El juego de Berizzo requiere velocidad

Beñat fue el que puso más empeño en el fútbol del Athletic. /
Beñat fue el que puso más empeño en el fútbol del Athletic.

El Athletic muestra su lado más plano e insípido por la falta de rapidez y presteza de los hombres que deben conectar al equipo en el centro del campo

JUANMA MALLO

El Athletic regresó ayer de Maguncia de vacío, sin perforar la portería contraria, y sin crear ocasiones de relevancia en ninguno de los dos encuentros de 45 minutos, ni frente a la Fiorentina, ni tampoco contra el equipo local. Sobre todo ante la escuadra italiana, el conjunto vizcaíno pecó de estático, de escasa movilidad en el núcleo, y eso provocó que los hombres de vanguardia casi ni pusieran a prueba a Dragowski. Nada que ver con lo que había ocurrido 17 horas antes en Irún contra la Real Sociedad, cuando el plantel vizcaíno tiró de velocidad en la sala de máquinas para romper a su rival guipuzcoano. Si no hay cambios de ritmo, si el encefalograma de los hombres que deben iniciar el peligro resulta plano y simple, carece de sentido el catecismo del 'Toto'. Y los balones no entran en la portería del oponente.

De ahí la relevancia de un futbolista desequilibrante como Iker Muniain, capaz de conectar a mil por hora la retaguardia con el ataque. O de Unai López, que está ganando enteros para quedarse en el primer equipo, ganarse un dorsal, y coger la delantera a hombres con más experiencia en la primera plantilla. El sábado el Athletic fue otro, precisamente por eso, porque estos jugadores imprimieron rapidez a las acciones, porque tienen imaginación, bien acompañados, es cierto, por escoltas como Markel Susaeta y Williams en las bandas. Ayer, en cambio, no hubo nada de eso.

Los intentos de Beñat

Iturraspe sigue sin despertar. Beñat lo intentó, tiró del equipo -también generó peligro a balón parado-, y fue el hombre que más propuso sobre el césped del Opel Arena, pero no disfruta de la velocidad de otros futbolistas. Se puede calificar al de Igorre como al más destacado de los rojiblancos que ayer jugaron, pero entre sus virtudes no se encuentra la celeridad con la pelota. Mientras tanto, Mikel Rico es todo voluntad, presiona como el que más, pero tampoco ofrece viveza al juego vizcaíno. Y eso lo echó en falta ayer el Athletic.

Es cierto, mejoró con Raúl García en la segunda mitad. Siempre es una buena noticia el regreso del navarro y, aunque no ganaría en un sprint a Muniain, posee otros puntos fuertes de los que se aprovecha el equipo en ataque, como abrir huecos, por ejemplo. Actuó en Maguncia de mediapunta un futbolista que solo acumula cinco minutos y un tiempo en esta pretemporada, después de la lesión que sufrió hace más de dos semanas en el muslo izquierdo.

Y en el Opel Arena tampoco es que hubiera mucha colaboración por parte de los atacantes que ocuparon las bandas, al contrario de lo que sucedió en el Stadium Gal. Guruzeta, en el duelo contra la Fiorentina, solo dejó un par de detalles, un centro al que nadie llegó, forzó una falta y poco más. Córdoba, por la izquierda, no estuvo mucho más acertado que su compañero, aunque al menos se fabricó una oportunidad con un buen regate y disparo a puerta, bajó para colaborar con Balenziaga... Pero tampoco resultó decisivo, ni provocó cortocircuitos en la zaga transalpina, como lo consiguieron Susaeta y Williams, goleador, frente a los txuriurdines. Sí evolucionó una pizca con Lekue por la derecha, en lugar de Guruzeta de inicio ante el Mainz 05. No rompió, sin embargo, a la zaga germana.

De esta manera, el Athletic penó como una escuadra plana, falta de oportunidades para sorprender a sus adversarios debido a que el proyecto de Berizzo precisa de menos calma en el centro del campo, en la zona donde se cuece el peligro. Si no existe la presteza -que no precipitación-, el fútbol rojiblanco carece de sabor, de valor, y vuelve al pasado reciente, el de esa temporada que tan desagradables recuerdos dejó en la afición vizcaína. Con los hombres fuertes, esta escuadra disfruta de la velocidad, algo que deben tratar de interiorizar los integrantes del plan B.

 

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