Borrar
Julen Guerrero posa en San Mamés. Fernando Gómez
Julen Guerrero: «¿El momento más emotivo? Cuando te llegaba a casa la carta y leías: 'sigues en el Athletic'»

«Lezama tiene que ir regenerándose, porque el resto de clubes están apretando»

50 años de Lezama | Julen Guerrero, exjugador del Athletic ·

El exfutbolista rojiblanco repasa su llegada y trayectoria en Lezama y defiende que tiene futuro pese a la brutal competencia. «El momento más emotivo era cuando en verano llegaba la carta a casa y leías: 'sigues en el Athletic'»

Necesitas ser suscriptor para acceder a esta funcionalidad.

Martes, 26 de enero 2021

Necesitas ser suscriptor para acceder a esta funcionalidad.

Compartir

Es el último mito salido de Lezama. En unos tiempos en los que las redes sociales no existían, principios de los 90, las fotografías de Julen Guerrero (Portugalete, 47 años) forraron carpetas y decoraron paredes de múltiples habitaciones de aficionados del Athletic. Criado como futbolista y como persona en la factoría vizcaína, el seleccionador nacional Sub'17 recuerda su llegada, evoca ese momento único cuando recibes en casa la carta que confirmaba la continuidad en la cantera, defiende el futuro de esta forma de cuidar la formación, aunque lanza un aviso: «Lezama tiene que ir regenerándose, estar atento a cómo puede crecer».

– ¿Qué sintió cuando le llamó el Athletic con ocho años?

– Una inmensa alegría. Aunque Lezama por aquellos tiempos quedaba muy lejano. No es como ahora que llegas en diez minutos, sino que de Portugalete a Lezama tardabas más de una hora. Y para un chaval de 8 años el hecho de que te dijeran que vas a ir a Lezama, buff, era todo un mundo. Porque además no conocías a ningún jugador, no es como ahora que se juega mucho. Prácticamente no había salido del pueblo. Lo veías con mucha incertidumbre pero con mucha ilusión y con ganas de aprovechar una oportunidad que sabías que era única. Fui con muchas ganas. Recuerdo que hicimos un partido un sábado, en el pabellón cubierto, metí siete goles y el siguiente martes ya estaba entrenando allí. Fue todo muy rápido.

– ¿Qué era Lezama para un chaval de los años 80?

– Era todo, era lo máximo. El Athletic ganó las ligas y las copas por aquella época. ¡Eran los mejores! Ir a Lezama era ir al mejor sitio, al mejor club. Era lo máximo, el lugar al que todos los niños de nuestra edad queríamos ir, creo que sigue siendo así, más cuando el Athletic era el campeón. Estar en el Athletic te marcaba.

– ¿Cuáles son sus primeros recuerdos?

– Éramos una familia, nos llevábamos todos muy bien. Yo empecé en la escuela de Lezama, en la que no competía, y estuve tres años. Tuvimos la suerte de tener de entrenador a Jesús Garay, que era un señor dentro y fuera. Sabía manejarnos muy bien a cada uno, con la personalidad que teníamos cada uno. También sabía dominar muy bien el entorno de cada jugador, de las familias que íbamos allí. Me acuerdo de disfrutar mucho de los entrenamientos. Y los sábados, cuando íbamos a entrenar, quedarnos a comer allí todos con nuestros padres. Tengo amigos de aquella época. Todo lo guardo con mucho cariño. Entrenábamos martes y jueves en el pabellón y el sábado salíamos al campo de ceniza. ¡Te puedes imaginar! Como te cayeras al suelo ibas a casa con unas heridas... Recuerdo con mucho cariño el hecho de guardar balones. Solo cuatro balones, de los quince o veinte que había, estaban bien. Como mucho. El resto estaban desgastados de años anteriores. Y los que llevábamos un tiempo cogíamos esos balones buenos, íbamos a la zona de máquinas y allí los escondíamos para poder cogerlos al día siguiente y poder tener el balón bueno para el entrenamiento. Cuando hacías técnica te gustaba tener el balón bueno. Recuerdo esa anécdota, finalizar el entrenamiento, e ir rápido para esconder el balón para tenerlo al día siguiente.

– ¿Su mejor recuerdo, o más emotivo, es la final de Copa juvenil ganada en Soria en 1992?

– ¿El momento más emotivo? He tenido muchos. Y si tengo que decir uno y para que se vea la forma que se tenía de funcionar antes... Nos avisaban por carta cuando seguíamos. Nos llegaba a casa a finales de julio, primeros de agosto... ¡Imagínate la incertidumbre hasta que llegase esta carta! Pues bueno, cada vez que me llegaba esa carta era el mejor momento. ¡Significaba que seguías! Cuando nos llegaba a uno nos llamábamos: 'A mí ya me ha llegado, a mí también!' Ya estabas esperando y sabías que si no era ese día era el siguiente, o al siguiente... Como mucho un par de días para que te llegase a ti. ¡'Sigues en el Athletic'! Sino llegaba, era que no contaban contigo. Si tengo que elegir un momento, era ése, cuando llegaba la carta.

– ¿Qué le pasa a la cantera de Lezama? Desde aquella final que ganaron en Soria solo ha habido otro título.

– Lo que le pasa a Lezama es que hay mucha más competencia. Muchísimos clubes han crecido mucho en cantera, en instalaciones y también están trabajando muy bien la base. Y la competencia es complicada. Se están haciendo muy buenos equipos en todos los clubes. Por otro lado, tienes que tener muy claro lo que quieres y cuáles son tus objetivos. Siguen siendo años de formación, lo cual no indica, por supuesto, que formar no sea enseñar a competir y que generes o crees o escojas jugadores competitivos y ganadores. Sabiendo lo que tienes, sabiendo qué jugadores has dejado para conseguir esos títulos o los has metido ya arriba porque la categoría se les queda pequeña y necesitan competir en Segunda B o Tercera, o donde les corresponda.

