La insólita espera de un candidato

Se necesita que aparezca ya alguien con ilusión

El palacio de Ibaigane./Ignacio Pérez
El palacio de Ibaigane. / Ignacio Pérez
Jon Agiriano
JON AGIRIANO

Esta insólita espera a que surja por fin un candidato a la presidencia del Athletic comienza a tener efectos electrizantes en la imaginación de algunos. En la mía, por ejemplo, que tiende por naturaleza a las fugas y a una cierta dispersión. Viendo ayer a tres señores en la calle Mazarredo observando el palacio de Ibaigane no pude dejar de pensar en si estarían allí como otros están en la plaza de San Pedro esperando a que de la chimenea de la capilla Sixtina salga la fumata blanca. Y no sólo eso. Debo reconocer que, al llegar poco después a los Jardines de Albia, también me pregunté si alguno de los presentes echaría de vez en cuando vistazos a Sabin Etxea, convencido de que era allí realmente donde se estaba decidiendo el nombre del nuevo Papa rojiblanco.

La verdad es que todo es muy raro. Rarísimo. Quien más quien menos, una gran mayoría suponíamos que Josu Urrutia iba a dejar su sucesión no ya decidida, pero al menos sí un poco encauzada. Que adelantara la fecha de los comicios sobre lo que estaba previsto -él siempre habló de elecciones en 2019- parecía un síntoma inequívoco de eso. La primera interpretación fue inmediata: Urrutia quería pillar con el paso cambiado a los posibles competidores de sus compañeros de junta. No había que ser malpensado para sospecharlo. Bastaba con aplicar la lógica. Pues bien, no ha podido ser una interpretación más errónea. Lejos de haber dejado atada su sucesión ante de irse, Urrutia ha dicho 'au revoir' dejándola manga por hombro. Sólo le ha faltado decir a los posibles aspirantes que el que venga por detrás, arree.

De manera que estamos todos con un interrogante sobre la cabeza y haciendo quinielas cada mañana. No sé si al final emergerá ese candidato continuista. Si lo hace, yo de ser él me daría un poco de prisa. Más que nada para no parecer que has aceptado el cargo porque te han retorcido mucho el brazo y que vas a entrar a Ibaigane con el careto de un rehén al que le están apuntando con una pistola. Eso sería tremendo. De hecho, ya están haciendo daño al club, a su imagen, los efectos electrizantes sobre la imaginación de los que hablaba. Que veas a un tipo corriendo por Bilbao y se te ocurra pensar que puede ser un candidato continuista que ha dicho no y le persiguen para convencerle. En fin, que ya puede Corres o el que sea saltar a la arena ya y parecer más ilusionado que un maletilla.

 

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