Raúl García: «Me gusta

Raúl García./E. C.
Raúl García. / E. C.

El navarro saca provecho a la decisión de Garitano de aproximarle a la zona de remate. Con el deriotarra ha firmado cinco de sus seis goles en Liga

Javier Ortiz de Lazcano
JAVIER ORTIZ DE LAZCANOLezama

Cinco de los seis goles de Raúl García esta temporada han llegado con Gaizka Garitano en el banquillo. Se estrenó el pasado 2 de febrero en el derbi de Anoeta. No valió de nada porque el Athletic cayó 2-1, pero sus siguientes dianas fueron de las que sumaron puntos. Marcó en Huesca (0-1), al Eibar y Espanyol en San Mamés (1-0 y 1-1) y en Girona (1-2). Con Eduardo Berizzo en catorce partidos sólo firmó un tanto, en el 2-2 en cancha del Betis.

El navarro ha explicado este jueves en Lezama las claves de la metamorfosis. «Es obvio que la forma de jugar que tenemos ahora y la de antes es totalmente diferente. Antes tenía otro rol, otra forma de jugar. Me tocaba hacer otro tipo de trabajo, pero evidentemente no llegaba tanto arriba ni tenía las ocasiones de ahora», ha indicado.

Berizzo le pedía bajar para participar más en la creación de juego y en muchas ocasiones le enviaba a jugar en la banda derecha, un sitio en el que su rendimiento decrece. Garitano lo tiene claro. Lo quiere como segundo punta que llegue a rematar centros laterales o cazar rechaces.

El rojiblanco no quiere señalar al argentino. «Esta claro que no es sólo un problema de entrenador o de táctica, sino que quizá no estaba tan bien como ahora por lo que sea». Eso sí, en estos meses disfruta. «Ahora mismo me siento cómodo y estoy contento de cómo me salen las cosas al grupo a mí».

«Me gusta aspirar a lo máximo»

La diferencia está en la posición en el campo. «Nunca he escondido que me gusta jugar cerca del área, pero que a mi me guste más no significa que no lo intente hacer bien en otro sitio. Pero si me preguntan donde estoy más cómodo es ahí».

Con Garitano el Athletic salió del pozo, pero no se conformó con eso. Raúl García es el abanderado en el vestuario del partido a partido y esquiva ponerse metas que vayan más allá del duelo ante el Rayo Vallecano. Aún así, mantiene que la transformación de luchar por no bajar a hacerlo por Europa se explica porque «el equipo siempre tiene hambre». Y añade: «Que no hable de Europa no significa que no me gustaría jugar en Europa. Me gusta aspirar a lo máximo y opciones hay. Otra cosa es que sea cauto porque tengo experiencia y para llegar a ciertos objetivos hay que ganar el próximo partido».

El Rayo Vallecano llega a Bilbao angustiado y a tres puntos de la permanencia. «Siempre ha sido un equipo ofensivo esta campaña. Llegan con la necesidad de ganar y esperemos que sea un partido en el que controlemos lo que sucede», ha indicado.