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El Huesca es un buen amigo

Los jugadores del Athletic celebran el gol de Aduriz. / Ignacio Pérez

El equipo aragonés vuelve a permitir que el Athletic, ahora con Garitano, se anime en la Copa con una nueva goleada

Jon Agiriano
JON AGIRIANO

No era fácil recordar un partido del Athletic más inoportuno que el de este jueves. Es cierto que se trataba del estreno oficial de Gaizka Garitano, pero hasta el propio entrenador deriotarra era perfectamente consciente de que su verdadero debut tendrá lugar el próximo lunes ante el Girona. Una vez celebrado el partido, sin embargo, se puede decir que el viaje le mereció la pena a la expedición rojiblanca. Y no tanto por la goleada -ya vimos lo mucho que sirvió contra el Levante el 4-0 de la semana pasada- sino porque Aduriz volvió a marcar dos goles. Y todo lo que sea que el donostiarra se anime y vaya afinando su puntería poco a poco, aunque sea en partidillos como el de ayer, hay que celebrarlo como lo que es: una noticia esperanzadora.

Se podrá decir que también marcó Iñaki Williams y que el 0-4 lo firmaron entre ambos, pero ya nos entendemos. Aduriz es otra cosa. Ofrece otra fiabilidad. Y más en San Mamés, donde Williams lleva sin marcar en Liga desde hace dos años. ¿Que vamos mal teniendo que poner velas a un futbolista que está cerca de cumplir 38 años? Pues claro. Vamos mal. Fatal, para ser exactos. Y el Athletic sigue necesitando los goles de Aduriz como el aire que respira. De que su delantero centro pueda tener una racha positiva en las próximas semanas dependerá en buena medida que este equipo, que este jueves volvió a traslucir una flojera defensiva preocupante las pocas veces que el Huesca le apretó un poco en la segunda parte, pueda salir rápido del sótano de la tabla.

Córdoba con ganas

La superioridad del Athletic fue muy clara; mayor de la esperada ante un Huesca que no sólo volvía a estar de rebajas, como la semana pasada, sino que cometió errores de bulto en su área, algunos cómicos como los que le valieron el 0-2 y el 0-4. La primera parte no tuvo mayor interés. Bueno, decir esto sería exagerar. Alguna cosita interesante hubo y es justo apuntarla. Córdoba, por ejemplo, demostró muchas ganas. Consciente de que la llegada de Garitano le daba una nueva oportunidad y que tenía como marcador a Almerge, un crío de 17 años que debutaba, intentó aprovecharla. Estuvo muy implicado, profundizó varias veces y en el minuto 45 dibujó una asistencia perfecta a Raúl García. Falló de mala manera el navarro, quizá porque estaba un poco distraído con sus pendencias particulares, sobre todo con Musto. Era curioso. Salvo algún pequeño roce inevitable, el partido era una balsa de aceite, pero Raúl García, cuando se aburre, es capaz de convertir una quedada del Hare Krishna en la batalla de Galipoli.

0 Huesca

Werner; Almerge (Miramón, min.62), Etxeita, Insua, Brezancic; Musto (Aguilera, min.46), Sastre (Camacho, min.71); «Chimy» Ávila, Melero, Gurler; y Longo.

4 Athletic

Athletic: Unai Simón; Capa (De Marcos, min.58), Yeray, Íñigo Martínez, Yuri Berchiche; Susaeta, Beñat (San José, mn.83), Dani García, Córdoba; Adúriz (Iñaki Williams, min.63) y Raúl García.

GOLES
0-1. min.37. Adúriz; 0-2. min.59. Adúriz; 0-3 min.81. Iñaki Williams; 0-4. min.92. Iñaki Williams.
ÁRBITRO
Del Cerro Grande (Comité Madrileño). Amonestó con tarjeta amarilla a los locales Musto y «Chimy» Ávila.
INCIDENCIAS
partido correspondiente a la vuelta de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey disputado en el estadio de El Alcoraz de Huesca ante 5.561 espectadores.

Otra cosita interesante fue, por supuesto, el gol de Aduriz en el minuto 37. El Athletic había dominado hasta entonces aunque con poca profundidad y el desacierto habitual a la hora de dar dirección a los centros. Todo su juego, además, se decantaba por la banda izquierda. Y no sólo por la pujanza de Córdoba sino porque Susaeta recibió nada más empezar un golpe en las costillas de Brezansic -el serbio estaría todavía herido en su orgullo por su papelón en San Mamés- y decidió evaporarse durante más de media hora. Sin ocasiones en ninguna de las dos porterías, el aburrimiento empezó a cuajar como una niebla engorrosa. Todo parecía vacío e intrascendente. En el minuto 37, sin embargo, un gran envío en largo de Iñigo Martínez y una finalización perfecta de Aduriz, con vaselina incluida sobre Werner, alumbraron la noche oscense.

La segunda parte vino a ser un entrenamiento con público para los rojiblancos, que lo tuvieron todo bajo control salvo durante un cuarto de hora de empanada que el Huesca aprovechó para pegar un tiro al poste y hasta fallar un penalti. Lo hizo el veterano Camacho, con un golpeo muy malo. ¿A qué se debió esa desconexión? Muy probablemente a que el Athletic se relajó después de que Aduriz firmara el 0-2 en una jugada tonta. El donostiarra metió la caña por puro instinto, convencido de que estaba en fuera de juego, tras una volea de Susaeta. El juvenil Almerge, sin embargo, se había quedado enganchado y el gol fue legal. Werner se lo tragó y la grada la tomó con él. Por suerte, esta vez el despiste no pasó factura a los rojiblancos. En realidad, fue el Huesca el que pagó sus fallos y el que se acabó hundiendo tras regalar otros dos goles en los últimos minutos, ambos con la firma, siempre viajera, de Iñaki Williams.

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