canal Athletic
Actualidad
TENERIFE 1-0 ATHLETIC
El Athletic no se reconoce en Tenerife y cae con toda justicia ante un rival que le pudo golear
24 de septiembre de 2009
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
La ceremonia de la confusión
Iraizoz y Amorebieta muestran su rabia por el gol que acababa con las ilusiones rojiblancas de prolongar su buena racha. / FOTOS: IGNACIO PÉREZ
JON AGIRIANO.-

No fue posible. El sueño de firmar el mejor comienzo liguero del Athletic en toda su historia se desvaneció ayer de mala manera en el Heliodoro Rodríguez López, donde el equipo de Joaquín Caparrós recibió un severo correctivo después de ofrecer su versión más pobre; ésa que tan bien conocemos todos y que tanta ilusión tenemos por olvidar. Se podría decir que el equipo hizo ayer justo lo contrario que el domingo. Lo que ante el Villarreal fueron ritmo, precisión y personalidad ante el Tenerife fueron lentitud, imprecisión y timidez. El grupo de Oltra no es gran cosa, pero ayer no sólo se mereció la victoria que consiguió gracias a un gol de Mikel Alonso en el minuto 86, sino una bastante más holgada. Las cosas como son: con un poco más de puntería, los tinerfeños hubieran hecho un estropicio morrocotudo a un Athletic de lo más decepcionante.

Lo cierto es que suele ser bastante habitual que los bilbaínos suelten un borrón cuando las expectativas a su alrededor están más altas. La afición rojiblanca está acostumbrada desde hace muchos años a los jarros de agua fría, a no fiarse del Athletic cuando, en apariencia, éste lo tiene todo a su favor para hacer algo bonito. De este modo, lo ocurrido ayer en Tenerife no puede considerarse estrictamente una sorpresa. Fue un disgusto. Que el Athletic meta la pata hasta el zancarrón y no pierda la oportunidad de desperdiciar una bella oportunidad es algo muy viejo. Como lo es que el equipo pase del blanco al negro, de la noche al día y de la verbena al funeral en apenas tres o cuatro días.

Otro concepto

En el caso del partido de ayer, la derrota nació de la confusión. De todos es sabido que, en los últimos días, el Athletic está experimentando un fuerte cambio conceptual en su juego. Tanto es así que ayer Joaquín Caparrós se puso el disfraz de bucanero y alineó a Yeste e Iturraspe como medio centros y a Joseba Etxeberria y Muniain como pareja de ataque. Es decir, dos futbolistas de toque en la sala de máquinas y arriba dos chiquitos veloces a los que hay que jugarles por abajo. La propuesta, que se prolongó hasta el comienzo de la segunda parte, no dio buen resultado. Se diría que el equipo acusó el exceso de novedad y no acabó de reconocerse en el espejo. Tampoco es de extrañar. Eran demasiadas variantes, demasiadas apuestas inéditas.

El problema no era tanto la entrada en el once de seis futbolistas diferentes a los que el domingo ganaron con brillantez al Villarreal sino el drástico cambio de hábitos en el juego al que obligaba el once titular elegido ayer por el de Utrera. Hacía años, por ejemplo, que el Athletic no jugaba sin un 'target man' arriba. Faltaba Llorente y el Athletic lo notó en exceso. Como notó también la ausencia de un medio centro bien dotado para la percusión. Alguien que corte, arrastre y oxigene. Iturraspe no sabe hacer esa labor. Lo suyo parece ser el trazo más fino. De hecho, la única que vez que percutió el de Abadiño rompió la nariz de mala manera a un rival que pasaba por allí, al pobre Ricardo, cuya lesión, por cierto, propició la entrada de Mikel Alonso, a la postre el protagonista del partido al marcar el gol de la victoria.

Los fallos de Nino

Sin confianza en lo que hacía, con Castillo sufriendo demasiado por su carril y el resto dudando si eran carne o pescado, el Athletic terminó pasándolo mal ante un rival bastante justito en todas sus líneas. Lo mejor de la primera parte, de hecho, fue llegar al descanso con el marcador a cero, a lo que contribuyeron dos factores decisivos. Por un lado, la impericia de los delanteros tinerfeños, que dilapidaron media docena de ocasiones para adelantarse. Tres de ellas llegaron en el minuto 25, que fue un suplicio para los bilbaínos. En el desperdicio de oportunidades del conjunto chicharrero jugó un papel estelar Nino. El Pichichi de Segunda la pasada temporada las falló de todos los colores. A los jugadores del Athletic sólo les faltó darle palmaditas de agradecimiento en la espalda porque el favor que les hizo fue inmenso.

En la segunda mitad se vió a un Athletic más reconocible en las formas. Para ello fueron necesarios 19 minutos de espera. Toquero entró en la reanudación por Muniain, Gurpegui en el 51 por Iturraspe y Llorente en el 64 por Joseba Etxeberria. El problema es que, pese a los cambios, el equipo siguió siendo irreconocible -respecto al de los dos últimos partidos se entiende, tampoco es cuestión de ir más para atrás- en los contenidos. Los hombres de refresco no alteraron la triste inercia. El Athletic siguió en estado espumoso, sin atacar la portería de Aragoneses y sin defender la suya. El gol tardío del Tenerife fue un acto de justicia.

TAGS RELACIONADOS
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios