canal Athletic
Actualidad
ATHLETIC
El Athletic, que jugó un mal partido, volvió a beneficiarse ante el Málaga de su poderío a balón parado El navarro firma un afortunado empate con un gol en el minuto 93 Javi Martínez recuperó su mejor tono y se convirtió en el salvador del Athletic en Málaga al marcar el gol del empate en el descuento
9 de enero de 2011
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
Javi Martínez, al rescate
En el último segundo. Los futbolistas del Athletic celebran el punto conseguido en Málaga cuando todo parecía perdido. :: FERNANDO GÓMEZ
JON AGIRIANO | .-

Tras la extraordinaria experiencia vivida ante el Barcelona, el Athletic volvió a la realidad en La Rosaleda. Lo cierto es que era difícil esperar otra cosa teniendo en cuenta el enorme desgaste físico y mental que el equipo sufrió el miércoles. Desvanecido el sueño de la Copa, era hora de volver a las obligaciones mundanas, a las pequeñas miserias cotidianas, a los partidos grises y prosaicos, como el que los rojiblancos disputaron ayer ante el Málaga. Fueron noventa y tres minutos perfectamente olvidables en los que el Athletic volvió a salvarse sobre la campana gracias a su indiscutible poderío en las jugadas a balón parado. Si contra Osasuna fue Carlos Gurpegui el autor del gol de la victoria en el último suspiro ayer fue Javi Martínez el encargado de evitar, con un afortunado cabezazo de espaldas, una derrota que parecía cantada. Por lo visto, los rojiblancos se han convertido en unos auténticos especialistas en los minutos finales, en eso que los clásicos llaman la 'zona Cesarini'.

Todo lo bueno del Athletic en el partido se puede resumir en esa jugada postrera, una falta que Gabilondo colgó muy bien en el área y en la que la defensa del Málaga volvió a demostrar las razones que le han llevado a ser la más goleada con diferencia de la Liga. No pudo defender peor. El cabezazo de Javi Martínez, de todas maneras, tuvo mucho mérito. En realidad, todo lo que hizo el de Ayegui resultó meritorio. Fue, de largo, el mejor futbolista del Athletic y, por primera vez en lo que va de temporada, rindió a su verdadero nivel. Se echaba de menos, la verdad, a ese Javi Martínez arrollador y poderoso, el que parece jugar con botas de siete leguas. Ya era demasiado tiempo viéndole en su tosca versión de picapedrero.

La pena es que el resto del equipo no acompañó al campeón del mundo. El Athletic sólo estuvo más o menos bien en el primer cuarto de hora de cada tiempo, pero luego se fue desinflando sin remisión hasta acabar jugando a algo parecido a la nada. Se podría hablar de una cierta resaca general. O de un proceso de descompresión. Nunca es fácil despertar de los sueños de gloria. Tampoco lo es regresar de un viaje feliz y encontrarse de nuevo en casa, atenazado por la misma lluvia de siempre, por la hipoteca, los atascos y las horas extra. Los pupilos de Caparrós debieron sentirse un poco así, rutinarios otra vez.

El primero en sentir que el partido era diferente fue el técnico de Utrera, que sorprendió con un once inédito. Dejó en el banquillo a tres titulares ante el Barcelona: Gabilondo, Gurpegui y Aitor Ocio. Lo del primero podía entenderse. La baza de Muniain parecía cantada. Lo del segundo ya se hacía un poco más raro porque al de Andosilla los descansos le resbalan. Pero Iturraspe ya había jugado en el Camp Nou de media punta y tampoco se hizo raro verle de nuevo en una misión delicada. A este chaval nunca le llaman para arreglar un grifo que gotea. O la casa está inundada y la abuela pegando gritos desde el balcón o Iturraspe no tiene nada que hacer. Lo de Aitor Ocio, tras su magnífico rendimiento ante el Barça, fue, sencillamente, inexplicable. Se puede decir que Joaquín Caparrós le crucificó. Las cosas como son: si un futbolista prácticamente inédito esta temporada no está para jugar dos partidos en cuatro días y su entrenador está tan convencido de ello que prefiere jugársela con un debutante como Borja Ekiza es que ese futbolista no tiene ningún futuro en el equipo.

Debilidades

El partido ofreció poco y bastante malo. El Málaga demostró los motivos que le han llevado al furgón de cola. Son un bloque con los andamios todavía puestos y tampoco es que el jeque de marras haya fichado grandes joyas. Es cierto que Demichelis demostró sus galones y marcó un golazo que pudo ser el de la victoria, pero Maresca y Camacho, por ejemplo, no dejaron de desafinar en todo el partido. Aunque impreciso con la rúbrica, Apoño aportó el doble que ellos. Pellegrini tiene mucho trabajo por delante. Sus pupilos merecieron más que el empate, pero sus flaquezas le acaban deparando muy malas pasadas. En defensa se descomponen rápido, la zurda de Duda sigue siendo su mejor argumento y arriba les falta gol. Rondón estuvo de idem por el campo y falló una ocasión clarísima en el minuto 71, casi tan clara como la que desperdició Apoño poco después.

Al Athletic, por su parte, sólo le dio ayer para jugar con criterio diez o quince minutos en cada parte. La defensa no fue la de la Copa. Fue la de siempre. Ekiza no desentonó, que es decir que estuvo igual de gris que San José y Koikili, por ejemplo. E Iraizoz, por su parte, no se libró de firmar una cantada en el minuto 24 que casi cuesta el 1-0. El mayor problema, sin embargo, fue Llorente, que apenas pudo acompañar. Y ya sabe de la extrema horfandad que sufre el equipo sin el riojano. Se hace necesario un descanso para el goleador rojiblanco, que arrastra problemas de cadera y no puede estar al quite todo el año.

TAGS RELACIONADOS
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios