«Nadie me ha comunicado que no cuenta conmigo»

Marcelino juega a la ambigüedad con su futuro en la previa del esencial duelo contra Osasuna

Juanma Mallo
JUANMA MALLO

Marcelino García Toral se sentó el sábado a la mañana en la sala de prensa de Lezama dispuesto a hablar del importante partido de esta tarde contra Osasuna, el último del curso en San Mamés, un duelo en el que el Athletic apura sus remotas opciones de acceder a la Conference League. Pero, en su fuero interno, sabía que el encuentro, que puede ser su despedida de La Catedral, iba a quedar en un segundo plano, que la comparecencia versaría sobre un tema nuclear -su futuro en Bilbao- y una serie de asuntos colindantes: las elecciones que se celebrarán el 24 de junio, su negativa a renovar cuando se lo propuso Aitor Elizegi y de las reuniones con los dos socios que ya han mostrado su interés en ser presidentes, Ricardo Barkala e Iñaki Arechabaleta. En este punto, resultó tajante: «Nadie me ha comunicado que no cuenta conmigo», lanzó. Asume, eso sí, y lo hizo hace un tiempo, que no es «la primera opción» de ninguno de los dos aspirantes. «El hecho de que hablen con otros tampoco me importa, porque es algo que está en el juego. Yo no soy quién para decirle a un futuro candidato si puede o no contar con entrenadores. Igual que yo tengo absoluta libertad para elegir mi futuro», explicó.

Solo hubo una pregunta previa, como si fuera para calentar, sobre la ausencia de Nico Serrano en la lista para reforzar a un filial que se juega la vida. A partir de ahí, todo giró en torno al técnico de Careñes, que se vistió el traje de regateador. Veterano, curtido en mil situaciones durante su carrera en el fútbol, el entrenador parecía tener preparado su discurso. Jugó con la ambigüedad. Hubo momentos en los que su discurso sonó a despedida, como cuando tiró flores a la directiva, al público, a los jugadores, pero en otros momentos negó este extremo. Dos ejemplos. «Finalizo contrato el 30 de junio. Es el último partido que jugamos en casa esta temporada. Hay 50% de posibilidades de que no esté en la próxima temporada dirigiendo al Athletic. Soy muy feliz por entrenar al Athletic. Estoy orgulloso de tener esta experiencia y agradecido a las personas que me dieron esta oportunidad». ¿Adiós? Ni mucho menos. Pronto dio la vuelta. «Tampoco estoy diciendo que sea una despedida. Es una posibilidad. Seguir o no seguir. Existe la posibilidad de no seguir, quiero hacer ese comentario. Lo principal es el Athletic. Lo más determinante son sus futbolistas. Me gustaría despedir la temporada con una victoria en San Mamés. Siempre queda un buen recuerdo para la próxima temporada», deseó.

Siempre agradecido

¿Estará él? «El 30 de junio no sé dónde estaré», dijo. Pero con independencia de lo que suceda en las elecciones, Marcelino y su equipo también tienen su palabra. «Después del último partido tomaremos una decisión. Valoraremos el transcurrir de estos 17 meses. Veremos desde nuestra parte cuál es la postura que tomamos», subrayó el preparador del Athletic. Ahora mismo, el asturiano está muy tocado por la derrota, por las formas, en Granada. Vio a un grupo sin carácter para remontar, hundido. Ayer reconoció que fue un fuerte golpe. «Lo que peor llevo emocionalmente es el partido de Granada. Mucho más que las elecciones. Hay que seguir para reponerse. Mientras haya posibilidades... Tenemos que ganar», pidió a sus jugadores horas antes de cerrar el curso en La Catedral.

Ese campo que nunca le ha fallado a Marcelino, según expresó ayer. Que le ha dado enormes momentos. «Si es el último partido me quedo con todo lo que me tocó vivir. Y si no es el último, tendré más oportunidades para vivir más partidos en San Mamés. Estaré siempre agradecido. Tengo un sinsabor, estuvimos cuatro meses con un San Mamés vacío. Pero pude disfrutar de noches mágicas, inolvidables para mí», recordó.

Y eso fue porque una directiva, la de Aitor Elizegi, al que volvió a alabar, apostó por él. Y el que le propuso renovar en enero, pero Marcelino lo rechazó. «Para un entrenador son muy importantes dos circunstancias. Una, tener la total confianza y apoyo de los futbolistas. Y otra, que la junta directiva también tengan la máxima confianza en ese trabajo del entrenador. Todas estas circunstancias que se están dando me llenan de razón para cuando en su momento consideramos que lo más oportuno para el Athletic no era formalizar una renovación para que todos estos posibles candidatos tuviesen las manos libres. Nadie me ha comunicado que no cuenta conmigo», remató antes de recibir hoy a Osasuna.