Mikel Rico, por si acaso

Berizzo no ha querido desprenderse de un jugador que el año pasado fue de gran ayuda en plena crisis

Mikel Rico./
Mikel Rico.
JON AGIRIANO

Eduardo Berizzo ha frenado la marcha de Mikel Rico al Huesca, que algunos daban casi por segura ya que el jugador no parece contar para el nuevo técnico rojiblanco y en el club aragonés le esperaban con los brazos abiertos. Rico jugó allí dos temporadas, tiene casa y negocios en la ciudad y está casado, además, con una oscense. Este último dato me hizo pensar que el traspaso era inevitable, pero estaba equivocado. Berizzo quiere a Rico y tiene sus razones. En esta vida hay que estar preparado para todo, especialmente para la sorpresas desagradables. Porque los imprevistos surgen. Lo que parece seguro se resquebraja. No hay que dar nada por descontado y menos que, por lo que sea, las cosas se tuerzan y nos veamos obligados a cambiar de planes.

Sospecho que Berizzo ha tenido en cuenta esta realidad para decidir que Mikel Rico siga en la plantilla del Athletic. Unos pocos entrenamientos le habrán bastado para comprobar que el de Arrigorriaga puede tener una edad y unas limitaciones, pero sigue siendo uno de esos tipos que uno nunca dejaría de elegir para una expedición más allá de las líneas enemigas. O quizá se trate de que el técnico de Cruz Alta ha repasado a conciencia lo sucedido la pasada temporada y no ha olvidado el impacto tan positivo que tuvo Mikel Rico cuando, en la jornada 12, de un modo casual, sin otro jugador en el banquillo del que tirar, Ziganda le dio una oportunidad en la segunda parte contra el Villarreal. Su intensidad, coraje y compromiso fueron de grandísima ayuda en ese momento de crisis. De hecho, en las doce jornadas de Liga siguientes, el Athletic sólo perdió un partido. Esa verdad que sólo ganó tres, pero al menos recobró las constantes vitales.

En aquellos días, fuimos muchos los que entendimos que la irrupción de Mikel Rico era, en realidad, un mal síntoma para el Athletic. Sencillamente, significaba que otros futbolistas de más talento, los llamados a llevar las riendas del equipo en el centro del campo, estaban fracasando estrepitosamente. Y un año después, lo cierto es que significaría lo mismo. De manera que la decisión técnica de Berizzo deja una pregunta en el aire. ¿Le falta confianza en los centrocampistas por los que ha optado o es que le sobra prudencia?

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