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Amancio, Pirri, Santillana y Buyo recuerdan sus visitas al estadio bilbaíno, donde el Madrid ha pasado de ser aplaudido a sufrir un ambiente de lo más hostil
16 de enero de 2010
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Aquellas batallas en San Mamés
Antaño. Un jugador del Real Madrid trata de rematar a puerta en uno de los clásicos. :: E. C.
JON AGIRIANO.-

Desde su primer partido oficial en San Mamés el 4 de abril de 1920 en unos cuartos de final de la Copa, el Real Madrid acumula ya 98 visitas al estadio bilbaíno: 78 en Liga y 20 en el torneo del k.o. Esta cifra coloca a los merengues en una posición de privilegio. Son el equipo del mundo que más veces se ha enfrentado al Athletic en La Catedral. Aunque el resultado de los duelos es favorable a los rojiblancos -han ganado 46, han empatado 18 y han perdido 34-, la igualdad ha sido la nota dominante de unos clásicos que siempre han tenido un voltaje muy alto; algo natural entre dos equipos que nunca han dado un paso atrás en una pelea.

Durante los primeros años, el Athletic hizo valer el factor San Mamés. El Real Madrid, de hecho, no obtuvo su primera victoria en Bilbao hasta la temporada 1928-29. Tras perder por 2-0 en la Liga, que entonces comenzaba su andadura, los blancos se desquitaron en las semifinales de Copa con un sonoro 1-4. Y eso que Juanito Urquizu, por entonces defensa madridista, tuvo el detalle de meterse un gol en propia puerta. Aquella primera derrota en casa ante el equipo de la capital escoció mucho a la afición bilbaína, que se había hecho muchas ilusiones con la Copa. Ahora bien, el chasco no impidió que el público, como señalaba 'Karomte' en su crónica en 'El Pueblo Vasco', aplaudiera mucho a los visitantes.

Sin duda, eran otros tiempos. La rivalidad entre bilbaínos y madrileños era muy grande, pero los aficionados de entonces veían el fútbol de otra manera, con una perspectiva muy diferente a la actual. Los hinchas del Athletic no dejaban de hacer gala de su paladar exquisito en materia futbolística. Animaban a su equipo, al que exigían como el que más, pero nunca dejaban de valorar el juego del rival. Para ellos se trataba de una simple cuestión de educación, de buenas maneras. Así las cosas, no es extraño que, durante muchos años, durante ocho décadas se podría decir, para los jugadores del Real Madrid la cita de San Mamés fuera una de las más apetecibles de la temporada. Salvo que uno fuese un defensa especialmente leñero y montaraz, pongamos por caso a Benito, Bilbao era una plaza magnífica. «A mí me encantaba jugar en San Mamés. El ambiente era fenomenal y el público nos trataba estupendamente. Cuando jugabas bien, te aplaudían. Daba gusto. En el campo cada uno lo daba todo por su equipo, pero siempre con nobleza», recuerda José Martínez, Pirri, que entre 1964 y 1980 libró grandes batallas en La Catedral.

La opinión de Pirri la comparten otras dos leyendas del Madrid que tenían el partido de Bilbao marcado con una equis en el calendario: Amancio y Santillana. El extremo gallego, una pesadilla para los aficionados rojiblancos durante quince temporadas, sufrió y disfrutó mucho en San Mamés. «Si me preguntas por mi época, sólo tengo buenas palabras. El de San Mamés era uno de los partidos que más me apetecía jugar. Mis recuerdos son magníficos. Los dos equipos dábamos el 100%, que es algo en lo que el Athletic y el Real Madrid nos hemos parecido siempre. En Bilbao se nos trataba muy bien y tenía allí buenos amigos como el Chopo, Koldo, Uriarte, Aranguren o el 'Polvorilla'. ¿Sabes quién es? Ja, ja». Amancio hace memoria y se detiene en dos partidos concretos. «Uno fue la barrida por 5-0 que nos metieron un año (fue en 1970) y otra una vez que ganamos por 1-2 y el primer gol nuestro se lo marcó Aranguren en propia puerta. Cedió el balón a Iribar y, cuando el Chopo iba a despejar, le botó mal y le pasó por debajo de las piernas. Instintivamente, me fui a abrazar a Txutxi», cuenta.

Santillana recuerda la épica de aquellos partidos, el ambiente en las gradas, el césped bien cortado, la lluvia tantas veces, la pelea ardiente... «Para nosotros era muy difícil ganar en San Mamés. Yo no sé ni cuantos años estuve sin poder hacerlo. (Estuvo diez temporadas, entre la 1971-72 y la 1981-82). Pero es que el Athletic tenía entonces grandes jugadores. La calidad de Rojo, la zurda de Argote, la pillería de Dani, el remate de Carlos... Además, el futbolista vasco y, sobre todo los centrales, siempre han sido muy fuertes en el juego por alto y a mí me ponían las cosas muy difíciles. Hice algún gol en San Mamés, pero tampoco grandes cosas, la verdad». El delantero cántabro tampoco quiere olvidarse de lo que llama «un público señor». «Mira, yo he visto salir aplaudido a Juanito. Y eso que era un jugador muy polémico».

