunidad en el Alfonso Pérez, donde no se han cansado de trabajar pero han sido incapaces de crear un mínimo de fútbol

JON AGIRIANO

La final de Getafe se le ha escapado al Athletic en una segunda parte pobre y borrosa. Tras haber sostenido e incluso superado a sus duros rivales durante los primeros 45 minutos, la confianza de los rojiblancos estaba puesta en elevar el nivel tras el descanso, y ha sucedido justo lo contrario. Su juego ha perdido toda su profundidad, que ya había sido muy escasa, y se ha convertido en una sucesión infernal de despejes, choques y balonazos. Soria se ha convertido definitivamente en un espectador mientras veía cómo sus compañeros apretaban las tuercas. Las entradas de Portillo en el minuto 39 y de Ángel antes de la hora han aportado al Getafe la chispa ofensiva que no tenía. Bordalás ha arriesgado con ellos y le ha salido bien, aunque fuera con un poco de fortuna. La tuvo en la jugada del gol, en el minuto 77, cuando un despeje de Aranbarri se ha convertido en un soberbio pase en profundidad para Ángel, que ha controlado y definido con mucha calidad.

Justamente esto, calidad, es lo que le ha faltado al Athletic. El sueño de la Champions no solo requiere de la actitud adecuada. También se necesita fútbol. Llegados a este punto, son muchos los que acostumbran a salir al cruce impetuosos como un lateral escocés y preguntan qué es el fútbol. Pues bien, sin entrar en grandes disquisiciones que nos pudieran llevar a un debate ontológico para el que no tenemos tiempo ni espacio, digamos que fútbol es, desde luego, jugar el balón con acierto -ya sea en largo, en corto, a media distancia o con la chepa - en busca de la portería rival. Y el Athletic no lo ha conseguido durante los noventa minutos. Su falta de lucidez y precisión -o su exceso de gorrazos y balones jugados al tuntún- le han acabado condenando y alimentando una decepción inevitable. Y es que se esperaba más de los pupilos de Garitano, que solo han alcanzado a crear una ocasión de gol, la que ha desperdiciado Córdoba en el minuto 30. Ha podido cambiarlo todo.

1 Getafe

Soria; Damián Suárez, Bruno, Djené, Antunes; Foulquier (Portillo, min. 40), Arambarri, Maksimovic, Olivera (Ángel, min. 57); Jorge Molina (Ignasi Miquel, min. 93) y Jaime Mata.

0 Athletic

Herrerín; De Marcos, Yeray Álvarez, Iñigo Martínez, Yuri Berchiche; San José, Dani García; Ibai Gómez (Susaeta, min. 16), Raúl García, Córdoba (Aduriz, min. 79); y Williams (Kodro, min. 70).

Goles
1-0, min. 78: Ángel.
Árbitro
José Luis González González (Comité Castilla León). Mostró cartulina amarilla a San José (min. 11) por parte del Athletic y a Damián Suárez (min. 32) y Ángel (min. 60) por parte del Getafe.
Incidencias
: partido correspondiente a la trigésima primera jornada de LaLiga Santander disputado en el Coliseum Alfonso Pérez ante 11.617 espectadores. Los jugadores del Athletic lucieron brazalete negro con motivo del fallecimiento del jugador Ángel Sertutxa. EFE

Lo cierto es que la primera impresión del partido ha sido positiva. La puesta en escena del Athletic se ha ajustado a las necesidades de un rival peculiar. La primera obligación cuando te enfrentas a los gurkas de Bordalás es demostrarles que no te van a superar en intensidad, firmeza y atención a los detalles; es decir, que vas a responder, punto por punto, falta por falta podríamos decir, al pulso físico y guerrero que te proponen. Pues bien, tanto se han aplicado los rojiblancos en esta tarea que han estado por encima de los azulones durante la primera parte. No es que crearan ocasiones -insisto: solo esa aislada de Córdoba-, pero han tenido el duelo bien controlado y hasta han superado al Getafe en faltas. Toda una hazaña estadística.

Es probable es que esa fortaleza en los primeros 45 minutos creara en el Athletic una impresión engañosa: la de que, siguiendo por el mismo camino, es decir, aplicando al Getafe su propia medicina en dosis muy elevadas, el partido acabaría siendo suyo en alguna jugada puntual entre Raúl García y Williams, al que sus compañeros, empezando por Herrerín, no se han cansado de buscar en largo. Aquí ha estado el error de cálculo. Garitano y sus pupilos se han equivocado al suponer que la tropa de Bordalás iba a seguir por los mismos derroteros y que el partido continuaría siendo una especie de concierto de yunque y txalaparta, algo entre industrial y rupestre, poco apto para espíritus sensibles. Y es que, aunque esa música continuó sonando, lo cierto es que el Getafe ha sabido cambiar de sintonía.

Mejoría del rival

La entrada de Portillo por Foulquier, que ha salido y pegado durante 39 minutos en una especie de generoso sacrificio personal para desgastar al rival, ya les había dado un mejor aire a los madrileños. Cuando Ángel ha saltado al césped en lugar de Oliveira, su mejoría se ha hecho evidente en un aspecto fundamental: la capacidad de crear peligro. No es que lo crearan. Sus dificultades han continuado siendo muy grandes ante un Athletic rocoso que luchaba, peleaba y despejaba como si no hubiera un mañana. Pero el peligro ha comenzado a estar latente, con Mata y Ángel siempre al acecho, dispuestos a sacar petróleo en alguna jugada aislada, de esas que surgen sin querer, como flores en las rendijas del hormigón, en cualquier lío de despejes y cabezazos. Esta vez, la oportunidad ha llegado en el minuto 77 y Ángel la ha aprovechado con maestría.

No ha habido reacción del Athletic, que ha jugado a brochazos hasta el pitido final. La pérdida de Ibai Gómez, lesionado en el minuto 13 en uno de los tres o cuatro millones de saltos de cabeza que ha habido en el partido, ha hecho daño a los rojiblancos, sobre todo porque su sustituto, Susaeta, no ha dado una a derechas. Pareció fuera de onda el eibarrés, como si le pesara la losa de saber que está jugando sus últimos minutos en el Athletic. Tampoco ha sido el día de Raúl García, ni de Williams, al que ha relevado Kodro en el minuto 70. Ha sido un cambio intrascendente, como lo ha sido, ya al final, la salida de Aduriz, de regreso tres meses después. La verdad es que no ha tenido el día el Athletic de Garitano. Ha trabajado a destajo, pero con eso no ha sido suficiente. No suele serlo cuando uno se plantea retos ambiciosos.

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