Perfil del candidato

De mano derecha a número uno

Alberto Uribe-Echevarría./
Alberto Uribe-Echevarría.

Alberto Uribe-Echevarría, hombre fuerte del equipo de gobierno de Urrutia, ha velado por las cuentas del club durante siete años y medio y ahora pretende dar el salto a la planta noble de Ibaigane

Robert Basic
ROBERT BASIC

En la última intervención de Josu Urrutia ante la asamblea de los socios compromisarios, celebrada el pasado 22 de octubre en el Palacio Euskalduna, Alberto Uribe-Echevarría atendió con suma atención el discurso del deustoarra y no pudo evitar emocionarse al final del mismo, que sonó a despedida y, efectivamente, fue una despedida en toda regla que apenas tardó unas semanas en oficializarse. Antes de tomar la palabra y radiografiar las cuentas relativas al ejercicio anterior y el que está en curso, como le corresponde por su cargo en la junta, el economista bilbaíno confesó que necesitaba unos minutos para recuperarse de la emoción que le había embargado tras la alocución de su todavía presidente, el hombre que le integró en su candidatura en 2011 con el objetivo de velar por la salud financiera del Athletic y de mantener las cuentas en perfecto estado de revista. Y es lo que ha hecho durante siete años y medio, preocuparse de los números y mantenerse en un discreto segundo plano, invisible, al igual que sus compañeros de la directiva, hasta que ha entendido que ha llegado el momento de intentar dar el salto a la planta noble de Ibaigane. La mano derecha de Urrutia ya es el número uno.

Nacido en Bilbao en 1959, casado y con tres hijos, Uribe-Echevarría valoró la propuesta de Urrutia de integrarse en su plancha electoral y finalmente dio el sí al hombre que unos meses más tarde derrotaría a Fernando García Macua en las urnas. Desde aquel momento, el de la victoria, se convirtió en el pilar fundamental de los asuntos económicos del club y se ha encargado de explicar las cuentas ante los socios compromisarios, quienes siempre han dado un respaldo abrumador a las cifras presentadas por la junta directiva. Era el único momento en el que podía escucharse su voz, durante la exposición y en las respuestas en el turno de ruegos y preguntas, contundente e incisiva, porque en el resto del año no intervenía en público en los asuntos relativos a la actualidad del Athletic. Ni él ni nadie de sus compañeros de la junta, que se limitaban a arropar al presidente en sus comparecencias mensuales y en los distintos actos con jugadores y entrenadores. Hasta ahí llegaba su exposición pública, que solo aumentaba un grado en las asambleas para el vicepresidente José Ángel Corres, el secretario Javier Aldazabal y el propio Uribe-Echevarría, curiosamente los tres hombres que han sonado con fuerza para encabezar una candidatura continuista. Los dos primeros declinaron la invitación y ahora será la mano derecha de Urrutia quien asuma el reto de capitanear al Athletic.

Después de siete años y medio en el cargo de contador, el economista bilbaíno ha decidido dar un paso al frente y aspirar a la presidencia del Athletic. A diferencia de Urrutia, su perfil presenta una menor carga ideológica. Es más pragmático, tecnócrata, orientado hacia la gestión y apegado a la realidad de los números y del club, del que es socio desde 1967. Forjado en las aulas del colegio Jesuitas de Indautxu y luego en La Comercial de Deusto, con un expediente académico brillante, Uribe-Echevarría no tardó en sobresalir en el terreno profesional y acabó dirigiendo la empresa auditora Deloitte en Euskadi. Ya jubilado –cumplirá 60 años el próximo mes de agosto–, lleva tiempo centrado en los asuntos rojiblancos y desde ahora lo hará con la perspectiva de alguien quien aspira a encabezar una entidad centenaria que afronta grandes retos en el futuro. Ahora los focos le alumbrarán y su exposición pública será total, algo que no ha tenido que soportar como directivo.

Excelente conversador y una referencia en su profesión cuando estaba en activo, su dedicación al trabajo era plena y solía destinar su escaso tiempo libre a disfrutar en familia y al golf. Criado en el barrio de Rekalde, Uribe-Echevarría aún mantiene la cuadrilla de su juventud. En aquella época, uno de los centros de reuniones de los amigos, entre los que se encontraba Pedro Herrera, el padre de Ander Herrera, era el club Martiartu. En sus instalaciones se moldeó «un gran portero de balonmano», como resaltan quienes le conocen, un «sobresaliente» palista y un «habilidoso» jugador de fútbol sala. Nunca se planteó dar el salto en alguna de las tres disciplinas, pero disputó numerosos torneos como amateur. Los que le conocen alaban su talento y el esfuerzo que pone en todo lo que hace, al igual que lo demostraba en su momento Daniel Ruiz Bazán 'Dani', jugador del que se declaraba admirador cuando le veía batallar en el campo.

Un relato diferente

Cuando dio el paso en 2011 de meterse en la candidatura de Urrutia, más de uno se extrañó por esta decisión porque le veían más que capacitado para aspirar a la presidencia del club. Él, sin embargo, aceptó de buen grado este desarrollo de los acontecimientos y se convirtió en uno de los hombres fuertes del deustoarra, sin dar un solo paso en falso en todos estos años. Por aquel entonces se comentó que tenía la intención de desarrollar su área «entre bambalinas», justo lo que ha hecho todo este tiempo. Ahora llega su momento y también el reto de construir un relato diferente. Eso sí, antes deberá vencer en las urnas al cocinero vizcaíno Aitor Elizegi, que ha anunciado este viernes que se presenta a las elecciones pese a haber renunciado a esa posibilidad dos días antes.

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