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Íñigo Pérez alcanza la paz en Soria

Jagoba Arrasate da instrucciones a sus futbolistas en un entrenamiento.
Jagoba Arrasate da instrucciones a sus futbolistas en un entrenamiento. / TEJEDOR
  • El exfutbolista del Athletic es feliz en el Numancia después de vivir tres temporadas muy complicadas

Después de tres años muy complicados, Íñigo Pérez (Pamplona, 27 años) es feliz en Soria. «Las grandes urbes me matan», explica el centrocampista. La pasada campaña con Juan Antonio Anquela fue pieza fundamental en el Numancia, con el que jugó 37 partidos. Su nuevo entrenador, Jagoba Arrasate, le ve como un jugador «muy importante dentro y fuera del campo», pero una pubalgia le tiene fastidiado, sin debutar, y le ha dejado sin la posibilidad de jugar hoy en San Mamés.

Pérez se presentó en Soria tras vivir temporadas de tremendo vértigo. La primera de Marcelo Bielsa en Bilbao (2011-12) la arrancó en el grupo de los descartados, aunque fue el único que revirtió la situación. Acabó jugando 40 partidos. La última del argentino apenas participó (5 encuentros) a costa de una lesión de diez meses. La siguiente se fue a Mallorca, pero se vio obligado a regresar en enero a consecuencia del estrés. Todo eso ha quedado atrás en Soria. «Me encanta. Es un pueblo grande y un club muy familiar y modélico. La tranquilidad hace bien a todo el mundo».

Cuando llegó Bielsa, le mandó al amplio grupo de descartados, pero en la segunda jornada de Liga cambió de criterio y le colocó como lateral izquierdo en Cornellá en la segunda jornada. Examen suspendido. «Fue un partido para no recordar». Al poco de su rehabilitación, chocó con Iraizoz en Lezama. El portero salió de puños, le golpeó en la cara y la sangre saltó aparatosa. Quiero seguir, le dijo a Bielsa. A un entrenador al que le agrada que sus jugadores se dejen todo, esa reacción le tocó la fibra sensible. «No se preocupe, si le pasa algo es responsabilidad mía», zanjó el rosarino.

La personalidad de Bielsa le marcó. «Es una persona que, independientemente de si juegas o no, deja huella en lo personal y en lo futbolístico. Le admiro mucho y tengo que agradecerle muchas cosas. Con Marcelo cada día es un aprendizaje continuo. No hablo solo de sus halagos, sino también de sus correcciones. A mí me marcó mucho su perfeccionismo y la manera de vivir su profesión, algo que envidio. Todos deberíamos intentar vivir nuestra profesión al cien por cien como lo hace él».

En 2013 fue cedido al Mallorca. Protagonizó allí un episodio poco habitual en el fútbol, ser baja por una situación de estrés. Regresó en enero a Bilbao y su situación deportiva se agravó con una operación de rodilla. Pérez lo pasó muy mal, pero no dio explicaciones y hoy se arrepiente. «Debí haber indicado algo, pero lo hice. Debí decir que no tuvo nada que ver con el fútbol, que fue algo personal y extradeportivo en lo que ahora tampoco quiero entrar».

Cansado de nadar contracorriente, se presentó en Soria. «Todo el mundo me habló bien del club, de la ciudad. Mirándolo con perspectiva, he acertado», dice. San Mamés le ilusionaba. «Cuando se produjo el sorteo de la Liga, señalé el partido». Sin embargo, la mala suerte parece haberse colocado a sus espaldas de nuevo. Una pubalgia ha marcado, con recaída incluida, su arranque de campaña y le ha impedido jugar hasta el momento.

El Numancia recoge a los rivales que deja el Bilbao Athletic, otro motivo para seguir al filial en el que jugó de 2006 a 2010. «Es un equipo alegre, dinámico, con muy rápidas transiciones ataque-defensa. La clasificación no se corresponde con sus méritos. No están teniendo suerte». Lo dice un Íñigo Pérez con el título de entrenador. No sabe, sin embargo, si le gustaría ejercer en el futuro. También le agradaría licenciarse en Psicología, carrera en la que todos los años se matricula, pero con la que no arranca.

Ha pasado más de un año desde su salida, pero habla como hincha rojiblanco. El gran escenario que es San Mamés verá a un Numancia «que está jugando muy bien» y va segundo. «¿Ascenso? Hay que ser positivo. Me veo en esa pelea, aunque sé que la Liga es muy larga con equipos casi del mismo nivel», se despide Íñigo Pérez desde el remanso de paz que es Soria.