Chimy Ávila celebra una diana con Osasuna

La intensidad por bandera

Tras un lustro a las órdenes de Arrasate, Osasuna se ha convertido en uno de los rivales más incómodos de Primera División

IÑIGO AGIRIANO

Hace apenas un año, el director deportivo de Osasuna, Braulio Vázquez, hizo unas declaraciones en rueda de prensa que asombraron por su valentía. Al ser preguntado por el posible cese de Jagoba Arrasate, afirmó que «el barco llegará o no a puerto, pero con el mismo capitán». En aquel momento, el equipo navarro acumulaba una racha de diez partidos consecutivos sin ganar y el descenso era una posibilidad real. Aquellas palabras de Braulio fueron un ejemplo de la coherencia del proyecto de Osasuna, algo muy escaso en el fútbol actual. El director deportivo gallego confió en Arrasate en 2018, cuando el equipo estaba en Segunda, y el técnico vasco respondió con creces. Ascendió en el primer intento como campeón y consiguió la permanencia las dos campañas siguientes. Los números y la competitividad del equipo avalaban al técnico de Berriatua. La confianza dio sus frutos, Osasuna mantuvo holgadamente la categoría y esta temporada quiere ir un paso más allá. Se fue al parón a un solo punto de Champions y, aunque la derrota ante la Real la jornada anterior fue dolorosa, especialmente por la inferioridad que demostraron los navarros, sus posibilidades de alcanzar los puestos europeos siguen intactas.

Sistema y Modelo de juego:

El modelo que Jagoba Arrasate ha conseguido implantar con éxito en Osasuna es similar al del Eibar de Mendilibar durante el ciclo 2015-2020. El sistema puede ser diferente, ya que aquel Eibar apenas se movía del 4-4-2, mientras que este Osasuna varía con frecuencia entre la línea de tres defensores y la de cuatro. Se trata de equipos cuya obsesión es que el partido se juegue en el campo contrario y que para ello presionan con intensidad la salida de balón rival y no tienen inconvenientes en buscar el juego directo en la salida propia. Las estadísticas ilustran el modelo de Arrasate: Osasuna es el segundo equipo que más balones largos juega y también el segundo con mayor éxito en este tipo de envíos. Esto no quiere decir que su juego ofensivo sea poco elaborado, sino que asumen menos riesgos en el campo propio. No obstante, cuando el balón llega al último tercio, los rojillos tienen muy trabajadas las combinaciones para lograr centros al área, el camino hacia el gol que más utilizan. En el apartado defensivo, los navarros son valientes y presionan en campo rival con la línea defensiva adelantada. El hecho de ser un equipo muy poderoso en lo físico, con jugadores como David García, Lucas Torró y Moncayola, les permite ser muy agresivos e intensos sin el balón y ganar duelos individuales, algo fundamental cuando juegas con tanto espacio a la espalda de tus defensores.

David García como líder

En la portería, Sergio Herrera (1) comenzó como titular, pero en los últimos partidos Aitor Fernández (25) parece haberse hecho con el puesto. En el lateral derecho alternan Nacho Vidal (2) y Rubén Peña (15). David García (5) es indiscutible en el eje de la zaga. Por rendimiento, es uno de los mejores centrales españoles de los últimos años. Su acompañante, a priori, será Aridane (23). Juan Cruz (3) es el comodín de Arrasate, ya que puede ejercer tanto como central zurdo como lateral izquierdo. Cuando el vizcaíno opta por la defensa de cinco el carrilero zurdo es el joven Manu Sánchez (20).

Un medio campo muy físico

La pareja de medios centro, formada por Jon Moncayola (7) y Lucas Torró (6), apenas rota. Arrasate confía en ellos y sus virtudes encajan muy bien con lo que el técnico pide. Torró es un jugador más posicional, inteligente para colocarse y abortar las transiciones rivales, además de tener calidad para la distribución. Moncayola es un jugador más ofensivo, con mayor libertad para descolgarse y llegar a zonas de remate. El serbio Brasanac (8) no suele ser titular, pero siempre participa con Arrasate entrando desde el banquillo. Más adelantados aparecen dos futbolistas fundamentales para Osasuna este año. Moi Gómez (16) y Aimar Oroz (22), la perla de la cantera rojilla, un media punta de calidad que aporta clarividencia al juego ofensivo de su equipo.

Muchas alternativas para el gol:

Para las posiciones ofensivas, Arrasate dispone de tres alternativas en el puesto de delantero y otras tantas para el puesto de extremo. Kike García (18) y Budimir (17) son dos futbolistas más corpulentos, delanteros de área, mientras que el Chimy Ávila (9) es un perfil diferente, un jugador menudo, con mucha calidad y, sobre todo, un gran disparo. Entre los extremos, destaca Abde (12), el joven internacional marroquí cedido por el Barça, que ha dejado destellos de su calidad, pero no con la frecuencia que le gustaría a su técnico. Kike Barja (11) y Rubén García (14) también han dispuesto de oportunidades.