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El futbolista no se limitó con salir del paso en su estreno como lateral, sino que fue una fuente constante de peligro para el Valencia
28 de febrero de 2011
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Óscar de Marcos, de parche a cuchillo
Regreso a lo grande. De Marcos volvió al equipo de lateral derecho y estuvo inconmensurable.
JAVIER ORTIZ DE LAZCANO | BILBAO..-

Óscar de Marcos llegó al partido como un parche del Athletic. Con el incombustible Andoni Iraola sancionado por acumulación de amarillas, Joaquín Caparrós tiró del chico de Laguardia como sustituto. No había otro en la plantilla. El utrerano le ha hecho entrenar en la demarcación desde verano y le había dado un encuentro de prueba en pretemporada, en Worverhampton.

Pero la de ayer era la hora de la verdad para De Marcos, un partido oficial y además de tremenda importancia. Una pelea en la que los puntos valían mucho. Decidían si el Athletic estaba para aspirar a la Liga de Campeones. Cayó y va a ser que no. Además, De Marcos se encontraba con que debía cerrar la banda izquierda más peligrosa de la Liga. El Valencia, con trece tantos, es el equipo que más goles ha marcado por ese costado. Ninguno de los dos de anoche llegó por esa banda. Koikili sufrió muchísimo más en la otra margen con Joaquín que él con Pablo Hernández en su lado.

En un partido con muchas estrellas, como el magnífico Toquero o Llorente, que igualó su mejor marca de goles en una Liga, los catorce logrados la pasada campaña, De Marcos encontró un hueco para convertirse en uno de los hombres del encuentro. El parche fue un cuchillo para la defensa del Valencia. Con una presencia de ánimo espectacular, percutió una y otra vez con velocidad, fuerza y juego.

Normalmente, el lateral derecho se tiene por un puesto menor en el fútbol. En muchos equipos se colocan ahí jugadores a los que sólo se les pide cumplir. Habría sido lógico que De Marcos se comportara así. Nada de eso. Lo de firmar el expediente no va con él. Fue un puñal en el costado valenciano, un problema constante, un suministrador de balones para Llorente y Toquero.

Papeles invertidos

Nada más arrancar el partido firmó una de las jugadas de la noche, una gran galopada en la que entró hasta la línea de fondo para servir un pase de la muerte concluido con remate de Llorente desviado por Guaita a córner. Fue un anticipo de lo que vendría después. En la primera parte, los papeles se invirtieron. Fue Pablo Hernández el que tuvo que marcarle a él en lugar de al revés. Hubo un momento en el que Caparrós estaba tan encantado con su rendimiento que se le vio apretar los puños en la banda y mover la cabeza con gesto de asentimiento, convencido de que De Marcos en el lateral es un gran descubrimiento.

El fútbol es un juego de instantes. El Athletic no aprovechó los suyos de la primera parte. Debió irse al descanso con algún tanto más de ventaja. No lo hizo, se desinfló en la presión y lo pagó caro en la segunda mitad. Hay un dato que ilustra perfectamente el desgaste rojiblanco. En Liga, los rojiblancos no perdían un partido que empezaban ganando en San Mamés desde la anterior visita del Valencia, otro 1-2, el 6 diciembre de 2009.

De Marcos fue uno de los que mejor aguantó. En la segunda parte firmó tres de las ocasiones rojiblancas: una internada por la derecha con tiro fuera, el pase del gol anulado a Susaeta y el último disparo local, en el minuto 86, que se marchó fuera por poco.

Al inicio de campaña De Marcos tenía un alto concepto de lo que le esperaba. Pidió el 10 que dejó Yeste. Quería ser un hombre importante en la ofensiva. Pero Caparrós tenía otros planes. Decretó una nueva salida como cedido de Zubiaurre porque había decidido que De Marcos iba a ser el recambio de Iraola. «Le he dicho que me ha engañado, que no me creo que nunca haya jugado como lateral», dijo el entrenador al acabar el amistoso de agosto en Wolverhampton. Sin embargo, no se volvió a saber nada del alavés como lateral. Lo poco que había jugado esta campaña, siete partidos entre Liga y Copa, había sido saliendo desde el banquillo y como atacante. Un asunto que tenía extrañado al jugador. «Es raro eso de entrenar como lateral y jugar como delantero».

El entrenador le anunció el miércoles que iba a ser el lateral. Su partidazo de ayer deja una conclusión, Caparrós deberá tenerlo en cuenta a partir de ahora como defensa. En su primera oportunidad, De Marcos cumplió con nota alta en intensidad, esfuerzo, entrega y buen juego. «Hay que resaltar el trabajo de Óscar, al que sólo le ha faltado el gol en la última jugada», personalizó Caparrós al concluir el encuentro. Sólo se acordó de él en el turno de elogios, del jugador que llegó como delantero y ha descubierto una inesperada vocación de lateral.

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