Larrazabal se gana el puesto

Larrazabal, en una de las jugadas del partido del Athletic contra el Paderborn. / Juan Echeverria

El extremo derecho quiere la pelota, busca ser protagonista en el juego y encima marca

Juanma Mallo
JUANMA MALLOGutersloh Enviado especial

El Athletic vive de la cantera. Una frase mil veces repetida. Pues bien, ayer uno de los meritorios destacó sobre el resto de futbolistas que sudaron sobre el césped del estadio de Gutersloh, en el amistoso contra el Paderborn. Gaizka Larrazabal (21 años), pegado a la banda derecha, en una posición en la que se ha producido la ausencia de Markel Susaeta y en la que compite con futbolistas como Ibai Gómez y Óscar de Marcos -ayer lateral-, demostró que desea ganarse el puesto. Que el dorsal '12' que portó, del primer equipo, quiere que sea de su propiedad; ése o el que quede libre. Pero vamos, que continuó con la recaudación de méritos que estrenó en el amistoso de Fadura.

Pegado a la zona derecha del ataque, el futbolista, que se nota que ha trabajado este verano con la mente puesta en contar para el técnico -lo hizo con su amigo Córdoba, otro que marcó-, estrenó su cuenta anotadora nada más empezar el amistoso. Como él mismo admitió al término del duelo, fue una jugada extraña. Un despeje de Vesga hacia adelante, que cayó en las botas del vizcaíno y, en el mano a mano, acertó. Hacía tiempo que no un extremo rojiblanco no mostraba tanta efectividad en una de estas acciones. «Me ha caído ese balón, inesperado. Ha sido un poco raro el gol. Ahora tengo que seguir sumando», se animó este jugador que no solo dejó esa diana, «una de las más rápidas» de su carrera, en el partido disputado en el Energieversum Stadion.

Porque pidió la pelota, se ofreció, buscó el protagonismo, y entendió a la perfección que también hay que mirar hacia abajo, a la defensa, que no solo es cuestión de atacar, un asunto en el que flojeó, por el otro lado del campo, Iñigo Vicente. Combinó con los futbolistas de la sala de máquinas, con Raúl, y entre los dos dibujaron una oportunidad para Balenziaga. Ya en la segunda mitad, centró para Vicente, que pegó a la pelota floja. «He estado participativo, he querido el balón, y he corrido cuando había que correr al espacio. He participado y he ayudado en lo posible al equipo», se felicitó.

Dosis de descaro

Se llevó un notable, además, en el primer encuentro, aunque sea amistoso, ante una escuadra de Primera División: procede del Zamudio, de Segunda B, del que le captó el Athletic en el ejercicio 2017-18. Se adaptó bien a la velocidad, y se tomó esta prueba inicial de nivel como una manera de calibrar el futuro, de acostumbrarse a lo que llegará. «Es un ritmo muy alto, muy intenso. Van a todos los choques. Ha sido un partido de golpes, de peleas. Y eso te enciende un poquito porque nunca has vivido una experiencia como tal y vas viendo lo que te espera», adelantó.

Garitano, en su cauto tono habitual, no quiso destacar el papel de Larrazabal, mira siempre al colectiva, por encima de las actuaciones individuales, pero el partido de ayer del vizcaíno llama a la esperanza. Firmó esa diana, y no se escondió en ningún momento. No le importó ir al choque, presionar y recorrer kilómetros hacia atrás para evitar que el lateral rival se encontrara con campo libre para acercarse a la portería defendida por Iago Herrerín y Unai Simón. Y, lo que es más importante, mostró ciertas dosis de descaro en algunos acciones. Tiró un regate en el área a un oponente; no le salió, es cierto, pero se atreve. Y hay que darle valor.

Estuvo sobre el césped 67 minutos, tampoco era el día para que los futbolistas acumularan más tiempo. Y cuando él se marchó, en la otra banda, en la izquierda, se presentó Iñigo Córdoba, que tiene una gran relación con Larrazabal y que sabe que tiene que adquirir más galones sobre el campo y también aumentar su destreza de cara a puerta. Ayer lo hizo. Y su compañero le aplaudió. «Somos muy amigos los dos, siempre no estamos dando consejos para mejorar. Tenemos que coger ese gol, ser llegadores. Creo que nos apoyamos y tenemos la ayuda mutua. Estoy contento de que esté aquí y me dé consejos», apreció un futbolista que la pasada temporada, en 32 encuentros con el filial anotó nueve dianas. Buenos números para un equipo que necesita puntería desde las bandas.