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El Athletic en Copa de Ferias y UEFA (I)
La Bienal de la Máquina-Herramienta llevó al club a la Copa de Ferias de 1964
15 de septiembre de 2009
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Una muestra europea
Argoitia trata de superar el 'cerrojazo' con que el Ferencvaros se presentó en San Mamés. / MANU CECILIO
JON AGIRIANO.-

San Mamés siempre ha sentido una predilección especial por los partidos contra equipos extranjeros. Durante años, de hecho, los amistosos que el club organizaba en Navidades fueron una de las grandes atracciones de la temporada. El público disfrutaba viendo al Athletic jugar contra equipos europeos y sudamericanos de los que muchas veces sólo conocía su nombre o su leyenda. Era el momento de los deslumbramientos y de las inevitables comparaciones. Así las cosas, no es extraño que la primera intervención del Athletic en competición europea -la Copa de Europa de la temporada 1956-57- fuera todo un acontecimiento en Bilbao.

Como es bien conocido, los once aldeanos de Daucik firmaron una actuación sobresaliente en aquel torneo y ello abrió el apetito de la hinchada rojiblanca, que comenzó a suspirar por la disputa de más partidos oficiales en Europa. El problema era cómo conseguirlos. La Copa de Europa estaba reservada al campeón de Liga y la Recopa no se inauguró hasta 1960, dos años después del último título del Athletic y de que el equipo bilbaíno comenzara una racha fatal de once años - hasta 1969- sin conquistar su título predilecto. Al final, el Athletic encontró el pasaporte continental de la forma más insospechada, no por sus resultados en el terreno de juego sino porque Bilbao pasó a contar en esos años con un nuevo equipamiento que le daría mucho lustre: su Feria Internacional de Muestras.

Precedente histórico de la Copa de UEFA aunque el máximo organismo del fútbol europeo no equipara ambos torneos a efectos de palmarés, la Copa de Ferias fue una curiosa competición que, a mediados de los cincuenta, se sacaron de la manga entre el secretario de la FIFA, sir Stanley Rous, y los presidentes de las federaciones inglesa e italiana, Ernst Thommen y Ottorino Barassi. Su idea inicial fue que se enfrentaran entre sí selecciones de ciudades europeas que tuvieran una feria de muestras de carácter internacional. Ahora bien, desde el primer momento fueron equipos de dichas ciudades y no selecciones los que se apuntaron a un torneo que no dejó de crecer desde su primera edición. Tanto creció, de hecho, que en la campaña 1971-72 la UEFA se apoderó de ella, fijó los criterios de clasificación y le dio hasta su nombre.

Apoyado en su Bienal de la Máquina-Herramienta, el Athletic se estrenó en la Copa de Ferias en la campaña 1964-65 y tuvo una actuación más que honrosa. El equipo de Carmelo Barrios llegó a cuartos de final y la afición pudo disfrutar de hasta cinco partidos europeos en San Mamés. «La verdad es que a todos nos hacía ilusión jugar en Europa. España ya la teníamos muy vista, ja, ja. Ten en cuenta que éramos jóvenes y entonces no se viajaba lo que se viaja ahora», recuerda José Mari Argoitia.

Bajo la nieve

En la primera eliminatoria, ante el OFK de Belgrado, el Athletic actuó a contracorriente. Flojeó en San Mamés, donde los yugoslavos se llevaron un prometedor 2-2, y en cambio dio una lección de eficacia en Belgrado (0-2), de la mano de Fidel Uriarte. La segunda ronda, ante el Amberes, fue más fácil. El Athletic se fue a Bélgica con un 2-0 firmado por Koldo Aguirre y allí guardó la renta sin sobresaltos. En su primer y último año como jugador del Athletic, Jesús Etxeberria marcó el único gol del partido.

En octavos hubo que librar una batalla histórica. El rival fue el Dunfermline escocés, un bloque de guerreros. Sólo les faltaba William Wallace, Braveheart. El Athletic sufrió para vencerle por la mínima en San Mamés, con gol de Nando Yosu en el minuto 87. En East end Park hubo que batirse de lo lindo. Argoitia no ha olvidado aquel duelo. «Hacía un frío terrible y el campo estaba nevado. Fue muy duro. Perdimos 1-0, pero lo mejor es que ganamos el sorteo y el desempate lo pudimos jugar en casa», rememora. En 'La Catedral' hubo que seguir guerreando. De hecho, la eliminatoria la decidió un gol de Fidel Uriarte en el minuto 85.

La ilusión se apoderó de la hinchada del Athletic. Una vez en cuartos, todo parecía posible. El Ferencvaros, además, era un rival asequible. La suerte, sin embargo, jugó en contra de los rojiblancos. Tras perder 1-0 en Budapest y ganar 2-1 en San Mamés, donde el equipo hizo méritos para la goleada, el Athletic tuvo que volver a jugar un desempate. El sorteo no fue esta vez propicio. Hubo que regresar al Nepstadium y pelear ante 40.000 espectadores. El 3-0 final no hizo justicia a un Athletic al que todo lo que le pudo salir mal, le salió mal, comenzando por un gol de Luis Mari Etxeberria en propia puerta en el minuto 19. «Fue una pena», evoca Argoitia.

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