El principio de un nuevo camino

El principio de un nuevo camino
Jon Agiriano
JON AGIRIANO

La primera imagen que transmitirá el Athletic de la temporada 2018-19 será de una abundancia un poco engañosa. Decimos esto porque el mogollón de futbolistas con el que se encontrarán hoy los aficionados que acudan a Lezama no significa que a Eduardo Berizzo se le plantee esa bendita dificultad con la que sueñan los entrenadores: la de tener tantos buenos jugadores a su disposición que elegir a uno u otro les produce desvelos hasta el amanecer y problemas de conciencia tan arduos que sólo se solucionan en el confesionario. No. Lo que sucede es que, como otras veces, los rojiblancos se presentan con todo el material disponible y será a partir de ahora, sobre todo a lo largo de esta primera semana intensa en la que están previstos once entrenamientos, cuando el técnico argentino haga la criba y perfile una plantilla manejable en torno a los 25 jugadores.

Siempre es interesante observar a un nuevo técnico poniendo la lupa y dictando sentencia sobre unos jugadores a quienes los demás tenemos requetevistos y requetejuzgados. La curiosidad es inevitable. Incluso hay que reconocer la existencia de un cierto morbo, sobre todo cuando imaginamos a ese futbolista que tanto daño nos ha hecho (a la vista, me refiero) condenado por fin a galeras o al destierro, en estricta aplicación de la nueva justicia futbolística. Esta temporada, además, la criba en el Athletic se presenta especialmente interesante. En primer lugar, porque venimos de un ejercicio pobrísimo en el que han quedado bajo sospecha un montón de jugadores. Y en segundo, porque casi la mitad de la tropa que hoy se pondrá a las órdenes de Berizzo estará compuesta por futbolistas recién fichados, meritorios del filial y del juvenil, y cedidos retornados. Dicho de otro modo: la cifra de futbolistas indiscutibles, con su expediente brillante o al menos todavía inmaculado, es escasa. Inferior, desde luego, a la deseable. Nos sobran los dedos de las manos para contabilizarlos.

Al técnico de Cruz Alta se le plantea un reto que va más allá de mejorar la clasificación y el juego del equipo, algo que tampoco podríamos considerar una hazaña. ¡Hacerlo peor sí que supondría una dificultad enorme! Berizzo ha llegado para sentar las bases de un nuevo ciclo en el Athletic. Para curarlo, no para aliviarlo con una cataplasma. Que sólo haya podido fichar por una temporada dado que el mandato de Josu Urrutia expira en marzo no debería condicionar su trabajo en este sentido. No decimos que el 'Toto' se olvide heroicamente del presente inmediato, faltaría más. Sería injusto pedirle eso sabiendo, como sabemos todos, que los juicios a los nuevos entrenadores son siempre sumarísimos. Y todavía más cuando se acerca una campaña electoral. Ahora bien, sospecho que seremos muchos quienes, desde el principio, valoraremos por encima de todo su contribución a la hora de reedificar un nuevo Athletic, «la hondura de su proyecto», por decirlo en términos bielsistas.

Convencer a sus jugadores de la aventura que les propone, acertar con ellos, crear un clima de ambición y competencia dentro de la plantilla, regenerar a futbolistas cuyo diagnóstico vital nos preocupa porque no sabemos si están acabados o pueden resucitar... Berizzo tiene mucho trabajo por delante al frente de un equipo obligado a hacer borrón y cuenta nueva. Su triunfo o fracaso lo serán también de Josu Urrutia, al que el papelón del Athletic la pasada temporada le ha provocado una doble reacción contradictoria.

Por un lado, ha querido venderlo como algo natural, un simple año malo que cualquier rojiblanco que se precie debe aceptar sin alarmas ni estridencias. Por otro, se ha lanzado al mercado con hambre de siete días. Ya lleva cuatro fichajes -uno de ellos de relumbrón, como es el de Berchiche-, y quién sabe si llegará otro más, una buena pieza para el centro del campo. Se habla de Ander Herrera ahora que ha dejado de hablarse de Mikel Merino, ese caso extrañísimo y paradójico de futbolista que nos interesó siempre hasta que, de repente, dejó de interesarnos cuando más interesante podía resultarnos. En fin, cosas del fútbol y de un Athletic que hoy comienza a caminar, confiemos que en la buena dirección.

 

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