«Como el Athletic en Viena»

Cada uno de estos tres mitos madridistas guarda un recuerdo especial de los que fueron sus rivales en aquellos choques. Pirri piensa en Fidel Uriarte. «Aunque éramos buenos amigos, en los partidos mantenía una gran rivalidad con él. La verdad es que era un futbolista fantástico, de mucha fuerza, con una gran llegada al área y una buena zurda. Metía muchos goles y siempre nos daba muchos problemas», explica. Amancio no ha olvidado ni olvidará a Larrauri, su vigilante particular. «Era un gran marcador, listo, vivo y contundente, pero noble. Nunca era malintencionado. Con otros, en cambio, tenía que tener ojos en la nuca», dice. Santillana, por su parte, recuerda su extrañeza al marcarle su primer gol a José Ángel Iribar. «Nunca lo olvidaré. Él era un ídolo de toda España y yo me quedé... No sé, como un poco estupefacto. Fue algo raro. Por un lado, la alegría del gol y, por otro, la desilusión de que alguien batiera a Iribar. La verdad es que me llevé un poco chasco», comenta.

El ambiente que se vivirá hoy en San Mamés poco o nada tendrá que ver con el que Pirri, Amancio y Santillana disfrutaron en su día. De la caballerosa cordialidad de antaño se ha pasado en las tres últimas décadas, a medida que la distancia deportiva entre el Real Madrid y el Athletic se iba haciendo más grande, a una abierta hostilidad. Uno de los ex jugadores del Real Madrid que más ha sufrido ese cambio de actitud fue Paco Buyo. San Mamés le tuvo entre sus dianas predilectas. «Para mí siempre fueron partidos muy calientes. Demasiado a veces. ¿Qué cómo me sentía? Pues mira, me sentía como tuvieron que sentirse los jugadores del Athletic en Viena cuando hubo que suspender el partido por la invasión del campo. Fueron cosas muy desagradables. De todas formas, prefiero quedarme con lo puramente deportivo y lo demás, obviarlo. Además, mi despedida de San Mamés no pudo ser mejor. Ganamos 0-5, el día que Vicente del Bosque debutó como entrenador».

Las razones por las que ahora se recibe al Madrid a degüello no se le escapan a nadie. Por un lado, la política. Cuando el nacionalismo se impuso como ideología dominante, Madrid pasó a ser el enemigo, de modo que con el club de la capital se podía ser cualquier cosa menos complaciente. Tampoco puede soslayarse el impacto de los medios de comunicación. Un Buyo, un Hugo Sánchez, un Míchel, un Guti o un Cristiano Ronaldo serían impensables sin la televisión, grandiosa fabricante de héroes y villanos. Por otro lado, hay que tener en cuenta que, durante muchos años, el Athletic trató al Real Madrid de tú a tú. No era visto en Bilbao como el gigante filisteo al que había que derribar con la onda. Ahora, en cambio, no sólo es visto así sino que el gigantismo galáctico de los blancos resulta insufrible a la mayor parte de la hinchada rojiblanca. Quizá porque representa los valores contrarios de los que sustentan la filosofía del Athletic.

Muy profesional

El crudo antagonismo es, pues, inevitable. Paco Buyo lo entiende, pero pide respeto, sobre todo pensando en Iker Casillas, el más expuesto a los excesos. «Mira, en estos casos se trata de ser muy profesional. Deben serlo los jugadores y también el árbitro, que es el que debe proteger el desarrollo correcto del partido», sentencia. Pirri quita dramatismo a la situación. «He vuelto a San Mamés como médico y es cierto que el ambiente ahora es más hostil, pero los problemas de verdad se reducen a un par de zonas del campo, las que están detrás de las porterías. Ahí es donde hay que tener cuidado», detalla.

Respecto al partido de esta tarde, las leyendas merengues comparten diagnóstico. Ven favorito a su equipo, pero le auguran noventa minutos muy duros. «Ahora hay mucha más diferencia que en nuestra época entre el Athletic y el Real Madrid. Eso es indudable. El Madrid o el Barcelona son ahora selecciones mundiales. Están en otra dimensión. Hombre, pueden perder partidos y seguro que el Madrid lo pasará mal en San Mamés y tendrá que pelear muchísimo si quiere ganar. Pero la diferencia está ahí. De todos modos, a mí el Athletic me parece un ejemplo. Lo fácil es gastarse 15.000 millones en fichar estrellas. Vivir de tu cantera, en cambio, tiene un mérito enorme», dice Santillana.

Buyo está convencido de que esta tarde habrá batalla. Y de las buenas. «Veo un partido muy complicado. El Madrid está muy fuerte. A raíz del batacazo de Alcorcón, el equipo ha ido claramente para arriba. Pellegrini ha encontrado un equipo base y su solidez es cada vez mayor. Pero la realidad es que el Athletic, jugando en su casa, siempre le ha dado réplica, y esta temporada está más fuerte que en las anteriores. El mejor ejemplo es que le empató al Barça. Caparrós es un gran entrenador y tiene jugadores con talento. Será un gran partido».

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