«El míster nos ha dicho que quiere que los rivales tengan miedo de venir a San Mamés»

Iñaki Williams. / Juan Echevarria

Iñaki Williams encara con extrema ambición el inminente estreno liguero y promete espectáculo, riesgo y goles

ROBERT BASIC

A Iñaki Williams le gusta convivir con el riesgo, morderlo y saber de qué está hecho en cada momento. Le estimula la sensación de lo desconocido y explora todos sus rincones sin temor porque solo así se siente más cerca de la victoria, de los goles, que alimentan su alma de delantero hambriento. «Me gusta jugar de '9'», recuerda, consciente de que por delante está un gigante que confía en suceder algún día. No tardará en llegar, pero abraza la paciencia. De momento, galopa por las bandas y toma medidas al carril zurdo, donde Eduardo Berizzo quiere verle de vez en cuando, explotar su velocidad y cargar el peso del disparo en su pierna derecha, la buena. A él le da igual, aunque sueña con ser el delantero centro. «Lo he sido desde pequeño», comenta con media sonrisa, impaciente por abrir la Liga el lunes contra el Leganés. Transmite ganas e ilusión por hacer algo importante y revestir de titanio las paredes de La Catedral. «El míster nos ha dicho que quiere que los rivales tengan miedo de venir a San Mamés. Vamos a ser muy fuertes en casa», ha prometido en Lezama.

Williams está convencido de que esta temporada será la de la luz y las alegrías después de un curso en el que el equipo caminaba entre las sombras. «Después de estar instalados en la dinámica del fracaso, que está olvidada, creemos que ahora no será así. Las expectativas son altas y la forma de jugar que nos propone el míster es la adecuada y estamos cómodos con ella», ha manifestado el bilbaíno, quien al igual que sus compañeros tiene Europa entre ceja y ceja y piensa partirse el alma por conseguir la clasificación. «Soy ambicioso y quiero estar lo más arriba posible. Sabemos que será complicado, pero en los últimos años hemos estado ahí y volveremos a estar ahí. Hay equipo y calidad», ha aseverado, encantado con el planteamiento atrevido de Berizzo y la clara apuesta por el ataque que exige el técnico argentino.

Y ahí es donde emerge con fuerza el factor riesgo, que Williams invita a abrazar sin miedo y entregarse a un fútbol atractivo y alejado de la especulación. «Hacemos una presión muy alta y corremos riesgos. Nos vendrá bien para crear ocasiones y hacer goles». El acierto, el olor a pólvora, es el aroma que embriaga a un hombre que en demasiadas ocasiones dispara con balas de fogueo. Ahora promete tirar con munición de verdad. «Ojalá sea el año de mi explosión», ha comentado tras el entrenamiento matinal, en el que se pulían los últimos detalles de cara al estreno liguero contra el Leganés. «Estoy tranquilo», ha respondido cuando se le ha preguntado por su déficit anotador. «El delantero tiene el gol entre ceja y ceja y quiero acabar con más tantos que el año pasado». ¿Cuántos? Ha sonreído. «No quiero dar un número porque sería echar piedras contra mi tejado». En cualquier caso, más, muchos más.

Fabricar ocasiones

El atacante ha repetido en varias ocasiones que el Athletic será atrevido y que «correrá riesgos para fabricar ocasiones y hacer muchos goles. No vamos a especular», ha advertido. Sabe que la presión alta dejará bastante desprotegida a la defensa -«se quedarán mano a mano (con los delanteros rivales) en algunas ocasiones-, pero no le importa ir por este camino porque lo ve atractivo y seductor para la línea ofensiva. «Con el trabajo y el esfuerzo todo va a llegar». Asume que tanto él como Iker Muniain deberán dar un paso al frente y asumir parte de la responsabilidad goleadora, que de un tiempo a esta parte recae casi exclusivamente en Aduriz y en menor medida en Raúl García. «Siempre tengo ocasiones y eso seguirá así, y quiero hacer goles», ha acotado.

Muy amigo de Kepa Arrizabalaga, Williams ha evitado valorar su salida y también las palabras del presidente Josu Urrutia, quien en su comparecencia de ayer dijo que «es difícil para un aficionado del Athletic comprender» el movimento del guardameta internacional. «La decisión es suya y personal y no podemos especular sobre eso. Le deseo mucha suerte. Nosotros tenemos la portería muy bien cubierta», ha añadido el atacante, impaciente por pisar la hierba de San Mamés y regalar la primera victoria de la temporada a una afición con la que el equipo debe reconciliarse con buen fútbol.

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