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Aitor Ocio, Jugador del Athletic
«Me exijo igual o más que cuando era un hombre de confianza del entrenador», dice el central tras renovar
28 de mayo de 2011
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Aitor Ocio posa en un céntrico parque de Bilbao poco después de la entrevista. :: LUIS ÁNGEL GÓMEZ
ROBERT BASIC | BILBAO..-

Aitor Ocio llega a la cita después de hacerse una resonancia. «Todo bien», aclara sonriente. Pura prevención, control muscular. Nada que ver con su hombro operado, por fin libre de molestias, de dolor. Una buena noticia tras dos temporadas de silencio, de soledad en el gimnasio y de lucha continua contra su propio cuerpo. La otra, su reciente renovación por el Athletic. Un año más, hasta el 30 de junio de 2012.

- ¿Contento?

- Sí. Esto se pactó hace tiempo, aunque no se había oficializado hasta ahora por la agenda del presidente y del club. Estoy contento porque el Athletic ha considerado la opción de renovarme, de que puedo seguir aportando cosas al equipo. Estas impresiones se me trasladaron al poco de empezar la temporada, pero todo estaba en el aire por culpa del hombro. Venía de una lesión muy larga, de una recuperación complicada...

- Y les ha costado llegar a un acuerdo.

- No, no, el acuerdo ha sido fácil. En su momento ya dije que no estaba en condiciones de negociar, de abrir una negociación que suele ser habitual en estos casos, y lo que quería era conocer la postura del club. Surgió alguna que otra alternativa, atractiva, pero la posibilidad de continuar en el Athletic era mi primera opción.

- Podía haberse marchado a Estados Unidos, pero no lo hizo. ¿Por qué?

- Son circunstancias, personales y profesionales. Mi primera opción era el Athletic. Tenía dudas sobre mí mismo después de vivir un año muy difícil, con una lesión de hombro... Sabía que era importante, pero quizás no tanto. Luego hubo una recaída y tenía dudas acerca de mi regreso, de mi rendimiento.

- ¿Y esas dudas mermaron su confianza?

- Crean una cierta incertidumbre. Sabes que estás a final de tu carrera, que finalizas contrato y que muchas veces la cabeza quiere y el cuerpo no puede. No la sigue. Para mí fueron importantes los partidos que hice tanto contra el Barcelona como contra el Racing, hasta que me lesioné. Me di cuenta de que podía estar al nivel de mis compañeros. Si no me hubiera ido con las buenas sensaciones, me habría planteado las cosas de otra manera.

- Ha renunciado a mucho dinero para quedarse.

- Uno es consciente de la situación en la que está. En su momento mi fichaje se produjo en unas circunstancias determinadas, con otras condiciones... Ahora llevo un año y medio sin jugar, hay compañeros en mi demarcación que están dando un buen nivel y yo no estaba en condiciones de exigir nada.

- Al margen de su lesión en el hombro, también ha tenido problemas a nivel personal. ¿Ha sido difícil pensar en el fútbol?

- Para nada. Siempre he sabido diferenciar las cosas. Ahora estoy mejor que hace tres años porque ya no tengo aquellas limitaciones en el hombro. Los números de mis pruebas físicas son mejores. Jamás me he abandonado por mis circunstancias personales ni por el hecho de estar lesionado. Me exijo igual o más que cuando era un hombre de confianza del entrenador.

- ¿Está preparado para cuando se apaguen las luces?

- Sí. Es importante estar preparado para todo. Durante ese año largo de recuperación hubo momentos en los que no acababa de tener bien el hombro. Se barajaba la posibilidad de una segunda operación, con el consiguiente riesgo de tener que abandonar el fútbol, y los fantasmas de la retirada pasaron por mi cabeza. Hay que asumirlo, ser consciente de que esto tiene una fecha de caducidad y estar mentalizado para cuando llegue.

- ¿Qué vida le espera después del fútbol?

- No lo sé. Llevo una vida muy normal y trato de estar el máximo tiempo posible con mi hija y con mi familia. Lo que acabará será mi compromiso diario con el club, pero el resto seguirá siendo muy parecido a lo que estoy haciendo ahora.

- Volvamos al presente. Sólo ha jugado siete partidos de Liga en las últimas dos temporadas. ¿Cómo lo ha llevado?

- Han sido dos años difíciles, muy, muy difíciles. Hasta el momento de la lesión gozaba de la absoluta confianza del entrenador y era un hombre clave para él. Ahí están los números: no me perdí ni un partido estando en condiciones. Entonces hubo que parar por el hombro y lo que en un principio iba a ser una recuperación de tres o cuatro meses se convirtió en un año. Luego tuve una recaída, de nuevo con las molestias, y eso me afectó. Y en esta última temporada ha habido compañeros que han ocupado mi lugar -tras su salida del equipo por lesión- y lo han hecho muy bien. Se ganaron la continuidad.

