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Su actitud y disciplina táctica han convencido al rosarino de que es la pieza que faltaba en el engranaje, el futbolista que combina con todo
1 de octubre de 2011
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Bielsa descubre a otro De Marcos
Óscar de Marcos firmó ante el PSG su mejor partido con la camiseta del Athletic. :: AFP
IVÁN ORIO | BILBAO..-

Marcelo Bielsa siempre tuvo claro el estilo de juego que quería implantar en el Athletic, pero las piezas no llegaban a encajar del todo. Aunque el dibujo del puzle era nítido, completarlo ha costado más de lo esperado, hasta el punto de que el técnico rosarino convirtió algunos partidos en verdaderos bancos de pruebas. Las ha habido en defensa -línea de cuatro o tres centrales-, en el centro del campo -con o sin Iturraspe- y en ataque -con Llorente más o menos fijo en su posición-, en un intento de encontrar la pizarra perfecta que garantizara el equilibrio. En esa búsqueda, a la que el argentino ha dedicado horas y horas de análisis plasmadas en su libreta, ha emergido con fuerza la figura de Óscar de Marcos, un jugador en principio llamado a ejercer un rol secundario que ha aprovechado al máximo su primer gran papel como protagonista. Y es que el futbolista de Laguardia combina bien con todo.

Cuando el exseleccionador de Chile desgastó su reproductor de DVD con sesiones maratonianas de vídeos y vídeos del Athletic -algo que, por otra parte, sigue haciendo sin descanso-, el alavés no formaba parte de su grupo de elegidos. Las imágenes de la temporada pasada tampoco le ayudaron mucho, ya que De Marcos aparecía casi siempre en el lateral derecho, una demarcación que el técnico consideraba más que cubierta con otros jugadores. El nuevo comodín de Bielsa siempre ha tenido que reinventarse. Ya lo hizo con Joaquín Caparrós, que decidió probarle de '2' puro a pesar de que el Athletic le había fichado del Alavés como mediapunta o delantero. Pero en la etapa del utrerano nunca llegó a explotar del todo. Los aficionados han descubierto ahora a un futbolista poderoso físicamente, veloz y regular, alejado de aquel que era capaz de firmar lo mejor y lo peor en el mismo minuto y que corría cabizbajo cuando las cosas no salían. «El propio Bielsa y los compañeros están sorprendidos por el excelente rendimiento de De Marcos y en tan poco tiempo», aseguran fuentes cercanas al vestuario.

La humildad y la obediencia bien entendida -dicen quienes le conocen que no torcería el gesto ni aunque un día le pusieran de portero- son dos virtudes que han servido al de Laguardia para redoblar su afán de superación y fortalecer su carácter. Esta actitud no pasó desapercibida para el 'Loco', especialmente durante un entrenamiento en el que le colocó en el lateral izquierdo en el partidillo y le vio subir y bajar por la banda como si hubiera jugado en esa demarcación desde las categorías inferiores. Atacaba, llegaba al córner, la ponía en el área y, en pocos segundos, ya había recuperado su posición en defensa. Bielsa suspiraba por un futbolista así, similar a los carrileros todoterreno que se formaron y crecieron con él en el combinado chileno y, antes, en Newell's. Trasladar lo que había presenciado a su bloc de notas le confirmó que había dado con la tecla para proporcionar profundidad al equipo sin dejar desasistida la retaguardia. Así que le probó y el alavés no le defraudó.

Saber dosificarse

Su entrega para convencer al argentino de que su apuesta era buena hizo que De Marcos se olvidara un tanto de la dosificación. Su ímpetu era tal que dedicaba pocos segundos a coger aire y repostar gasolina. El cuerpo técnico habló con él de la importancia de manejar los tiempos físicos para ganar regularidad en el rendimiento. Los entrenadores se lo hicieron saber porque el sobreesfuerzo le obligó a quedarse en la grada en el partido de San Mamés ante el Villarreal por una lesión muscular. Bielsa esperó hasta el último momento para verificar si podía contar con él antes de mover algunas fichas de su dibujo. Pero las molestias le impedían rendir al cien por cien y se perdió el choque, en el que iba a ser otra vez titular.

Las características del '10' rojiblanco conceden al entrenador argentino múltiples variables en el esquema que le permiten rentabilizar las potencialidades de sus jugadores. Es lo que buscó el jueves cuando decidió 'disfrazar' a Óscar de Marcos de centrocampista ofensivo ante el Paris Saint Germain. Su decisión no respondía a un mero capricho. Con su incorporación en la medular el técnico buscó, y logró, dos objetivos: que Muniain no tuviera que correr kilómetros y kilómetros sin poder apoyarse en un compañero, y que Llorente tuviera más espacios para plantarse en el corazón del área con ventaja. El alavés no sólo no decepcionó, sino que firmó su mejor partido como futbolista del Athletic.

Su confianza está por las nubes. Se comprobó en la jugada del golazo de Gabilondo, que nació de sus botas. De Marcos tiró un amago al borde del área que destrozó la línea defensiva y recibió un pase al primer toque de Llorente antes de colgarla con temple y ponerla en el segundo palo. El compromiso no está reñido con el talento.

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