La misión más difícil de Gaizka Garitano

Gaizka Garitano./Jordi Alemany
Gaizka Garitano. / Jordi Alemany

El técnico de Derio asume la tarea de reconducir al Athletic, inmerso en puestos de descenso y en una crisis como no se recuerda

Robert Basic
ROBERT BASIC

Si Gaizka Garitano es un hombre de retos, le ha llegado el momento de demostrarlo. La racha de 13 partidos sin ganar del Athletic ha acabado con la trayectoria de Berizzo en el club rojiblanco. La Comisión Gestora ha decidido prescindir del técnico argentino y ha entregado los mandos de la nave al actual rector del Bilbao Athletic, que afronta una misión de envergadura: enderezar un barco a la deriva.

El de Derio conoce bien la casa. Y desde casi todos los ámbitos. Como futbolista, jugó cuatro temporadas en el Bilbao Athletic y llegó a ser su capitán antes de que Luis Fernández le hiciera debutar en la antigua Copa de la UEFA -ahora Europa League- ante la Sampdoria en Génova (1-2). Fue su estreno y también el adiós, porque al año siguiente dejó el club rojiblanco y se marchó al Eibar. Fue allí donde en la campaña 2003-2004 volvió a trabajar a las órdenes de Amorrortu, quien se lo llevó luego a la Real Sociedad.

Una vez terminada su carrera de futbolista, el vizcaíno comenzó su andadura en los banquillos en el conjunto armero, primero como ayudante de Viadero, luego en el filial y finalmente en el primer equipo. Garitano cogió a los guipuzcoanos de la mano y les llevó a Segunda, y luego, en el curso 2013-2014, obró el milagro al ascenderles a Primera. Hizo una primera vuelta fabulosa, pero conforme avanzaba el campeonato, el equipo se desinfló y regresó a la categoría de la plata. Ese mismo día dimitió, aunque el Eibar se salvó en los despachos por el descenso administrativo del Elche.

De allí fue al Valladolid, que le cesó, la misma suerte que corrió en La Coruña. Tras estas dos experiencias negativas, el de Derio recaló en el filial rojiblanco para llenar el hueco dejado por Ziganda, que pasó al primer equipo en sustitución de Valverde. Al mando del filial, Garitano ha dejado muestras de su carácter al enfrentarse a Amorrortu por la gestión del equipo, debilitado por algunas decisiones del director deportivo. Deja al filial en octava posición en la tabla. Su misión ahora es otra: reflotar una nave que se hunde.

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