El Athletic sigue haciendo caja

Los jugadores lamentan el penalti fallado./ Fernando Gómez
Los jugadores lamentan el penalti fallado. / Fernando Gómez

Los rojiblancos suman un punto ante el Mallorca en un mal partido que debieron perder pero también pudieron ganar en un final de locura

Jon Agiriano
JON AGIRIANO

Entre que Mallorca se convirtió en un destino futbolístico muy poco recomendable para el Athletic desde el surrealista partido de los pantalones verdes en 1999 y que el equipo de Garitano no es precisamente la alegría de la huerta fuera de casa, era obligado tener unas ciertas prevenciones respecto al duelo de esta noche en Son Moix. Desde luego, si para algo no había razones era para imaginar un partido tan disparatado como el que acabamos viendo, con un cuarto de hora final de locura donde pudo pasar de todo. Marca un gol de chilena el árbitro y te lo crees. Lo normal es que hubiera ganado el Mallorca, que tuvo mejores ocasiones, incluido un penalti, pero lo cierto es que el Athletic también tuvo los tres puntos en las botas de Aduriz, que hizo lo que no suele hacer: fallar desde los once metros en el descuento.

0 Mallorca

Reina; Joan Sastre, Valjent, Raíllo, Rahman; Febas (Álex Alegría, min. 83), Baba, Salva Sevilla, Dani Rodríguez (Kubo, min. 62); Lago Junior, Budimir (Abdón Prats, min. 74)

0 Athletic

Unai Simón; Capa, Yeray, Iñigo Martínez, Yuri; Dani García, Unai López (Beñat, min. 51); Muniain, Raúl García, Córdoba (Aduriz, min. 57); Williams (Gaizka Larrazábal, min. 84).

ÁRBITRO
González Fuertes (Comité Asturiano). Amonestó a Dani Rodríguez, Rahman, Abdón Prats, Salva Sevilla del Mallorca; a Dani García, Íñigo Martínez, Unai Lopez, del
INCIDENCIAS
Partido de la cuarta jornada de la Liga Santander disputado en el estadio Son Moix ante 16.519 espectadores, unos doscientos de ellos seguidores del Athletic. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Guillem Febrer, ex meta del Mallorca en el primer ascenso en 1960. La entidad balear entregó una camiseta con el número 21 a su ex futbolista Aritz Aduriz con motivo de su despedida del fútbol esta temporada. Presenció el encuentro el entrenador de la selección española de fútbol, Robert Moreno.-

Hubiera sido una crueldad excesiva para el equipo bermellón que el donostiarra le ejecutara con uno de esos penaltis que ahora se pitan con el VAR cuando a un futbolista le pega el balón de una forma totalmente involuntaria. Después de todo su esfuerzo ímprobo, que continuó hasta el último segundo, donde llegó a marcar un gol que sería anulado por fuera de juego, el equipo de Vicente Moreno no merecía ese castigo. Por otro lado, tampoco el Athletic merecía un premio tan exagerado. El puntito fue ya más que suficiente para los de Garitano, que siguen imbatidos y continúan haciendo caja fieles a su estilo laborioso y tenaz, poco apto para estetas. Eso sí, el equipo también continúa mostrando una diferencia contraproducente entre el nivel de juego que ofrece como local y que logra como visitante. Por mucho que la espuma de un final trepidante la ocultara, la realidad es que el partido de los rojiblancos fue decepcionante. Su suerte fue encontrarse con un Mallorca que no le hace un gol ni al arco iris.

Gaizka Garitano repitió once titular por primera vez. Era, sin duda, una buena señal. No se toca lo que funciona y el equipo venía de funcionar como un reloj suizo ante la Real hace dos semanas. En Son Moix, sin embargo, las cosas fueron diferentes, algo que tampoco era descabellado suponer teniendo en cuenta lo que le cuesta trenzar un poco de fútbol lejos de San Mamés. Los rojiblancos volvieron a ser, por supuesto, un bloque esforzado y aguerrido, bien sostenido en defensa pese a un par de despistes, el más peligroso a la hora de defender un córner justo al final de la primera parte. Baba cabeceó fatal, pero pudo ser el 0-1 perfectamente.

El problema del Athletic es que su juego ofensivo fue prácticamente inexistente. Por dentro no había espacios y por fuera no encontró manera de prosperar por ninguna de las dos bandas. Ni siquiera por la derecha, donde Capa había sido un factor desequilibrante en los tres partidos anteriores. Esta vez, el portugalujo no lució. Lago Junior le inquietó desde el principio y ya no estuvo a gusto. De este modo, toda la primera parte fue un ir y venir de dos equipos que se anulaban entre sí, una sucesión de saltos, disputas, choques y faltas que el árbitro, el asturiano González Fuertes, ese clon de Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, gobernaba como podía. Solamente por aguantar el racarraca de Raúl García hay que elogiarlo. El navarro, por cierto, protagonizó la única ocasión de su equipo antes del descanso con un cabezazo que no pudo colocar bien.

La tormenta

El guión no cambió detrás el descanso. El Athletic continuaba chirriando con el balón, incapaz de lograr buenas conexiones a partir del centro del campo. Poco antes de la hora, mejoró un poco con la entrada de Beñat por Unai López, y también con la de Aduriz por un Córdoba que, aparte de luchar, no dio pie con bola. La mejoría, sin embargo, fue pasajera. El Mallorca, que en el minuto 56 había tenido una oportunidad clamorosa en un remate de Lago Junior, fue mejorando sus prestaciones y los rojiblancos comenzaron a sufrir. Yeray, que estuvo hecho un titán, se tenía que fajar de lo lindo para tapar vías de agua. El partido se puso realmente feo con un Mallorca dominador. Salva Sevilla pegó un zurdazo en el poste y poco, después, Kubo le sacó a Berchiche un penalti de infantil. Prats lo tiró fuera. Quedó claro que los isleños estaban negados.

Por parte del Athletic, el partido ya estaba para celebrar el puntito, pero el fútbol tiene sus caprichos y, de repente, como una tormenta que no se ve venir, se desató una locura. Ya en el descuento, Larrazabal, que había entrado por un Williams muy desacertado, pegó un balón en el larguero. En esa misma jugada, sin embargo, el balón tocó en la mano de Baba y el VAR lo detectó. De estar muerto, el Athletic pasó a tener los tres puntos en la mano, pero Aduriz falló. Había que conformarse con el puntito, sabroso como una buena ensaimada, y que en medio del delirio final también estuvo a punto de escaparse en la última jugada, una falta que Alegría cabeceó a la red. Estaba un poco adelantado cuando comenzó la carrera y el VAR hizo justicia. Para eso está.