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Una duda antes del derbi

La pareja Aduriz-Raúl García puede hacer mucho daño a la Real.
La pareja Aduriz-Raúl García puede hacer mucho daño a la Real. / IGNACIO PÉREZ
  • ¿Qué tal probar a Raúl García arriba, cerca de Aduriz, en un clásico 4-4-2, para aprovechar mejor sus virtudes?

Puede que no haya una buena manera de afrontar el derbi en San Sebastián. Todas esconden un reverso. La lógica dice que lo mejor es ir a Anoeta hecho un brazo de mar, bordando el fútbol y con las miras puestas a la altura de los repetidores de televisión. Y que, a su vez, la Real esté sumida en una depresión de caballo, incapaz de dar pie con bola. Pero incluso en esos casos extremos es muy probable que el equipo txuriurdin reaccione lleno de furia y salga de las catacumbas a costa de su eterno rival. Como también puede suceder lo contrario. Ya hemos visto al Athletic más de una vez romper los pronósticos y ganar en Anoeta cuando parecía que iba allí al matadero. O le hemos visto al borde del precipicio, exigido al límite, y de repente ofrecer su mejor versión, como sucedió hace cuatro temporadas. O qué decir de la respuesta visceral que, sin nada en juego, más afincado en la zona media de la tabla que una turista inglesa en su tumbona, ofreció el equipo donostiarra el pasado mes de abril en San Mamés. Ya saben, fue el día en el que David Moyes salió de Bilbao convencido de que, si todos los partidos de la Liga fuesen un derbi vasco, su equipo saldría campeón.

Dicho queda que la manera en que los dos equipos afrontan el derbi no quiere decir nada sobre el desarrollo que éste pueda llegar a tener. Es indiferente que la Real venga de ganar por 0-3 en Granada, con ‘hat trick’ de Agirretxe, o que el Athletic perdiese contra el Real Madrid después de regalarle dos goles. El duelo vasco siempre parte de cero. El mundo comienza en cada uno de ellos. Ello no impide, sin embargo, que rojiblancos y blanquiazules se preocupen en estos días previos de afinar sus armas de cara a la batalla. Faltaría más. Que los derbis sean impredecibles no significa que no haya que intentar predecirlos.

En el caso del Athletic, y tras lo visto en los tres últimos partidos ante el Augsburgo, el Villarreal y el Real Madrid, creo que hay un aspecto sobre el cuál me parece interesante reflexionar. Me refiero al encaje de Raúl García en el equipo. La llegada del navarro, directo para ocupar la posición de media punta, fue celebrada por todo lo alto como un gran fichaje y no seré yo el que dude que lo sea. De hecho, no dudé en titular ‘El hombre que faltaba’ el reportaje que escribí a su llegada. Ahora bien, que Raúl García sea un futbolista de alto nivel y una incorporación magnífica para Valverde no significa que pueda encajar de cualquier manera en el equipo. Igual hay que ayudarle un poco. Porque no estamos hablando de un dechado de talento capaz de encajar en cualquier puzzle sino de un jugador muy específico: dejando a un lado sus virtudes anímicas y sus prestaciones como material inflamable en los partidos, es básicamente un llegador de extraordinario remate, un hombre que luce en el área y en sus aledaños.

Raúl García, en cambio, aporta poco en la circulación. Todo el mundo es consciente de que se trata de un futbolista muy diferente a Herrera, con el que Valverde sí acabó encontrando a un jugador con toque e inventiva; de ahí que le echara tanto de menos la pasada temporada y la búsqueda de un sustituto para él se convirtiera en una obsesión. Tras lo visto ante el Augsburgo y el Madrid, me ha quedado la duda de si el Athletic, con sólo dos futbolistas en la medular destinados a la distribución, San José y Beñat, va a sufrir más de la cuenta ante equipos bien armados en el centro del campo. ¿O acaso no resultó llamativa la desconexión de Raúl García en esos partidos, lo poco que pudo entrar en juego dado que su equipo era incapaz de jugar por dentro? Y de esta pregunta me surge otro interrogante, que supongo se irá despejando con el paso de los partidos. Me refiero a si al Athletic le vendría cambiar a un 4-4-2 clásico, con Raúl García arriba cerca de Aduriz, para poder explotar mejor las virtudes del navarro. Y dicho esto, dejémonos de digresiones. El domingo hay derbi y sólo importa ganar.