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A pensar en otras cosas

Raúl García celebra eufórico su gol de penalti que dio la victoria al Athletic en Huesca. / Fotos: Fernando Gómez

En un partido malo con avaricia, el Athletic se aprovecha de su blindaje defensivo para lograr en Huesca una victoria que le permite olvidar sus penas en la clasificación

Jon Agiriano
JON AGIRIANO

El partido en Huesca, como reconoció Aitor Elizegi por la mañana, podía marcar un antes y un después en la trayectoria del Athletic esta temporada. Esta disyuntiva, seamos sinceros, no invitaba al optimismo. Por razones que no es fácil explicar, a los rojiblancos nunca se les han dado demasiado bien este tipo de encrucijadas. Puestos a aprovechar la oportunidad de ir por el buen camino o desperdiciarla e irse por el malo, acostumbran a hacer lo segundo para decepción de sus hinchas. Pues bien, ayer lograron cambiar esa inercia negativa. Ganó el Athletic el partido que tenía que ganar y ya puede decir -y no como una opinión sino como un dato objetivo-, que puede pensar en otras cosas.

Que lo hiciera en un partido más malo que la tiña hay que aceptarlo con resignación. A día de hoy, los rojiblancos se están convirtiendo, a su manera, salvo las distancias que ustedes quieran, en una especie de Atlético de Simeone en versión media tabla. Juegan con el orden de una compañía de fusileros desfilando en palacio, acumulan mucha gente atrás -ayer Capa y Berchiche, que sigue pidiendo a gritos el banquillo, apenas pasaron del centro del campo-, van muy bien por arriba, no cometen torpezas... Y hasta tienen suerte cuando la necesitan. Es lo que ocurrió ayer durante los últimos veinte minutos, cuando las entradas al campo de Juanpi, Cucho y Ferreiro dieron otro aire al Huesca. El asedio fue duro y estuvo a punto de costarle al Athletic dos puntos. En otro tiempo, los hubieran perdido.

0 Huesca

Huesca: Santamaría; Miramón, Etxeita, Pulido, Diéguez (Ferreiro, min.69), Galán; Rivera, Moi Gómez, Yangel Herrera (Juanpi, min.57); «Chimy» Avila («Cucho» Hernández, min.72) y Enric Gallego.

1 Athletic

Athletic: Herrerín; Capa, Yeray, Iñigo Martínez, Yuri; San José, Beñat; Susaeta (Ibai, min.68), Raúl García (Kodro, min.85), Muniain (Córdoba, min.74); y Williams.

Goles:
0-1. min.19. Raúl García (penalti).
Árbitro
Sánchez Martínez (Comité Murciano). Amonestó con tarjeta amarilla a los locales Yangel Herrera, Enric Gallego, Diéguez, Moi Gómez y Miramón y al visitante Capa.
Incidencias:
Partido correspondiente a la jornada 24 de Liga disputado en el estadio de El Alcoraz de Huesca ante 6.729 espectadores.

No es que esperásemos mucho futbolísticamente hablando del partido, pero las pocas esperanzas que albergábamos se enfriaron desde el pitido inicial. Bastaron un par de minutos -suficientes, por cierto, para que Beñat diera un buen susto a Herrerín en un mal despeje- para que todo el mundo tuviera claro que aquello iba a ser un tostón, un auténtico campeonato de pelotazos de un lado a otro, el fútbol en su versión menos refinada. Ninguno de los dos equipos estaba dispuesto a arriesgar. En el campo no había noticias de ningún jugador. Y menos del lado rojiblanco. El primer cuarto de hora fue horrible y permitió que los locales, sin hacer nada del otro mundo, limitándose a correr mucho cuando robaban un balón, tuvieran un par de llegadas peligrosas. A Chimi Ávila, por ejemplo, se le escapó por muy poco un buen zurdazo tras una jugada mal defendida por los rojiblancos.

Llega a pasar por El Alcoraz el niño de E.T. volando en bicicleta y lo tiran abajo de un melonazo

Aquello tenía un mal cariz, pero el Huesca no es colista por casualidad. Entre otras razones de peso, lo es porque lleva toda la temporada demostrando ser un equipo con una facilidad letal para pegarse tiros en el pie. Ayer lo hizo Diéguez en el saque de una falta. Era la primera llegada del Athletic a la portería de Santamaría y al defensa madrileño no se le ocurrió otra cosa que agarrar y derribar a Iñigo Martínez, que entraba por el segundo palo en una posición forzada para el remate. Penalti y gol de Raúl García. A Francisco, ese entrenador al que uno no puede dejar de imaginar vestido de luces, con montera y capote, se lo llevaban los demonios. Natural. Su equipo, sencillamente, había hecho lo último que debía hacer en un partido de semejante trascendencia y ante un rival como el Athletic, cada día más pétreo, más impermeable.

Pelotazos

El gol hizo mucho daño a los locales, que se fueron encabritando de mala manera. Esto les hizo perder la poca precisión de que tenían y meterse en un carrusel de faltas y tarjetas que no les convenía de ninguna manera. Sánchez Martínez se convirtió en el foco de las protestas de la hinchada, pero en realidad poca o ninguna culpa tuvo de los problemas del Huesca, que eran básicamente dos: su falta de talento y la consistencia del Athletic, que aguantó hasta el descanso sin mayor problema y hasta parecía sentirse a gusto entre tanto pelotazo. Que en la segunda parte Herrerín acabara pegándole a la cámara cenital que recorre el campo ofreciendo planos aéreos no fue ninguna casualidad. Fue el resultado lógico de una suma de probabilidades. Tanto él como Santamaría le hubieran podido pegar a un dron o a cualquier objeto volante identificado o sin identificar que paseara por las alturas de El Alcoraz. Pasa por allí el niño de E.T. con su amigo extraterrestre en la cesta de la bicicleta y lo tiran abajo de un melonazo.

La segunda parte siguió en la misma tesitura. El Athletic lo tenía todo bajo control. En realidad, todo menos el marcador. El 0-1 era una moneda el aire y los rojiblancos no fueron capaz de aumentarlo. Les faltó fútbol y ambición, por no hablar de puntería. La ocasión que falló Williams en el minuto 60, tras una magnífica asistencia de Raúl García, fue de juzgado de guardia. Desperdiciarla acabó abocando a los de Garitano a sufrir en el tramo final. Los cambios del técnico deriotarra no tuvieron efecto alguno, todo lo contrario que los de Francisco, y el Huesca se lanzó a degüello. Pero no encontró manera. Por poco -Gallego y Ferreiro estuvieron a centímetros del empate-, pero no la encontró. Lo cierto es que la nueva armadura del Athletic empieza a llamar mucho la atención.