IGNACIO PÉREZ

A un paso de la normalidad en San Mamés

San Mamés recupera a los socios en sus asientos, el bocadillo del descanso y la presencia de aficionados visitantes

Javier Ortiz de Lazcano
JAVIER ORTIZ DE LAZCANO

Merche Galaz, una santurtziarra que vive buena parte del año en Lepe y que es socia de la peña del Athletic de la localidad onubense, dedicó buena parte de la mañana de ayer a hacer lo que más le gusta, croquetas, que se comió metidas en un bocata en el descanso en San Mamés. «Hemos venido cuatro o cinco de la peña. Esto es para nosotros lo más parecido al fútbol de antes que hemos tenido en mucho tiempo», se felicita.

La normalidad avanza en San Mamés. Está a apenas un paso. Se da por hecho que el próximo partido, ante el Villarreal el 23 de octubre, ya será con el aforo completo permitido. El estadio tuvo ayer su mejor entrada del curso, 28.665, pese a que entre socios y entradas vendidas se entregaron 30.056 localidades. Otra vez el misterio de que hay gente con billete que no va al campo.

Ayer se permitía el 60% del aforo, pero el derbi dejó grandes avances hacia el fútbol anterior a la pandemia. Para empezar, fue el primer día en el que los socios pudieron sentarse en sus localidades. «Es bonito volver a tu sitio y con la gente de siempre alrededor tuyo», se felicitó el bilbaíno Guillermo Moles. Y para mayor alegría pudo acceder a su localidad en las escaleras mecánicas que ayer se inauguraron y que, con el campo lleno, darán servicio a 29.000 personas. En el lado negativo, hubo socios con problemas para entrar al estadio porque falló la aplicación del móvil.

El bocadillo del descanso era el momento más esperado por muchos. Por primera vez desde el regreso del público, el Athletic permitió a sus aficionados comer en el campo. Hay que ver cuánto dura la medida porque una de las recomendaciones del Consejo Interterritorial de Sanidad del miércoles es que se prohiba la ingesta de alimentos en las gradas .

Udalaitz Sánchez y su padre Luis llegaron desde Vitoria. Llevaban bocadillos de lomo y queso. ¿Se puede comer dentro?, preguntaban. Sí. «Menos mal. No lo sabíamos. En Mendizorroza ya nos lo permitieron ante el Atlético de Madrid».

Esta pareja escenifica otro de los pasos hacia la normalización. Eran hinchas del equipo visitantes. Por primera vez desde el inicio de la pandemia se vieron en San Mamés camisetas del rival. Después del proceso de inscripción de sus socios, el club puso a la venta 7.154 localidades. Los aficionados albiazules se hicieron con muchas antes de que se agotasen. «Se ve mucha gente del Alavés. Parece que el fútbol de siempre está cada vez más cerca», se alegran el padre y el hijo.

Los peñistas de fuera de Euskadi también regresaron. Nagore Ansoleaga llegó desde la Ribera navarra con su padre Mikel. Son miembros de la Peña Cintruénigo. «Es mi primer partido en San Mamés casi dos años. El último en el que estuve fue en la semifinal de Copa ante el Granada en febrero de 2020», resume la joven antes de meterse en el estadio a rugir con los suyos.