Juan Antonio Sanjuán, izquierda, y su vicepresidente, Rafael Asensio, con Julen Guerrero en Las Rozas tras el sorteo de Copa. / fOTO CEDIDA

«Los jugadores del Alzira cobran 1.200 euros al mes, pero pelearemos nuestras opciones»

«Invitamos al Athletic a que jugara en nuestro centenario y el sorteo ha querido que venga gratis», se felicita el presidente del club valenciano

Javier Ortiz de Lazcano
JAVIER ORTIZ DE LAZCANO Bilbao

Juan Antonio Sanjuán (abogado, 55 años) abandonaba ayer por la mañana el estadio Luis Suñer Picó cuando le abordó un aficionado del Athletic que llegaba desde Villena (Alicante). Las entradas para el Alzira-Athletic no se despachan en las taquillas del campo, sino en otro lugar de la ciudad valenciana. El presidente del Alzira quiso echar un capote al decepcionado visitante y le vendió él mismo dos entradas. «Es lo que tiene el fútbol modesto, que tenemos que hacer de todo», explica.

Su equipo ocupa zona de descenso en el Grupo 3 de Segunda RFEF, pero Sanjuán, presidente desde 2016, quiere hacer un paréntesis para «disfrutar de una eliminatoria que ha generado gran ilusión en Alzira».

Aporta datos con una franqueza desconocida en el fútbol de élite. Ha marcado «precios populares» para el partido (cinco euros los niños, entradas gratis a patrocinadores, entre 20 y 40 euros para sus 700 socios y entre 40 y 60 para el público). «Ingresaremos de taquilla en torno a 70.000 euros, a los que hay que añadir los 30.000 euros por derechos federativos». Está feliz. «Tenemos un presupuesto para el equipo de Segunda RFEF cercano a los 450.000 euros. Esta eliminatoria nos soluciona la temporada», reconoce.

Pero lo más importante son los intangibles. «Estamos a 25 minutos de la capital. Lo fácil aquí es ser del Valencia. Ilusionar a la ciudad y a los aficionados es lo que más valor tiene».

Aunque con cifras modestas sus jugadores son profesionales. ¿Cuanto cobran? «Una media de 1.000-1.200 euros al mes. El que más se puede ir a los 2.000 euros». Sólo guarda bajo secreto un dato, la prima que ha prometido a la plantilla si eliminan el domingo a los rojiblancos.

El Alzira, de blanco, en un encuentro de esta temporada.

– ¿Tiene posibilidades un equipo en el que los jugadores cobran 1.200 euros frente a otro de contratos millonarios?

– Yo sueño despierto. Tenemos muy pocas opciones, pero las vamos a pelear. Nos llaman los tigres porque peleamos todo y no damos un balón por perdido. Son once contra once. Siempre está el factor sorpresa. Podemos estar muy acertados y al Athletic salirle un churro. Tenemos una mínima opción, pero la sorpresa se puede dar. En todo caso, es el mejor Athletic de los últimos años y no van a venir aquí a hacer una pachanguita. A partir de ahí, intentaremos no perder la cara al partido, estar vivos y pelear por la opción que pueda surgir.

«Soñé con el Athletic»

Sanjuán quería al Athletic en el sorteo. «Soñé, y se lo dije a mi mujer, que nos tocaba y por suerte la premonición se cumplió. Nos llevamos uno de los premios gordos». Además, tuvo un punto de justicia celestial. «Les mandamos una carta invitándole a jugar en este parón de Liga en nuestro centenario. Al final nos vienen gratis y en un partido muy grande que nos da una gran repercusión».

Su hijo Arnau, de 22 años, también lo deseaba. «Es del Valencia pero simpatiza con los rojiblancos» porque en 2011 fue uno de los niños que saltó al campo de la mano de los jugadores dirigidos por Marcelo Bielsa ante el Alzira.

El hijo del presidente del Alzira simpatiza con el Athletic desde que saliera con los jugadores rojiblancos (en la imagen junto a Ibai) en el partido de Copa con Bielsa en el banquillo. / el correo

El abogado era un peñista animoso del Front Blaugrana hasta que el 2005 pasó a formar parte de la directiva y desde 2016 saltó a la presidencia. «Lo más bonito es estar en la grada animando. Como presidente se sufre mucho. El cargo te pide reprimirte en el palco», indica.

Sanjuán sigue con su apretada agenda. Tiene una cita importante. Le espera un reunión con el Ayuntamiento y la Policía Municipal sobre detalles organizativos. «Aquí hay que hacer de todo», suspira.