– Esa mayor competencia, ¿obliga al Athletic a realizar una apuesta más decidida por los jóvenes?

– Obliga al Athletic a estar al día. A renovarse día a día. Muchos clubes tienen unas grandes instalaciones, están a la última en tecnología de todo tipo. Hace 25 años, el Athletic era pionero y había muy pocos con unas instalaciones como las suyas. Ahora ya no es así. Está claro que al Athletic lo que le obliga, y más con esta filosofía, es estar al día al máximo de todo lo que vaya saliendo, no solo en los terrenos de juego, en tener muchos, sino también en la tecnología que ayuda mucho a los chavales.

– ¿En qué se parece el Lezama de Julen jugador, al Lezama de Julen entrenador?

– Se parece en la ilusión de seguir sacando jugadores. Eso continúa. Ése es el trabajo y ésa es la filosofía de todos lo que hemos estado allí: seguir formando chavales que lleguen al primer equipo. ¿Diferencias? Las instalaciones han cambiado mucho. Se ha crecido en campos de hierba artificial, los de hierba están bien, vestuarios, salas de reuniones... Nosotros antes no veíamos ni vídeos. Ahora tienes tus salas de vídeo, de alimentación, todo lo que se necesita de análisis... Ha cambiado muchísimo. El fútbol ha crecido, y Lezama también.

– ¿Qué significa Lezama para Guerrero? Cambió su residencia de Portugalete allí.

– Las instalaciones de Lezama son el sitio en el que más tiempo he pasado en mi vida. Aunque llevo un tiempo fuera, he estado allí todos los días. Incluso los fines de semana, cuando no me tocaba partido con mi equipo, iba a ver los encuentros de otras categorías. He crecido allí, me he hecho como persona allí, me he hecho como jugador... Siempre será como mi casa, un sitio superespecial. Me fui a vivir allí. Me acogieron muy bien desde el primer momento. Tenía todo cerca. Lezama, qué quieres que te diga, es algo especial.

– ¿Qué le falta a Lezama? Es seleccionador Sub'17, ha sido Sub'15, Sub'16, ayuda a Luis de la Fuente en la Sub'21... Y ya no hay tanto jugador del Athletic como antes.

– Lo que más noto es que en otros sitios están sabiendo buscar ligas más competitivas y, posiblemente, haya que buscarlas en todas las categorías. Los clubes que están creciendo en instalaciones y en generar cantera, también se están buscando la vida para formar jugadores muy competitivos a edades muy tempranas: viajando a torneos, buscando rivales fuertes, y quizá nos encontramos en ciertas edades que en otros sitios esa cualidad del futbolista la están buscando un poquito más, aunque no significa que arriba la consigas. Sería bueno darle una vuelta a ciertas edades para que los chavales tengan esa mentalidad y personalidad competitiva a edades más tempranas.

– Más competencia, más clubes, menos natalidad, más ofertas de otros deportes. Todo eso afecta a Lezama.

– Está claro. Lezama tiene que ir regenerándose, porque los otros clubes están apretando y, evidentemente, Lezama siempre tiene que, día a día, estar atento a cómo puede mejorar, cómo puede crecer. No queda otro remedio.

– La Masía, Valdebebas, Sevilla, Alcalá de Henares para el Atlético... ¿Dónde ponemos a Lezama?

– Lezama sigue estando entre los mejores. Y hay muchos clubes que van a Lezama a ver cómo se trabaja allí. La historia sirve para algo, y el Athletic la tiene mucho más que otros clubes en este aspecto. No se puede crecer en poco tiempo. Hay mucho clubes que lo están intentando, están sentando buenas bases, pero eso requiere de un tiempo. Y el tiempo lo tiene Lezama.

– ¿Hay que ser optimista con el futuro de Lezama?

– Sí. Sabiendo que vas a pasar por periodos de estar unas veces más arriba y otras más abajo. Pero es la historia del Athletic. Hay camadas que vienen bien, hay años que te vienen mejor. Otros que igual tienes que sufrir. Y eso la gente y la afición lo sabe. Una de las cosas buenas de este club es que la afición nunca da la espalda al equipo. Ahora no se puede ir a San Mamés, pero si el equipo está pasando por malos momentos, la gente todavía va más. En otros clubes igual dejaría de ir a los campos. El Athletic en eso es diferente. Y eso va a hacer que el Athletic siempre esté ahí y que claro que hay futuro. Evidentemente.

– ¿Cómo se puede evitar que Lezama sea siempre el foco de las batallas electorales?

– Buscando a las personas adecuadas y que su trabajo esté por encima de los procesos electorales. Las elecciones, al fin y al cabo, son cada cuatro años. El que llega entra. El primer año empieza a marcar su estilo, el último que casi vas a salir... Y se pasa todo y has estado un par de años. Quizá hay que darle más continuidad, o que no se rompa esa trayectoria. Hay que tener cuidado porque es el pan del Athletic de todos los años, generar jugadores. Posiblemente si se buscase un proyecto que no sería esos cuatro años, sino más largo, podría dar más consistencia al trabajo de Lezama.

– ¿La Supercopa va a ayudar a que Lezama siga creciendo?

– Sin duda, es un empujón grande. Primero para fortalecer la filosofía del club y las nuevas generaciones. Esta Supercopa y la posibilidad de otro título en la final de Copa, que ojalá sea así, puede ser la guinda a esos 50 años. Sería el mejor premio para poder celebrarlo.

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Publicidad

Publicidad

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios