Una remontada feliz

Raúl García celebra su gol, que ha dado la victoria a los rojiblancos. / Manu Cecilio

Tras una primera parte decepcionante, el Athletic reacciona tras el descanso y consigue en Montilivi una victoria crucial que le mete de lleno en la lucha por los puestos europeos

Jon Agiriano
JON AGIRIANO

En tiempos de Valverde se hablaba de las 'ernestinas'. Así conocíamos a las supuestas broncas furibundas que el técnico de Viandar de la Vera echaba a sus pupilos en los descansos cuando hacían una primera parte mala con avaricia. Algunas tuvieron un efecto revitalizador y otras no, como es natural. Pues bien, a partir de ahora, visto lo visto esta noche en Montilivi, quizá tengamos que ponernos a hablar de las 'gaizkinas', aunque no suene muy bien. Y es que algo ha sucedido en el descanso, algo benéfico y misterioso que ha permitido al Athletic reaccionar de una manera sorprendente y remontarle al Girona un partido crucial que mete de lleno a los rojiblancos en la pelea por Europa. Dos goles de cabeza de Williams y Raúl García en los minutos 53 y 59 dieron la vuelta a un marcador que, también de un gran testarazo, abrió Stuani en el minuto 37.

La verdad es que es fácil de entender lo que ha ocurrido, el cambio tan drástico que han experimentado los dos equipos en la segunda mitad. Al Girona, que hasta el descanso había sabido perfectamente lo que hacía, se le apagaron las luces de repente. Y al Athletic, en tinieblas durante 45 minutos, se le encendieron todas las bombillas. Es cierto que los partidos con dos caras son un clásico, pero lo de esta noche ha sido verdaderamente extraño. Y es que nada anunciaba que pudiera tener lugar esa doble metamorfosis, sobre todo la del Girona. Tal vez así se expliquen los tremendos problemas que tiene el equipo de Eusebio para obtener buenos resultados en casa. Por lo visto, tiende a la dispersión -o al cansancio- y en cuanto se descuida se le cae el techo encima.

1 Girona

Gorka Iraizoz; Jonás Ramalho (Seydou Doumbia, min. 75), Pedro Alcalá, Juanpe, Raúl García Carnero; Marc Muniesa (Valery Fernández, min. 64); Portu, Àlex Granell, Pere Pons, Borja García (Patrick Roberts, min. 87); y Cristhian Stuani.

2 Athletic

Iago Herrerín; Ander Capa, Unai Núñez, Iñigo Martínez, Yuri Berchiche; Dani García (Mikel San José, min. 74), Beñat Etxebarria; Óscar de Marcos, Raúl García (Kenan Kodro, min. 81), Iñigo Córdoba (Mikel Balenziaga, min. 85); y Iñaki Williams.

Goles.
1-0, min. 37: Cristhian Stuani. 1-1, min. 53: Iñaki Williams. 1-2, min. 59: Raúl García.
árbitro.
José María Sánchez Martínez (Colegio murciano). Amonestó a los locales Juanpe (min.72) y Portu (min. 80); y a los visitantes Ander Capa (min. 39), Raúl García (min. 63), Iñigo Martínez (min. 79) y Beñat Etxebarria (min. 84)
incidencias.
Partido correspondiente a la vigésima novena jornada de LaLiga Santander disputado en el Estadio Municipal de Montilivi ante 10.652 espectadores.

Desde luego, para el Athletic fue una bendición cómo se pincharon los catalanes. Y es que su primera impresión fue fatal. Que levante la mano el aficionado 'zurigorri' que al descanso no fumaba en pipa y no despotricaba contra los suyos y les acusaba de no querer mirar a Europa por el engorro que sería para ellos jugar previas en julio... Cosas así. Hay que entenderles porque el arranque del partido no ha podido ser más engañoso. Los pupilos de Garitano parecieron salir con chispa, bien motivados, pero esta impresión positiva apenas duró tres o cuatro minutos. Poco a poco se fue imponiendo otra realidad, la de un duelo estomagante en el que los bilbaínos disfrutaban de la posesión y el Girona de las mejores llegadas al área rival. Suele ocurrir con cierta frecuencia y siempre por la misma razón, porque el equipo que tiene la pelota no sabe qué hacer con ella. Les sucedió a los pupilos de Garitano. Nunca encontraron la forma de prosperar. Ni por la banda derecha, aunque Capa y De Marcos al menos lo intentaron, ni por la izquierda, donde Berchiche y Córdoba se fueron difuminando de mala manera, ni tampoco tampoco por el centro. Raúl García tuvo subido a la chepa a Muniesa desde el pitido inicial y estuvo muy a disgusto.

Ese ir y venir inane del Athletic, aliñado con un buen surtido de balonazos de los que, curiosamente, sólo se salvaron los de Herrerín, acabó siendo una tufarrada que se prolongó, como decíamos, hasta el descanso. Es cierto que el Girona tampoco puso en muchos aprietos al portero de Castro -no es fácil hacerles ocasiones a los rojiblancos-, pero al menos dibujó cuatro o cinco llegadas con peligro, especialmente por la banda derecha, donde Ramalho estuvo muy activo. El 1-0, curiosamente, llegaría desde el otro costado. Carnero pudo centrar con demasiada comodidad y Stuani le ganó el salto a Iñigo Martínez. La verdad es que hay que descubrirse ante el uruguayo, cuyo futuro debe estar en un equipo grande.

Raúl García

No hace falta decir que fue muy decepcionante esta primera versión de los rojiblancos. Se esperaba otra muy distinta. En concreto, la que apareció en la segunda parte, cuando el equipo apretó las tuercas y supo jugar con más intensidad y velocidad. Raúl García tuvo bastante que ver en ello. Muniesa debió cansarse del 'habeas corpus' al que le había sometido y el navarro lo aprovechó. Un gran pase suyo en profundidad a Berchiche permitió que el lateral de Zarautz, con un centro a la cabeza de Williams, firmara su primera asistencia de gol de la temporada. Vamos, que el chaval no se ha precipitado.

El 1-2 también tuvo como protagonista al Raúl García, que apareció como un reloj para cabecear un gran centro de Williams desde la banda derecha. Conviene insistir en lo de 'gran centro' por la novedad que supone en un equipo que sigue centrando fatal. Beñat, por ejemplo, llegó a pegarle un castañazo al único jugador que se le puso delante en una falta que quería colgar al área. Y qué decir de De Marcos. De haber centrado con corrección podía haber hecho él solito una escabechina.

Sea como fuere, el Athletic supo controlar el partido hasta el final con autoridad y ambición. Al equipo no se le ocurrió meterse en la madriguera. Un buen detalle. Los tres puntos no estuvieron en peligro -sólo Granel asustó un poco en un remate- y hay que celebrarlo como se merece. La pelea por Europa no puede rehuirse tras la remontada, la primera a domicilio cuatro años después. ¡Cuatro!