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Esto ya es un drama

Berizzo, Urrutia e Iribar. abatidos, en el autobús tras el encuentro.. / Ignacio Pérez

El Athletic, de nuevo inoperante en ambas áreas, cae goleado en el Ciutat de Valencia y vuelve a demostrar la extrema gravedad de su crisis deportiva

Jon Agiriano
JON AGIRIANO

El estadio Ciutat de Valencia, en el número 44 del carrer de Sant Vicent de Paül, pudo convertirse este lunes en el cementerio del Athletic de Berizzo. Solo falta que así lo disponga la Junta Gestora presidida por Josu Urrutia, que es la que tiene la potestad para certificar la defunción y permitir el enterramiento. Su decisión la sabremos este martes o miércoles. Al menos eso sería lo normal en cualquier club. En el Athletic, cualquiera sabe. Lo que está claro es que la situación de los rojiblancos, si no es insostenible, la verdad es que lo parece. Desde luego, es la peor que podemos recordar a estas alturas de un campeonato de Liga. Son ya 13 partidos consecutivos sin conocer la victoria, pero siendo esta una estadística terrible, no es lo peor. Mucho más preocupante es la descomposición rampante del equipo, vulgarísimo en el área rival y de una endeblez alucinante en la propia. El Levante aprovechó ambas circunstancias para firmar un 3-0 al que hay que calificar como tremendo vistas las circunstancias.

La cara de Josu Urrutia en el palco del Ciutat de Valencia lo decía todo. Estaba descompuesto, con la mirada perdida, descorazonado por la situación del equipo y quién sabe si herido en su orgullo ante la perspectiva de que, después de siete años y medio al frente del club, tiene muchas posibilidades de dejar al Athletic en puestos de descenso. Lo cierto es que nadie podía esperar un 3-0, un golpe semejante, una puntilla en toda regla. Y no, precisamente, por el partido de Copa ante el Huesca, al que algunos benditos quisieron otorgarle unos poderes vitamínicos y taumatúrgicos inexplicables teniendo en cuenta el tipo de duelo que fue, poco más que un amistoso ante un grupo de suplentes del colista. La razón para tener una cierta confianza era el estado de necesidad, la obligación de tener que ganar por lo civil o lo criminal a un rival con personalidad, y bien dirigido, sí, pero que tampoco es el Manchester City.

3 Levante

Oier, Rober Pier, Chema, Cabaco; Jason, Campaña, Bardhi, Morales (Borja Mayoral, m.88), Toño; Rochina (Vukcevic, m.67) y Roger (Boateng, m.71).

0 Athletic

Herrerín, Núñez, Nolaskoain, Iñigo Martínez; De Marcos, San José, Beñat (Raúl García, m.70), Muniain, Ganea (Susaeta, m.50); Williams y Aduriz (Capa, m.77).

Goles
: 1-0, m.48+: Chema. 2-0, m.59: Campaña. 3-0, m.69: Roger.
Árbitro
: Jaime Latre (C. Aragonés). Amonestó por el Levante a Campaña, Rochina y Roger, y por el Athletic a Núñez, Muniain y Martínez, y expulsó a Nolaskoain, con roja directa, en el minuto 75.
Incidencias
: partido correspondiente a la jornada 14 de LaLiga disputado en el estadio Ciutat de Valencia ante 19.928 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria del exjugador levantinista José Casanova Bonet.

Había tanto en juego que hubo contener el aliento en los compases iniciales, a la espera de comprobar qué Athletic saltaba al campo. A los rojiblancos -lo saben bien los aficionados con un poco de experiencia- es conveniente observarles como los buenos taurinos observan a los toros según salen a la arena. Con un vistazo rápido, comprueban sus hechuras, sus andares y sus primeros gestos para hacerse una idea inicial. Con el Athletic es lo mismo. Hay que analizar la calidad de los primeros pases, la posición de los jugadores, la intensidad en la presión... Pues bien, esa imagen inicial y tantas veces profética del equipo de Berizzo fue este lunes positiva. Ordenados a partir de una defensa de tres centrales y dos carrileros, los rojiblancos salieron apretando, muy puestos. Algunos, eso sí, pasados un poco de revoluciones como Muniain, que quiso estar en todas partes y provocó un cierto caos, sobre todos las veces que tapaba a Beñat.

Era un Athletic más o menos prometedor. Desde luego, daba la sensación de que sabía bien lo que se jugaba, de que estaba perfectamente concienciado de lo que le tocaba hacer en el Ciutat de Valencia. El problema, sin embargo, es que ese nivel de concienciación no fue suficiente para desequilibrar el partido. Se necesitaba algo más. Y es que el juego de los rojiblancos no tardó nada en sufrir el mal que le acompaña desde principio de temporada y le está matando: la intrascendencia de su juego de ataque, la incapacidad sangrante para terminar bien las jugadas y crear ocasiones de gol. Pese a su dominio, siempre un poco ficticio porque el Levante entregaba la posesión para jugar al contragolpe, solo fue capaz de crear dos en toda la primera mitad. San José la tuvo en el minuto 21, tras una internada de Williams. La segunda fue de Aduriz en el minuto 34. Ambos las desperdiciaron con dos tiros defectuosos.

El primer gol

Con este pobre bagaje, uno siempre está en el alambre. Y más ante un grupo como el de Paco López, que sabe muy bien lo que hace y tiene arriba tipos como Morales, Roger y Rochina que puede hacerle un descosido a cualquiera. Los errores se pagan caros ante los granotas y el Athletic lo comprobó en el descuento de la primera parte. Una falta tonta de Ganea acabó provocando el 1-0, obra de Chema tras un rebote desafortunado en Williams. A perro flanco todos son pulgas y el equipo de Berizzo, por esta tontería, se acabó yendo en desventaja al descanso sin merecerlo.

El partido se había complicado pero había tiempo de sobra para la remontada. Con esta esperanza afrontamos todos la segunda parte, que comenzó con la lesión de Ganea por un golpe en las costillas y la salida al campo de Susaeta en su lugar. Pues bien, ver cómo se disolvía esa esperanza, contemplar cómo el Athletic, lejos de reaccionar, entraba en una fase de desorganización y bloqueo imposible de entender, fue una decepción enorme. Otra más en esta temporada desoladora. Sin apenas darnos cuenta, en poco más de veinte minutos de empanada incomprensibles, el Athletic se condenó a una derrota dramática.

Fue muy dura de ver esa caída al vacío que Campaña, Roger y Morales aprovecharon para tumbar a su rival con toda facilidad. Fueron tres goles y pudieron ser más. Tocadísimos, los rojiblancos se hundieron y acabaron perdiendo los papeles con entradas de demasiado calibre. Una de ellas supuso la expulsión de Nolaskoain, que obligó al equipo a afrontar con uno menos el último cuarto de hora. Lo cierto es que fueron quince minutos de funeral, deseando que concluyera el partido... O mejor dicho: deseando que concluya esta pesadilla que, vista la clasificación, tiene toda la pinta de ir a durar bastante tiempo por bien que nos vayan las cosas.

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