Marcelino, que aseguró sentirse satisfecho de su equipo, se queja de una acción durante el partido del viernes ante el Granada. / manu cecilio

La pobre lectura de Marcelino

Decir que el equipo está «en una buena línea» no habla muy bien de la opinión que el técnico de Careñes tiene de sus jugadores

Jon Agiriano
JON AGIRIANO

En ocasiones, los entrenadores deciden acaparar los focos para desviar de este modo la luz de la crítica que cae sobre sus jugadores. Hay técnicos, de hecho, que se han hecho un nombre y una reputación de general austrohúngaro con este tipo de acciones populistas, ofreciendo su pecho a las balas enemigas y reafirmando así su liderazgo entre la

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