Nueve años con Muniain, un futbolista diferente en el Athletic

Nueve años con Muniain, un futbolista diferente en el Athletic

El navarro, que se destaca en la pretemporada como uno de los líderes del proyecto Berizzo, debutó el 30 de julio de 2009 y creó una corriente de ilusión entre la afición rojiblanca

JUANMA MALLO

Sucedió hace nueve años. En San Mamés. Él tenía 16 y se convirtió en el futbolista más joven en debutar con el Athletic, un récord de precocidad. Jugaba la escuadra vizcaína frente al Young Boys suizo la tercera previa de la Europa League. Los helvéticos habían tomado San Mamés, con un tanto de Doumbia en el minuto 23. El equipo de Joaquín Caparrós estaba atascado, no era capaz de penetrar en el muro centroeuropeo en este duelo de ida. Y miró al banquillo, a su perla, al chaval que apadrinó desde que, dos temporadas antes, comenzó a entrenar al equipo bilbaíno. Se giró y llamó al entonces adolescente Iker Muniain. «Usted, al campo», le vino a decir.

Había pasado una hora del inicio del duelo y era necesario un revulsivo. Y recurrió al juvenil nacido en La Txantrea, que salió por Toquero. No marcó, pero revolucionó el encuentro. Mostró su descaro, su desparpajo, que pisar La Catedral no le amedrentó. Para nada. En la posición de mediapunta, de '10', en el lugar que Eduardo Berizzo le tiene reservado este curso, el navarro desplegó sus virtudes y provocó una enorme corriente de ilusión en la afición vizcaína. Era un futbolista diferente, de esos que se salen de cualquier molde, con un talento especial y un inmenso desparpajo.

Aquel estreno despertó una ola de esperanza en la hinchada del Athletic. Lezama contaba con un diamante. Y si el impacto fue tremendo con ese debut, el encuentro de vuelta aumentó la expectativas sobre un futbolista que ingresó en la factoría vizcaína en edad infantil, con apenas 12 años. «Muniain evita un problemón», tituló EL CORREO la crónica del duelo en Berna, en el Suisse Wankdorf. Debía remontar el Athletic el 0-1 de la ida. En el minuto 70, Susaeta se lesionó y Caparrós volvía a tirar de su 'niño'. Poco después, el futbolista de La Txantre, anotó la segunda diana, la que sumada a la primera de Fernando Llorente, permitía a la entidad vizcaína recuadar el billete para la última previa antes de la fase de grupos del segundo torneo continental. Fue un gol de media volea con un giro, que le sirvió -y aún le vale- para estar en lo alto del podio de artilleros más jóvenes de una entidad con 120 años de historia. Aunque su participación en este encuentro estuvo en el aire por un problema con la documentación.

El caso es que Muniain contaba con 16 años y 7 meses. Se plantaba por primera vez en Europa con el Athletic -ya había hecho alguna concentración, por ejemplo, en Covaleda con 14, donde le apadrinó Amorebieta, inseparable, y en Isla Canela-, y al ser menor de edad hubo un contratiempo. «No vale con el DNI. Tiene que mostrar el pasaporte para poder viajar». Tímido entonces, enrojeció. Pero el delegado del club reaccionó, acudió raudo a Lezama y recogió el documento del navarro. Menos mal, pensaron muchos visto lo que ocurrió horas más tarde en el campo de Berna.

Uno de los testigos directos de aquellos primeros días de Muniain en el Athletic fue Fran Yeste. El genial exjugador de Basauri evoca con cariño la figura de un amigo. «Recuerdo que Iker conectó rápidamente con todos por su desparpajo y alegría. Pronto nos dimos cuenta de su enorme talento. Él y yo nos entendíamos a la perfección en el terreno de juego y siempre que había rondos o partidillos nos buscábamos y tratábamos de ponernos juntos. Disfrutábamos mucho jugando uno al lado del otro. 'Muni' es un crack», comenta a este periódico.

El tiempo pasó, y el 30 de agosto de 2009 debutó en la Liga, contra el Espanyol. De titular. Luego, en Valladolid, el 4 de octubre, firmó un tanto que le coloca en la lista de goleadores precoces del Athletic, y el segundo artillero más joven del torneo de la regularidad. Aquel primer curso, jugó muchos partidos, 35 en total, pero casi siempre desde el banquillo. Poco a poco, cogió más peso en el equipo, indiscutible también en la Sub'21, creció y brilló en la maravillosa temporada de Marcelo Bielsa: 58 partidos, y nueve goles, incluidos los decisivos para tumbar al Lokomotiv de Moscú en dieciseisavos de final de la Europa League.

Las dos lesiones graves

Pero no todo han sido sonrisas en uno de los futbolistas llamados a tirar del proyecto de Berizzo, un papel que asume con naturalidad, más maduro, después de las dos graves lesiones de rodilla que le han abofeteado, en abril de 2015 y en septiembre de 2017. Esos dos golpes le han permitido ver todo de otra manera, concentrarse aún más en su preparación, y acercarse a ese futbolista que maravilló en los primeros pasos de su carrera y que, en algunos momentos, parecía que se había perdido.

Ahora, sin embargo, es otro. Con 348 encuentros en sus botas, segundo capitán, se colará entre los futbolistas con más partidos de rojiblanco. Y todo empezó hace nueve años. En la desaparecida Catedral. Entonces nació un futbolista diferente.

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