Muere Koldo Asua, una referencia en la captación de futbolistas y en el fútbol base de Bizkaia

Estuvo en la entidad vizcaína durante trece temporadas y fue Fernando Lamikiz quien le reclutó

EL CORREO

Dicen quienes le conocieron que tenía un don especial para hacer siempre el bien. El miércoles cumplió 76 años y ayer falleció en Bilbao. Se ha ido Koldo Asua, exmiembro del Departamento de Atención al Jugador del Athletic, profesor de lengua en Jesuitas, entrenador de juveniles del Loiola antes de recalar en el Danok Bat, educador y formador de futuros futbolistas, a los que acompañaba en el tránsito de la niñez a la juventud.

Socio del Athletic desde 1962, Asua ha dejado huella y ha sido referente en el fútbol base de Bizkaia y un profundo conocedor de las categorías inferiores. Durante años formó parte del club rojiblanco en labores de formación. Abandonó por iniciativa propia la entidad en 2019 tras la victoria de Aitor Elizegi. Llevaba trece temporadas en el Athletic, al que llegó de la mano de Fernando Lamikiz. Luego dijo adiós durante varias temporadas y regresó de la mano de Josu Urrutia cuando el exfutbolista rojiblanco ganó las elecciones en 2011. Su misión fue entonces el control y el apoyo a los jugadores que cursaban estudios universitarios. Profesor de lengua en Jesuitas, preparaba con denuedo a los alumnos para la selectividad.

En la labor que le encomendó el club de captar futbolistas no va a ser nunca olvidado por algunos de ellos. Iker Muniain, Mikel San José, Iago Herrerín, Unai Nuñez... le tuvieron a su lado. El capitán del Athletic no se anduvo con rodeos cuando decidió irse del Athletic. «Se va el mejor», le dedicó el jugador navarro.

Koldo Asua era muy querido por los futbolistas a los que acompañó en su primera etapa en el Athletic y formó durante su estancia, y era también profundamente admirado por los padres de esos muchachos. Campechano pero con carácter cuando era necesario, Asua era un hombre entregado «en cuerpo y alma a su trabajo» en Lezama, donde «metía muchísimas horas», dicen algunos de quienes le veían apagar cada día la luz del despacho. Siempre estaba activo y por eso a él acudían los jóvenes jugadores a pedir consejo.

Se va la voz de Lezama con las familias, sobre todo con las de los niños que venían de fuera. Goian bego.

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