Raúl García esquiva una lesión grave

Raúl García, cabizbajo tras su lesión frente al Getafe. /Ignacio Pérez
Raúl García, cabizbajo tras su lesión frente al Getafe. / Ignacio Pérez

Las pruebas detectan una 'hoffitis', inflamación de la grasa de la rodilla, y descartan la temida rotura de ligamentos. Podría estar de baja de una semana a un mes

JON GARAY

Buenas noticias para Raúl García. Y, por ende, para Eduardo Berizzo, que no perderá durante demasiado tiempo a uno de sus jugadores más importantes. Los temores iniciales tras la entorsis que sufrió el navarro el domingo frente al Getafe y que le obligó a dejar el césped en el minuto 57, han quedado en «una hoffitis en la cara anterior de su rodilla izquierda», según el parte médico hecho público ayer por el club. Se aleja así el fantasma de la rotura de ligamentos, que es la lesión que suele venir asociada a la torcedura diagnosticada después del encuentro ante los de Bordalás.

Bajo esta oscura terminología médica se esconde una inflamación de la grasa -su nombre técnico es almohadilla grasa de Hoffa- situada detrás del tendón rotuliano y debajo de la rótula. Se trata de una lesión que puede generar dolor de rodilla, hinchazón e incluso sensación de bloqueo en la articulación, síntomas todos que se incrementan al caminar. Según las fuentes médicas consultadas por EL CORREO, esta afección «no tiene importancia desde el punto de vista médico» y «no es un hallazgo radiológico», de manera que podría estar listo «en poco más de una semana». Otras fuentes apuntan que su ausencia podría alargarse algo más. En cualquier caso, los médicos del club y Berizzo no arriesgarán en su regreso al césped.

El primer parte del Athletic hablaba de un diagnóstico preocupante. El término 'entorsis' suele ser el preludio de una dolencia de gravedad, en concreto de la temida rotura del ligamento cruzado anterior. Las alarmas en el seno de la entidad rojiblanca se dispararon, ya que en caso de haberse confirmado, la convalecencia se puede prolongar hasta más allá de los seis meses, como le ha ocurrido este mismo fin de semana al barcelonista Rafinha. En el caso del navarro, esta amenaza ha pasado de largo. Desde la perspectiva más optimista, si la torcedura en la articulación remite con normalidad, en siete o diez días podría estar listo. En este supuesto, su presencia en el próximo partido liguero del Athletic ante el Levante el lunes 3 de diciembre resultaría un tanto precipitada aunque no imposible, pero podría estar presente ante el Girona una semana después. Hace casi tres años, el rojiblanco sufrió una «entorsis» en Sevilla que significó un mes y medio de baja por una rotura en el ligamento lateral interno.

Tratamiento conservador

La hoffitis es una lesión habitual en corredores, tenistas, jugadores de baloncesto y trabajadores obligados a emplearse de rodillas. Las causas de esta dolencia pueden ser múltiples. Una de las más habituales es la sobrecarga física por exceso de entrenamiento o un descanso insuficiente. También puede deberse a alteraciones de la alineación del fémur, la tibia o la rótula. E igualmente puede ser la consecuencia de un impacto directo en la zona. Lo más normal es que concurran varios de estos factores.

El tratamiento recomendado es generalmente conservador y consiste en reposo, la administración de antiinflamatorios y fisioterapia. Más complicada es la solución si la lesión se hace crónica. En este caso se suele recurrir a infiltraciones con factores de crecimiento y, llegado el caso, incluso se tiene que extirpar parte de la grasa inflamada. Uno de los deportistas que ha sufrido esta dolencia ha sido Rafa Nadal. En el caso del tenista manacorí, a la hoffitis le acompañaban dos lesiones de verdadera relavancia: la rotura en el tendón rotuliano de su rodilla izquierda y una entesopatía. Fueron estas dos últimas las que impidieron al tenista ser el abanderado en los Juegos de Londres 2012. Hasta siete meses de baja permaneció el balear, que no pudo revalidar el oro olímpico logrado en Pekín.

Balenziaga, ko; y a la espera de Yeray para medirse al Huesca

Mikel Balenziaga, salvo sorpresa, no volverá a jugar con el Athletic hasta enero de 2019, debido a la lesión que sufrió el domingo en el encuentro contra el Getafe. Padece el lateral zurdo «una lesión miotendinosa leve-moderada en la región proximal del biceps femoral izquierdo». Al menos un mes fuera. Por tanto, no estará mañana en el partido de ida de la Copa del Rey frente al Huesca (20.45 horas), como tampoco podrá contar Eduardo Berizzo con Mikel Rico, lesionado en la parte externa del pie en el Trofeo Teresa Herrera. Se está a la espera, mientras tanto, de saber si Yeray Álvarez estará disponible para este encuentro de dieciseisavos de final. Es baja el central de Barakaldo desde el 5 de noviembre cuando el Athletic perdió en Cornellà: «Lesión grado I-II en la región proximal del músculo adductor mayor de la pierna izquierda», era el parte. A priori, una dolencia de grado II se recupera en torno a las tres semanas, cuatro a lo sumo, por lo que estaría a punto de reaparecer. De hecho, ya ha entrenado con sus compañeros.

 

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