Jornada de despedidas en Lezama y regalos para Susaeta

Se vio por última vez a Susaeta, Iturraspe y Rico vestidos de rojo y blanco y también al capitán recibir regalos y muestras de cariño de la gente./luis ángel gómez
Se vio por última vez a Susaeta, Iturraspe y Rico vestidos de rojo y blanco y también al capitán recibir regalos y muestras de cariño de la gente. / luis ángel gómez

El capitán recogió sus pertenencias de la taquilla y al salir al aparcamiento fue reclamado por varios aficionados, y atendió a todo el mundo

Robert Basic
ROBERT BASIC

Después de los dos días libres que Gaizka Garitano concedió a la plantilla tras la derrota del sábado ante el Sevilla, los jugadores del Athletic regresaron ayer a Lezama para completar el entrenamiento que daba por concluida la presente temporada. Más que una sesión de trabajo fue una jornada de diversión y de despedidas, en la que pudo verse por última vez a Markel Susaeta, Ander Iturraspe y Mikel Rico vestidos de rojo y blanco. El ambiente era distendido, cálido, en el que no faltaron bromas ni muestras de cariño entre los futbolistas. Un total de 23 hombres saltaron al césped del campo número uno –solo se echó de menos a Lekue, Guruzeta, Yuri y Nolaskoain–, que jugaron varios partidillos de futvoley. Fue el único ejercicio que hicieron y una hora más tarde dejaron el terreno de juego.

Hasta Garitano se animó y participó en los partidillos. Formó un equipo de tres con Iñigo Martínez y Aritz Aduriz y al acabar los tres se fundieron en un abrazo, lo que invita a pensar que ganaron o que al menos llegaron lejos. Tampoco quiso perderse la última sesión de la temporada Aitor Elizegi, quien no dudó en pisar el campo y saludar a los futbolistas y el cuerpo técnico. Sobre todo se detuvo con el preparador físico Juan Iribarren, con quien charló un buen rato. Es habitual ver al presidente en Lezama, donde suele acudir paseando de su casa para ver los entrenamientos del equipo.

Aproximadamente un centenar de aficionados estaban en la grada y luego fueron a esperar a los jugadores. Uno de los primeros en salir fue Markel Susaeta, quien cargaba con una caja repleta de cosas y recuerdos para dejarla en el coche. El capitán vació su taquilla, la misma que había ocupado durante las últimas 12 temporadas, dejó sus pertenencias en el maletero y se dispuso a atender a los seguidores rojiblancos. Recibió mucho cariño e incontables muestras de respeto, además de varios regalos como una caricatura gigante en su honor –la que emula a 'Sanjo buruz'– y una carta dedicada por una joven hincha. El eibarrés atendió a todos, se sacó fotos, firmó autógrafos y solo se marchó cuando se aseguró de que había satisfecho todas las demandas.

Guruzeta, con muletas, también se acercó a Lezama.
Guruzeta, con muletas, también se acercó a Lezama. / luis ángel gómez

Guruzeta, con muletas

Los rojiblancos iban saliendo a cuentagotas y se paraban a la salida del párking para rubricar pósters, camisetas y sacarse fotos con una afición que jamás les ha dejado solos. También se detuvo Nolaskoain, quien no estuvo en el césped pero sí en Lezama, al igual que Guruzeta. El delantero se acercó al campo con muletas y la pierna derecha bien estabilizada para ver a sus compañeros. Fue intervenido hace unos días de la rotura del ligamento cruzado de su rodilla derecha y ahora afronta un largo proceso de recuperación.

El aparcamiento se fue vaciando y no volverá llenarse hasta el 8 de julio, cuando la plantilla está citada para comenzar con la pretemporada y la preparación de un nuevo curso en el que el objetivo será Europa.