El joven agredido en Valencia, al palco por sorpresa

Adrián Marín, en el centro con chaqueta negra y camisa blanca, con los miembros de la peña 'Athletic Karajo'./E. C.
Adrián Marín, en el centro con chaqueta negra y camisa blanca, con los miembros de la peña 'Athletic Karajo'. / E. C.

Adrián Marín asiste por primera vez a un partido en San Mamés. «Ponte esta camisa y esta corbata, que vamos a la zona noble», le dijeron dos horas antes del duelo

Javier Ortiz de Lazcano
JAVIER ORTIZ DE LAZCANOBILBAO

Adrián Marín, el joven hincha rojiblanco valenciano agredido por ocho ultras el 3 de marzo, antes del partido del Athletic en Mestalla ha acudido este sábado al palco de San Mamés. Lo ha hecho por sorpresa porque no se lo esperaba.

Marín, de 19 años y estudiante de primero de Historia, llegó ayer a Bilbao invitado por miembros de la peña Athletic Karajo. Conoció a algunos de ellos en Valencia poco antes de ser agredido en las inmediaciones de Mestalla.

Los miembros de esta peña le localizaron y le invitaron al partido ante el Atlético. Fue una tremenda ilusión para él. Nunca había estado en el campo rojiblanco. Por la mañana visitó Lezama y luego fue invitado a una comida con una docena de miembros de la peña Athletic Karajo.

Al acabar la misma le soltaron «quitate ese chandal y ponte esta camisa blanca y esta corbata, que vamos al palco». Aitor Elizegi, que le llamó tras la agresión, le prometió invitarle. Ante el Atlético fue al palco en su primera visita a San Mamés. Le acompañaron otros dos miembros de la peña Athletic Karajo.

Adrián Marín es hincha del Athletic por amor a su abuelo materno,de Úbeda (Jaén). El 3 de marzo viajaba en el metro en su ciudad cuando vio a una joven que vestía la camiseta rojiblanca. «¡Anda, si hoy juega el Athletic aquí», se dijo. Y decidió dirigirse al estadio para ver si encontraba hinchas vascos. Los localizó en una cervecería nada más salir del metro en la avenida de Aragón. Se compró una ikurriña y se unió al grupo de alrededor de treinta peñistas rojiblancos.

De repente, se separó para hacer una llamada. Momento fadítico. Tres ultras del Valencia le atacaron. «Me propinaron un botellazo que me abrió la cabeza (le colocaron cinco grapas en el hospital) y un puñetazo en la nariz y otro en la boca». Los agresores huyeron, pero el ataque siguíó. «No habían pasado ni diez segundos cuando vinieron otros cuatro por el otro lado. Estaban coordinados».

En esa segunda acometida, recibe más golpes y es atacado con la misma botella de un tercio de cerveza con la que le habían abierto la cabeza. «Me dieron con ella en el tórax. Me la partieron allí. Como tenía el culo ensangrentado por el golpe que me dieron en la cabeza, dejó restos de sangre en mi pecho. Me asusté porque pensaba que me habían apuñalado». Joven fuerte de 1,90, su suerte fue que no cayó al suelo. De hecho, incluso le dio tiempo a sacarse el cinturón para defenderse.

Con la Policía ya en la zona del ataque, apareció una ambulancia que lo trasladó al hospital Clínico. Aficionados rojiblancos comunicaron lo sucedido al club y Asier García, del equipo 'Athleticen lagunak' que se estrenó en Valencia, le acompañó al centro médico. «Estando allí me llamó el presidente. Se preocupó por lo sucedido y me invitó a acudir un día a un partido del Athletic». «Soy estudiante. Lo tengo complicado para pagarme el viaje y la estancia y eso que me haría tremenda ilusión», dijo a los pocos días a elcorreo.com. Ante el Atlético ha cumplido su sueño a lo grande.

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