Las palabras

El Athletic ha vuelto a la mediocridad de un partido bueno y otro malo, o directamente pésimo

MIGUEL GONZÁLEZ SAN MARTÍN

Ya se sabe que en toda verbalización hay una verdad sumergida, y también que las palabras comprometen, e influyen en los comportamientos. ¿Qué hacer cuando un futbolista dice que no disfruta jugando, después de unas temporadas en las que ha jugado muy poco y ya no al nivel que alcanzó? No habló de lesiones o padecimientos, que los ha tenido y seguramente los sigue teniendo, pero dijo que no disfrutaba, un verbo tan explícito que se diría incomprensible en su profesión. ¿Hay que programar unos entrenamientos especiales, o darle partidos para que vaya cogiendo la forma a costa de un rendimiento tan pobre? Es una pregunta para un médico o un psicólogo, más que para un entrenador. Por una razón o por otra, Yuri fue de nuevo un desastre, y Valverde lo sustituyó en el descanso por Balenziaga, es decir, el equipo evolucionó, como suele decirse, de Guatemala a Guatepeor. Pasamos del patético recorrido todo el campo hacia atrás de Yuri, en el intento de alcanzar sin éxito a un delantero que se le iba, carrera en la que solo consiguió una tarjeta amarilla, a la impotencia de Balenziaga en el segundo gol del Girona, una jugada impropia de Primera División. Ya había perpetrado algún otro despeje estremecedor anteriormente.

Dijo Valverde que el Girona merecía más por su juego de lo que decía la clasificación, y entonces el Girona procuró demostrar que Valverde estaba en lo cierto. No había ganado ninguno de los siete partidos anteriores, pero el Athletic suele ser un buen samaritano en esos casos. Dijo Sarita Estévez que no esperaba gran cosa de este Athletic, y menos comparado con el que conoció. En la primera juventud las cosas brillan más porque parte del brillo está en la mirada. Era inevitable volver a leer, como homenaje a Sara, los mejores versos de Wordswhort. «Aunque no pueda volver/ la hora del esplendor en la hierba, / de la gloria en las flores, /no debemos afligirnos/ porque la belleza subsiste en el recuerdo».

Un amigo poeta sostiene que la posteridad puede alcanzarse con unos pocos versos como estos, aunque fueran los únicos, porque son memorables. El Athletic de Montilivi pareció dispuesto a confirmar las razones objetivas para la nostalgia de Sara. Quién no recuerda con cualquier edad un Athletic mejor que el mediocre equipo de fútbol que saltó al campo del Girona. El Athletic ha vuelto a la mediocridad de un partido bueno y otro malo, o directamente pésimo. Fue patético ante el Barcelona, era el Barcelona, pero lo fue de nuevo ante el Girona. En medio, ganó al Villarreal por intensidad y perseverancia. Entre los tres partidos confirmó otra vez una vieja propensión a la irregularidad, y que sin darlo todo es bien poca cosa. Fueron también un desastre Lekue, Vesga, Vencedor, Iñaki, Sancet, Raúl…

El Athletic está volviendo a las andadas, camino de quedar entre el sexto y el duodécimo, como casi siempre, salvo esas temporadas que recuerda Sara Estévez, y esas otras que recordamos quienes también vamos teniendo una edad. Lo fueron, y además entonces era todo más brillante: «En aquella simpatía primigenia».