MANU CECILIO

Pretemporada 2022

Al Athletic le sobra el último segundo del partido

Nico Williams marca un golazo ante el Mainz 05 que no vale para ganar porque el equipo se deja empatar sobre la bocina

ROBERT BASIC

El Athletic jugó cuatro partidos en uno en el Mewe Arena. Ganó uno –el segundo– empató dos y perdió otro. De esta manera tan curiosa fue estructurado el último amistoso de la gira alemana ante el Mainz 05, en cuatro bloques de media hora de duración cada uno. Una fórmula de fútbol segmentada por tramos que permitió repartir minutos, probar diferentes variantes y testar respuestas de jugadores en posiciones extrañas. Como la de Dani García de central, por ejemplo. No desentonó el de Zumarraga junto a Yeray. El momento de la tarde se lo quedó Nico Williams, quien firmó un gol de bellísima factura. Una postal que mandó a Bilbao por correo certificado. El extremo puso el broche a la aventura germana, cerrada con una igualada concedida en el último suspiro. Si el equipo no ha ganado este sábado ha sido porque ha permitido que Edimilson marque sobre la bocina. Literal. Entró el balón y el árbitro pitó el final. Una cornada en el corazón.

Uno de los focos de interés tenía que ver con el papel de Iñigo Martínez en el choque. Ernesto Valverde despejó las dudas al vestirle de titular junto a Dani Vivian. El interés del Barcelona por hacerse con los servicios del central, por el que Ibaigane no piensa negociar y sí intentar renovarle con un contrato importante, puso en el primer plano al defensa, quien cumplió a la perfección y hasta vio una amarilla por entrar con todo. Pisó la hierba del campo antes del choque, inspeccionó con tranquilidad la alfombra y luego se puso el uniforme de faena. Que siga siendo rojo y blanco es el gran objetivo de la directiva de Uriarte. El de Ondarroa formó en un once en el que Sancet estuvo en la media punta, Muniain escorado a la banda, Petxarroman en la medular y Morcillo en el lateral izquierdo por la baja del lesionado Yuri. Pruebas y necesidades del momento.

El Athletic fabricó una sola ocasión en la primera media hora. Tardó 27 minutos en hacerlo. Una buena jugada por la derecha acabó con el balón en las botas de Morcillo, cuyo disparo lo desvió a córner Zentner. Antes había probado suerte Muniain y su remate se fue alto. El Mainz avisó nada más arrancar por medio de Onisiwo, Hack cabeceó fuera un córner que más de uno vio dentro y el gol de Burkardt fue anulado por un inexistente fuera de juego. A los bilbaínos les costaba elaborar ante un buen rival, el mejor de los cuatro de la gira alemana, huérfano de ideas y sin velocidad. Nico Williams probó cabalgar un par de veces por su banda, pero sus incursiones no se traducían en nada concreto. Lo mejor del partido uno, además de un aseado Vesga en la medular, fue el 0-0 final.

Conexión Williams

En la segunda entrega, que arrancó con los mismos protagonistas y luego agregó a Berenguer por un apagado Sancet, el Mainz 05 volvió a enseñar la patita. Un centro desde la derecha lo mandó fuera Burkardt por llegar tarde. El Athletic seguía sin pulso, inconexo, hasta que se asociaron los hermanos Williams. Encendieron la luz. El pequeño recibió al borde del área y envió el balón al palo largo, de esos que se va alejando del portero. La estirada de Zentner solo sirvió para que saliera en foto. Golazo. El mayor quiso unirse a la fiesta poco después, asistido por Morcillo, pero su tiro se estrelló en el poste. Crecían los bilbaínos y menguaban los renanos, aunque les dio para perdonar lo imperdonable. Con Agirrezabala fuera de la portería –salió para cortar un balón y no pudo hacerlo–, los germanos se hicieron un lío con la portería vacía. Ni dispararon.

Tras una hora de fútbol en la que el Athletic había ido de menos a más, con Nico Williams metido en las estructuras interiores buscando de nuevo la escuadra, Valverde agitó la coctelera y compuso un once completamente diferente. Apareció por fin Balenziaga y dejó a Unai Simón como el único futbolista sin minutos en Alemania. Los bilbaínos querían el balón y buscaban las bandas. Así llegó un buen centro de Raúl García al que no llegó Villalibre. Había ganas de ver al búfalo de nuevo en acción tras su doblete ante el Bochum. No hubo bufidos en el Mewa Arena. El Mainz también introdujo cambios y metió dinamita ahí arriba. Marlon, una peonza peligrosa, remató al palo y luego Iru hizo un paradón a Burgzorg, quien poco después cruzó la pelota que lamió el poste derecho. Enseñaban los dientes los locales y acabaron mordiendo en el último suspiro gracias a Edimilson.

El Athletic trabajaba el partido, administraba anestesia local cuando era necesario y buscaba sentenciar, mandar al Mainz 05 a la lona. Lo intentó Guruzeta con un disparo que rechazó Dahmen. No hubo manera ni tampoco ocasiones. Gustó ver de nuevo a Malcom –tuvo una buena oportunidad en la recta final y la mandó al limbo– y a Luis Bilbao, este último activo por la izquierda y atrevido con el regate. De todos modos, lo mejor de la tarde fue la obra de arte del pequeño de los Williams, que ya cuelga en su cuarto de los recuerdos. Es como para no olvidarlo.