El Correo
Athletic Club

Aurtenetxe, el único de los cinco cedidos con un billete de vuelta

  • Las lesiones, la irregularidad en su juego e incluso un episodio de estrés impidieron a Ramalho, Raúl, Galarreta e Iñigo Pérez brillar en sus equipos de adopción, por lo que su futuro parece alejado de la disciplina rojiblanca

Para un futbolista no suele ser plato de buen gusto que el club en el que milita le ofrezca ir cedido a otro, situado en ocasiones a muchos kilómetros de distancia de su familia, amigos y conocidos. Y en el caso de muchos jugadores del Athletic, que se han formado desde pequeños en Lezama, esta salida del equipo de sus sueños suele constituir un pequeño drama, aunque se mantenga abierta la posibilidad de un regreso al club que los vio crecer desde las categorías inferiores. Sin embargo, la mayoría acepta hacer las maletas ante la posibilidad de pasar una temporada en blanco al no entrar en los planes del entrenador de turno. Es lo que hicieron Jon Aurtenetxe, Iñigo Ruiz de Galarreta, Raúl, Ramalho e Íñigo Pérez. Tras un año fuera de casa, es tiempo de hacer balance y, como suele ser habitual en estos casos, cada uno ha tenido distinta suerte en sus estancias más o menos obligadas fuera de San Mamés.

Aurtenetxe, en un partido contra el Villarreal. / EFE

Aurtenetxe, el zurdo necesario

Es, sin duda, el que mejor ha aprovechado su exilio rojiblanco y el único que ha seguido jugando en Primera. Llegó con la temporada ya empezada al Celta con el objetivo de hacerse un hueco en el equipo entrenado por Luis Enrique. En el camino, un par de lesiones y otras tantas sanciones por acumulación de tarjetas ralentizaron su progresión, aunque, con el tiempo, se convirtió en uno de los mejores recursos a los que echaba mano el ahora entrenador del Barça cuando quería dar un soplo de aire fresco a la defensa gallega. En total, ha jugado 20 de los 34 partidos disputados, un 58%, que hacen un total de 1563 minutos. Valverde ha decidido decantarse por él tras su apuesta fallida por el joven Saborit, que no ha sabido estar a la altura del reto al que se enfrentaba tras contar con él en tan solo cinco partidos. Su polivalencia como central y lateral, además de su experiencia en Europa, han hecho posible su billete de vuelta a Lezama, en forma de llamada de José María Amorrortu, el director deportivo del Athletic. En ella, le comunicaba el deseo del club de que retornase a casa para afrontar una temporada que se prevé larga y complicada. Un sueño hecho realidad.

/ Ramalho, con el Girona en un partido contra el Depor. /I. AIZPURU

Ramalho, un año gris en Girona

Considerado una de las grandes promesas de Lezama, la ascensión de Ramalho al primer equipo fue meteórica tras su debut oficial con Bielsa en un partido contra el Sevilla disputado el 20 de noviembre de 2011. Sin embargo, fue contando cada vez menos para el rosarino y Valverde decidió prescindir de él, así que el joven lateral derecho no tuvo más opción que irse a Girona con la esperanza de que regresar un día a Lezama. Tras un año en tierras catalanas, su balance ha sido bastante discreto. Ha jugado 23 partidos y no ha marcado ningún gol. En total, 1782 minutos en los que ha ido de menos a más, aunque, quizás, demasiado tarde para contar en los planes de Valverde para encarar una larga temporada de champions.

Aduriz choca contra Raúl, en un partido del Athletic contra el Numancia. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

Raúl y su costilla

Los guardamentas suelen ser los más acostumbrados a ir cedidos a otros clubes ante la imposibilidad de poder jugar de continuo en equipos con las dos plazas en la portería bien cubiertas. En el caso de Raúl, emprendió camino a Soria con la esperanza de terminar siendo el primer portero del Numancia y quedarse allí como hizo un año antes Iago Herrerín. No pudo ser. En este temporada, sólo ha estado debajo de los tres palos en 10 partidos. El culpable de este número tan bajo de encuentros fue una inoportuna rotura en una de sus costillas que sufrió en diciembre y que le apartó de los terrenos de juego hasta casi el fin de la temporada. En todo caso, saldo demasiado pobre para ganarse un puesto en las filas rojiblancas. Por ello, todo indica que abandonará definitivamente Lezama a un destino aún desconocido.

Galarreta, en un partido contra el Recreativo de Huelva. / Avelino Gómez

La mala suerte de Galarreta

El mediapunta eibarrés se fue al Mirandés con toda la ilusión del mundo con la ventaja añadida de ir a un club que se encontraba relativamente cerca de su hogar. Ruiz de Galarreta decidió afrontar su marcha de Lezama con una actitud positiva que en seguida dio sus primeros frutos. En poco tiempo, se convirtió en una de las estrellas del equipo burgalés hasta que una gravísima lesión de rodilla puso fin en octubre a su hasta el momento exitosa campaña. En total, once partidos, con un gol anotado, firmó el eibarrés en su maravilloso arranque de campaña con el Mirandés. En la actualidad, ya está recuperado de su percance, el segundo que sufre de estas características a lo largo de su carrera y que le ha tenido toda la temporada alejado de los terrenos de juego. Todo indica que volverá a ir cedido a otro club en el que pueda desarrollar su carrera futbolística con la esperanza de un día regresar al Athletic en plenas facultades físicas.

Iñigo Pérez, antes de viajar a Mallorca para incorporarse a su nuevo equipo. / Jordi Alemany

El estrés de Iñigo Pérez

El centrocampista rojiblanco marchó con toda la ilusión del mundo a Mallorca, que encaraba su particular descenso a los infiernos tras bajar a Segunda la pasada temporada. Todo parecía irle bien hasta que un inoportuno episodio de estress le llevó a regresar repentinamente a Bilbao en enero. Hasta entonces, había disputado 13 encuentros, 11 de ellos como titular. Aunque se reincorporó a la disciplina rojiblanca, Valverde no llegó a convocarle nunca, aunque tuvo el detalle de llevarle junto al resto de su compañeros a Vallecas en la última jornada de Liga. Por ello, todo indica que el navarro terminará desvinculándose del club previo arreglo económico ya que su contrato con el Athletic termina en 2015.