El honor es sagrado para Marcelo Bielsa

Marcelo Bielsa da instrucciones a sus hombres en el partido que disputaron ayer el Leeds y el Aston Villa en Elland Road. /Reuters
Marcelo Bielsa da instrucciones a sus hombres en el partido que disputaron ayer el Leeds y el Aston Villa en Elland Road. / Reuters

El entrenador rosarino ordena a sus jugadores dejarse marcar después de que el Leeds lo hiciera con un jugador del Aston Vila tendido en el suelo

Robert Basic
ROBERT BASICBilbao

En una de sus primeras comparecencias en Bilbao, cuando se hizo cargo del Athletic, Marcelo Bielsa atendió durante más de una hora a los medios de comunicación y al final se dirigió por iniciativa propia a un informador japonés. «Me gusta su país -le dijo sin mirarle a los ojos-, donde el honor está por encima de todo». Al técnico argentino siempre le han ocupado y preocupado temas de moral y ética, que considera innegociables en una profesión llena de «trampas». En Lezama, la que fue su casa durante dos años, repitió en innumerables ocasiones que «jamás» recurriría a triquiñuelas y al 'otro fútbol' «para cobrar ventaja» en el marcador.

Ocho años después, lo demostró ayer con un gesto que ha dado la vuelta al mundo. El entrenador del Leeds ordenó a sus jugadores que se dejaran marcar después de que su equipo lo hiciera con un jugador del Aston Villa tumbado en el suelo. No todos estaban de acuerdo con su decisión e incluso hubo alguno de sus futbolistas que trató de medio defender, pero al final sus hombres le hicieron caso y permitieron a su rival que anotara a puerta vacía.

El Leeds jugaba en casa y llevaba toda la temporada peleando por el ascenso directo a la Premier, una posibilidad que se esfumó el pasado Viernes Santo con la increíble derrota en Elland Road frente al Wiggan (1-2). Ahí murieron los guerreros del 'Loco', que ahora buscarán la élite en los play-off con el corazón roto y el físico justo.

Ayer disputaban un partidazo contra el Aston Villa de John Terry, quinto clasificado. En caso de victoria se hubieran colocado a tres del Sheffield United, segundo clasificado y último puesto que permite el ascenso directo a la Premier, a falta de una jornada para la conclusión de la liga regular. Tampoco les hubiese servido de nada porque la diferencia de goles entre ambos favorecía a los 'Blades', pero el triunfo es el triunfo y los 'Whites' lo tenían en la mano. Sin embargo, el técnico de Rosario decidió primar otros valores.

«Devolvimos el gol»

Corría el minuto 72 cuando en un lance de juego un hombre del Villa se quedó tendido en el centro del campo. Sus compañeros pedían al Leeds que tirara el balón fuera, pero los locales continuaron moviendo la pelota e incluso hubo varios futbolistas visitantes que trataron de defender. Roberts dio un pase en profundidad por la banda izquierda a Klich, quien recortó a su par y batió a Steer. A partir de ahí, la locura. Los 'Blades' comenzaron a recriminar a los 'Whites' su acción. Hourihane y Elmohamady fueron de los más beligerantes sobre el 'verde'. En las zonas técnicas también se montó mucho lío y Bielsa discutía con el banquillo rival. Tras varios minutos de parón y caos, los de Terry sacaron del centro del campo y los locales dejaron que avanzaran y marcaran a puerta vacía. Kiko Casilla, el portero de los blancos, se había apartado y Adomah solo tuvo que empujar la pelota (m.77).

A pesar del gol del empate, los rifirrafes continuaron y pudo verse a 'El Loco' discutir airadamente con Terry. Solo ellos y los que estaban cerca saben lo que se dijeron. El partido prosiguió, pero ya no hubo más goles y el choque acabó con un reparto de puntos. El Leeds, que en la última jornada se mide al ya descendido Ipswich, espera rival en los play-off de ascenso. Pero de lo que habla ahora todo el mundo es del gesto de un hombre diferente. Muchos le acusan de populista, él prefiere hablar de honor. «No se lo regalamos (el gol), se lo devolvimos», justificaría luego su decisión el rosarino.