- Así que pasó de ser un fijo a desaparecer incluso de las convocatorias. ¿Lo entiende o lo acepta?

- Lo acepto y lo respeto. Llevo unos cuantos años en esta profesión y he conocido todas las caras del fútbol. Desde esa perspectiva es más fácil aceptar y entender las cosas. Cuesta no estar domingo tras domingo, te sientes fuera de la dinámica del grupo, pero no es algo excepcional. Un profesional pasa por estas situaciones a lo largo de su carrera y nunca hay que bajar los brazos. Nadie me puede reprochar que, ante este panorama, haya bajado mi intensidad ni mi dedicación en los entrenamientos.

Premio a la profesionalidad

- Al haber jugado tan poco, y con la aparición de Ekiza, ¿cree que la afición entenderá su renovación?

- Todo el mundo tendrá su propia visión de las cosas, al igual que en su momento pudo ocurrir con mi fichaje, y sobre todo ahora en un período electoral donde habrá corrientes enfrentadas. Lo importante es que haya variedad de opiniones y que surjan alternativas. Siempre he respondido con honradez y honestidad. Nadie me ha regalado nada en esto del fútbol. No llegué aquí de repente por una apuesta, sino que tuve que labrarme mi camino con cesiones y ganarme el sitio. Es un premio a la profesionalidad y ellos -el club- son conscientes de que puedo aportar experiencia en momentos puntuales.

- ¿Qué papel cree que desempeñará la temporada que viene?

- Nada en la vida es predecible, y menos en el fútbol. Las cosas cambian de un domingo para otro. Mikel San José era un jugador que apenas contaba y de repente se convirtió en indiscutible; Borja Ekiza apareció y ha sido un hombre de confianza; Castillo no contaba durante mucho tiempo y ahora ha tenido un final de temporada brillante. Hay que estar preparado porque los roles pueden cambiar.

- ¿Qué tal ha sido su relación con Caparrós en estas últimas dos temporadas?

- La misma que hemos tenido siempre, de máximo respeto. Soy un jugador más de la plantilla y él es el entrenador. Un técnico con el que he convivido seis temporadas, dos en el Sevilla y cuatro en el Athletic. No contó conmigo en mi primer curso en el Sevilla, pero luego la situación cambió. Y aquí... igual. Hubo un momento en el que pensó que le era útil domingo a domingo, y ahora ha pensado otra cosa.

- ¿Se equivoca al no ponerle?

- No, no, no. Él es el máximo responsable y debe tomar las decisiones, algo que no es nada fácil, y él mismo sabe que a veces no son las más adecuadas. Si entendemos el equivocarse o no en cuanto a los resultados, no se le puede reprochar nada porque los objetivos se han cumplido. Las decisiones son su misión y una de las partes difíciles de ser entrenador. Yo sé que nunca seré entrenador porque no me veo preparado para tomar decisiones con personas.

- Con todo lo que se ha dicho, ¿va a seguir Caparrós en el Athletic?

- No lo sé. He leído que suena para otros banquillos y me parece lógico porque le avalan los resultados con el Athletic. Sería bueno, de cara a una planificación, que el técnico que esté tenga tiempo suficiente para preparar las cosas.

- ¿Debería estar?

- Es una cuestión que compete a la junta directiva. El mejor aval del 'míster' son los resultados. Hace unos años estábamos en una situación deportiva incómoda, y en estas cuatro temporadas... Habrá gente que tenga una visión distinta, gustos diferentes, pero lo que ha logrado está ahí. Eso es innegable.

Reconocimiento de la gente

- Hay un debate abierto sobre el juego del Athletic a pesar de la clasificación europea. ¿Entiende que se minusvalora así la sexta plaza?

- Creo que no. En el Athletic se valora mucho el fútbol. Eso es bueno porque es un síntoma del club que somos, de la plantilla que hay, con un nivel de exigencia muy alto. Todo el mundo puede demandar un fútbol mejor, pero la gente es consciente del mérito. Nosotros escuchamos las muestras de reconocimiento por la calle. Sabemos que hay un margen de mejora y a todos los que nos gusta el fútbol queremos que sea atractivo, pero no se puede negar el objetivo alcanzado.

- ¿Qué nota le pondría a la temporada?

- Un notable. Alcanzamos un objetivo (Europa) a falta de una jornada y algunos de los equipos que aspiraban a ello vivieron una situación agónica. Es una competición en la que hay dos clubes por encima de los demás y creo que hemos hecho una temporada notable. Dejémoslo ahí porque siempre nos quedará ese margen de mejora de cara al año que viene.

- ¿En qué debe mejorar el Athletic?

- Sólo el hecho de pensar en que podemos mejorar es positivo. Los técnicos analizarán los aspectos en los que habrá que incidir, pero ahora es el momento de que mis compañeros disfruten de unas merecidas vacaciones. El objetivo marcado a principio de la temporada se ha conseguido y después tocará prepararse.

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