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Banquete. Vista antigua del Casino de Plentzia, en la plaza del Astillero.
La gran excursión a Plentzia
125 aniversario del Athletic (1898-2023)

La gran excursión a Plentzia

El club celebró su título de Copa de 1911 con una fiesta por todo lo alto en la villa marinera

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Martes, 7 de noviembre 2023, 13:53

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La Copa de 1911 fue un acontecimiento extraordinario que supuso el despegue definitivo del fútbol y del Athletic en Bilbao. En su condición de campeón del año anterior, al Athletic le tocaba organizar la edición de 1911 y se esmeró en el trabajo. La sociedad Terrenos de Neguri construyó ex profeso el campo de Jolaseta y la nómina de participantes creció hasta los diez equipos, con la incorporación de tres academias militares.

El campeonato fue una sucesión de incidentes, acusaciones cruzadas, impugnaciones y boicots, que merecen por sí solos otro capítulo. La final estuvo a punto de no jugarse, pero a última hora el Español reconsideró su boicot y se presentó al último partido contra el Athletic, lo que a sus jugadores les valió el reconocimiento de los aficionados bilbaínos hasta el punto de ser tan aclamados y homenajeados como los propios campeones.

Ganó el Athletic la final un sábado 15 de abril, y aquella misma noche se organizó una manifestación espontánea a los sones del txistu y el tamboril, que recorrió las calles de Bilbao con parada frente al hotel Arana, donde se hospedaba el Español, cuyos jugadores fueron obsequiados al día siguiente con una cena de gala en el Hotel Torrontegui.

El domingo hubo más fútbol, un partido entre un combinado de jugadores del Athletic, el Bilbao, el Barcelona y el Español perdió, 7-0 contra el Civil Service inglés, que al día siguiente derrotaría también al Athletic, aunque solo por 2-0, lo que se consideró un gran éxito.

Fue al regreso del campo de Neguri cuando estalló la fiesta en Bilbao. A las ocho y cuarto de la tarde se organizó en la Plaza Elíptica una manifestación con banda de música, que por la Gran Vía se dirigió a la sede de 'El Noticiero bilbaino', para aclamar a su «revistero sportivo FLA». Encabezaba la comitiva una gran pancarta en la que se leía: '¡Viva el Athletic! Campeón de España 1910-1912 ¡Hip! ¡Hip! ¡Hurra! ¡Viva el Español de Barcelona!' Y en el otro lado un escueto pero rotundo '¡Viva Bilbao!'.

La manifestación, «cada vez más numerosa y con el entusiasmo en aumento», según el relato de La Gaceta del Norte, torció por la Alameda de Mazarredo para llegar a la calle Henao, donde estaba la sede de dicho diario y donde su firma de referencia, José María Mateos, también fue recordado por la afición con un pareado: «El victorear a Mateos es de los vicios más feos», lo que sorprendió al destinatario. «En todo lo que he escrito no he hecho sino cumplir con mi deber como bilbaíno y como amante (en toda su mayor extensión) del deporte futbolístico» se defendía al día siguiente en las páginas de su diario.

Por la Plaza del Ensanche y la calle Astarloa los eufóricos hinchas regresaron a la Gran Vía, donde esperaba la banda de Garellano. Tras aclamar al portero Astorquia, la manifestación llegó a la plaza del Arriaga. La prensa calculó en 2.500 o 3.000 manifestantes los que se concentraron frente a las sedes del Club Náutico, el Club Cocherito, la Sociedad El Sitio, y el Centro y Juventud vasca, donde izaron sus respectivas banderas. Los jugadores del Español salieron a los balcones del Hotel Arana para volver a ser aclamados antes de dirigirse todos a la Plaza Nueva.

Un homenaje popular

Mientras tanto, en el hotel Torrontegui los campeones del Athletic, los jugadores del Español, socios del club bilbaíno y autoridades deportivas, celebraban una cena de gala en la que entre discursos y brindis se metieron entre pecho y espalda un menú compuesto por aperitivos variados, sopa juliana, fritos variados, angulas de la Isla, merluza con mayonesa, menestra a la bilbaína, rosbif a la inglesa, postres, mantecadas de vainilla, frutas y pastas. El Athletic obsequió a los jugadores el Español con once artísticas medallas como recuerdo de su paso por Bilbao.

Pero la celebración de aquel título no quedó ahí. La afición estaba desatada. «¿Nos hemos de contentar con lo hecho en honor del campeón?», se preguntaba retórico José María Mateos erigiéndose en portavoz de una idea que circulaba por la villa. «No basta. Es preciso un homenaje popular… Necesitamos mantener el entusiasmo popular por las cosas de casa y para ello nada mejor que ese homenaje que podía ser un banquete o una excursión».

Dicho y hecho. Constituida la pertinente comisión organizadora fue tomando cuerpo la idea de celebrar una excursión al castillo de Butrón. La base de operaciones de estableció en la tienda de artículos deportivos que regentaban en la calle Banco de España dos jugadores del Athletic, Arzuaga y Rodríguez. El título de Copa y el excelente papel del equipo ante los ingleses del Civil Service, habían disparado el entusiasmo. El Athletic ya era considerado como algo muy propio y los aficionados hacían cola ante la Casa de Sport de Arzuaga y Rodríguez para inscribirse a la excursión previo pago de siete pesetas que incluían el viaje de ida y vuelta en tren especial y la comida «que será espléndida y abundante, no faltando para todos, sean los que sean los que acudan».

Ante el éxito de la convocatoria, los organizadores cambiaron el destino: la excursión sería a Plentzia por contar este pueblo con más medios para acoger a la multitud que se esperaba.

El programa de festejos incluía un gran banquete en honor de los campeones y a continuación concursos de salto de trampolín desde un ladrillo hasta el suelo; carrera pedestre para los más jóvenes; el juego de la sartén húngara para menores de 18 años y con una peseta de premio; juego de la cacerola de merengue, que consistía en darse de comer mutuamente dos personas dicho dulce con los ojos vendados, con dos pesetas de premio. Carrera de burros con chiquillos en sacos, también con dos pesetas para el ganador o ganadora, porque se especificaba que en esta prueba podían participar indistintamente hombres y mujeres y, finalmente, una grandiosa rifa.

En medio del banquete, servido en el Casino de Plentzia por el Hotel Bilbao, se enviaron sendos telegramas dando parte del evento al Athletic de Madrid. «Reunidos magno banquete excursión Plencia homenajeando excelso campeón balompié, enviamos entusiasta felicitación compañeros Athletic deseando abrazaros pronto en otra próxima ocasión», y al Español de Barcelona: «Socios Athletic reunidos excursión Plencia por homenaje campeón, enviamos saludos simpáticos equipiers de ese club, deseando tenerlos pronto entre nosotros».

En la sección de Ecos de Sociedad de 'El Pueblo vasco' y con la firma de 'Chipli-Chapla', se contaban los detalles de la excursión: «A los acordes de la banda de música y entre infinidad de cohetes entraron en la villa capitaneados por el jefe y cabeza de esta jira, el gran Goiri que cabalgaba sobre un rucio; Hernán Cortés después de conquistar á Mejico no entraba más orgulloso y altivo. La gente tenía al estómago pidiendo de comer y a ello fueron rápidos, siendo el Hotel Bilbao el encargado de sofocar aquél fuego».

La descripción que hace el periodista del regreso de los excursionistas certifica lo bien que se lo pasaron en Plentzia. «Una nube de amigos, cual fieras, vomita a las puertas de la estación de Las Arenas… Tornaban llenos de satisfacción del resultado de la jira algunos completamente jirados, ó sea, vueltos del revés».

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