«Necesitamos tiempo para que todo sea perfecto»

Imagen de archivo de Raúl García./EFE
Imagen de archivo de Raúl García. / EFE

Raúl García señala que el equipo aún debe «ajustar cosas» y metabolizar «ideas diferentes» para convertirse en el bloque que imagina y quiere Berizzo

ROBERT BASIC

Raúl García observa con paciencia la construcción del nuevo Athletic y no se pone nervioso ante los defectos detectados en las dos primeras jornadas de Liga, en las que el Athletic sacó adelante el compromiso frente al Leganés y no pudo repetir el guion con el Huesca. La veteranía le permite analizar con calma el proceso de restauración de un bloque que el año pasado fue una ruina y que ahora precisa de una reconstrucción total y que está en marcha. «Trabajamos para mejorar. Siempre hay que estar con la mentalidad de mejora», ha comentado hoy en Lezama, donde los rojiblancos se han entrenado en el gimnasio y luego en el campo número uno con mucha intensidad. «Hay que ajustar cosas», ha admitido el navarro, quien reconoce las dificultades pero piensa en un resultado satisfactorio tras el paso por el 'taller Berizzo'. «Es una sensación nueva para todos porque el entrenador tiene ideas diferentes. Llevamos juntos desde la pretemporada, pero está claro que necesitamos tiempo para ser perfectos», ha cursado una invitación a la paciencia.

A la plantilla le ha sentado de aquella manera el aplazamiento del partido contra el Rayo Vallecano, por lo que dispondrá de un total de 19 días para arreglar los desperfectos de su fútbol. «Queríamos jugar porque esto (la suspensión) te corta el ritmo cuando apenas ha comenzado la temporada. Pero lo aceptamos y más si es por temas de seguridad», ha remarcado Raúl García. Asume que es mucho tiempo sin competir pero confía en el criterio del cuerpo técnico y que sabrá sacar el máximo provecho de esta situación para llegar «lo mejor posible» al choque frente al Real Madrid. «Tenemos la mentalidad de mejorar», ha insistido el mediapunta, quien en todo momento ha soslayado los intereses personales y ha antepuesto los colectivos. Lo ha hecho a raíz de las preguntas acerca de su nuevo rol en el equipo, que arrancó con una suplencia y acomodo en el costado izquierdo ante el Leganés y la ubicación como mediocentro contra el Huesca.

Al navarro le incomoda hablar de sí mismo, de su situación, de lo que prefiere y de lo que le gustaría ser o hacer en el campo. «Me adapto a lo que me pide el entrenador. No pienso en mí y si el míster me dice algo intento responder». Cuando se le ha cuestionado por sus sensaciones como pareja de Dani García en el centro del campo, tarea en la que se le vio bastante desubicado y desconectado del juego, Raúl García se ha enrocado en su postura gremial. «Es irrelevante lo que yo sienta. El otro día salí en el 11 titular y no estoy para quejarme. Si algo he hecho a lo largo de mi carrera ha sido adaptarme. He jugado en todas las posiciones, menos la de portero», ha redondeado su mensaje, no sin antes precisar que físicamente está al «cien por cien» y que su arritmia ya pertenece al pasado.

«No me obsesionan los goles»

El año pasado fue el máximo goleador del Athletic en la Liga, pero los aciertos no le quitan el sueño. Empeñado en trasladar su compromiso incondicional con el grupo, el futbolista ha subrayado que «prefiero un mal año personal y uno bueno del equipo. Así todo funciona mucho mejor. No me obsesionan los goles, pero soy competitivo, quiero jugar lo máximo posible y ser importante». Importante en un conjunto que tras el parón afrontará una dura fase de calendario, en la que seis de sus próximos nueve rivales compiten en Europa, sinónimo en los últimos años de baja puntuación. «Los que van a venir merecen el mismo respeto que el Leganés y el Huesca, aunque tengan aspiraciones diferentes», ha dicho en referencia al Madrid, Betis, Villarreal, Barcelona, Valencia y Atlético, todo ellos distinguidos con el sello continental.

Raúl García solo piensa en dar un paso adelante y perfeccionar el fútbol del Athletic, evolucionarlo y alejarlo de la fragilidad que transmite en estos momentos. «Somos un equipo al que le gusta apretar e ir al campo contrario. El míster ha demostrado la idea que tiene y debemos ceñirnos a ella». Cuando se le ha recordado que los rojiblancos están fuera de Europa y que la Copa emerge de nuevo en el horizonte como una meta a la que abrazarse, el navarro ha reconocido su importancia y a la vez ha pedido no adelantarse en el tiempo. «No hablamos de ello todavía. Vuelve, es bonita, diferente a la Liga. Hace ilusión», ha sentenciado, al igual que una temporada con la que todos sueñan en clave de resurrección.

 

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