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El derbi desfigura al Athletic de Garitano

Ander Capa camina cabizbajo tras el segundo gol de la Real, al filo del descanso./Fotos: Ignacio Pérez
Ander Capa camina cabizbajo tras el segundo gol de la Real, al filo del descanso. / Fotos: Ignacio Pérez

Inferiores a la Real, que sentenció en la primera parte, los rojiblancos pierden su buena inercia y caen por primera vez en Liga con su nuevo técnico

Jon Agiriano
JON AGIRIANO

Habrá que acabar escribiendo un tratado psicológico sobre las causas de la superioridad mental de la Real en los derbis. Uno que vaya más allá de ese argumento tantas veces repetido de que para el equipo txuriurdin este es el partido de la temporada. Puede que lo sea, efectivamente. Y es posible que, por ese lado, la Real parta siempre con una superioridad anímica que le viene, precisamente, de una inferioridad histórica asumida que le acaba reforzando en dos aspectos claves en este tipo de duelos: la concentración y el empeño en superarse. Ahora bien, no creo que este argumento clásico explique del todo la asombrosa capacidad de los donostiarras para sacar lo peor del Athletic, que casi nunca le encuentra el punto a los derbis. Ni siquiera en sus mejores circunstancias, como eran las de este sábado.

El equipo de Garitano saltó al césped de Anoeta rebosante de moral tras una magnífica racha de resultados y perfectamente consciente de que una victoria le metería de lleno en la lucha por la Europa League. Por no hablar de la enorme satisfacción que brindaría a su hinchada, a la que todavía escocía el durísimo 1-3 de la primera vuelta. Y, sin embargo, estuvo desfigurado desde el pitido inicial. Blando en defensa, sin juego en el centro del campo y nulo en ataque, el Athletic se condenó en una primera parte pobrísima. Mejoró algo en la segunda, cuando la Real se metió en su campo a pasar el tiempo, pero no lo suficiente. Nunca fue un verdadero peligro para el equipo de Imanol Alguacil. Ni siquiera en los minutos finales, cuando Raúl García, que había salido junto a Beñat tras el descanso, transformó en dos tiempos un penalti muy dudoso pitado por Mateu Lahoz.

2 Real Sociedad

Rulli; Zaldua, Navas, Llorente, Theo; Illarramendi (Zubeldia, min. 75), Merino; Zurutuz, Willian José (Moreno, min, 88), Oyarzabal, Januza (Sandro, min. 72)

1 Athletic

Herrerín; Capa, Yeray Álvarez, Iñigo Martínez, Berchiche; San José (Beñat, min. 46), Dani García, Córdoba (Raúl García, min. 46), Ibai Gómez; Muniain (Guruzeta, min. 70) y Willians.

Goles:
1-0, min,16: Oyarzabal. 2-0, min.45: William José. 2-1, min.81: Raúl García.
Árbitro:
Mateu Lahoz (Comité Valenciano). Amonestó a Navas y Ander Capa.
Incidencias:
encuentro disputado en Anoeta ante 27.703 aficionados.

Que el futbolista navarro asegurase al término del encuentro que el Athletic no había merecido perder pareció una broma. No es que, a estas alturas, esperemos de los futbolistas una autocrítica seria tras las derrotas, pero tampoco los sarcasmos. Fue obvio que los rojiblancos ofrecieron la peor versión desde la llegada de Garitano. Todas las virtudes que le han distinguido hasta ahora y deben continuar sosteniéndole -solidez, carácter y competitividad- se esfumaron en una tarde de perros en todos los sentidos. Por el resultado, por la lluvia y por el ventarrón. Y lo que quedó fue un Athletic liviano, expuesto a las acometidas de un rival que enseguida encontró el camino correcto. Estaba en las bandas. Januzaj por la derecha a pierna cambiada y Oyarzabal por la izquierda fueron los encargados de descoser a un rival ya por sí descosido, incapaz de juntar sus piezas y proyectarse en ataque.

La clave

Ataque
El equipo donostiarra, muy enchufado, supo hacer daño por las bandas en la primera parte

Regalo de Dani García

San José ocupó el puesto de Beñat. Fue algo que muchos imaginaron presuponiendo una pelea muy física. El partido, sin embargo, acabó requiriendo para el Athletic algo más que músculos y contundencia. Había que hacer daño con el balón, meterle piedras en el zapato a la Real, rebajarle sus impulsos con un poco de calidad. Y no hubo manera. San José se liaba demasiado, Muniain y Williams estaban casi ausentes y las bandas eran un erial. Ni Ibai ni Córdoba era alternativa para dar profundidad. De este modo, los guipuzcoanos empezaron a jugar muy cómodos. Y más que lo hicieron cuando, pasado el cuarto de hora, recibieron un precioso regalo envuelto en celofán y con una pegatina de 'zorionak'. Una falta ensayada que salió como un churro acabó propiciando un despeje largo de la defensa realista. Dani García tenía todas las ventajas, pero cometió un error de principiante. En lugar de ir directo hacia el balón y despejarlo, lo perdió de vista para mirar la posición de Oyarzabal, que venía en carrera. El eibarrés le robó la cartera y acabó plantándose solo delante de Herrerín.

A esta jugada desgraciada siguieron otras que, por primera vez, dejaron en evidencia el sistema defensivo del Athletic con Garitano. La solidez de cemento armado de otros días se convirtió en debilidad y la Real acabó aprovechándose de ello. En el último minuto de la primera parte, tras una jugada liosa en la que los rojiblancos no supieron despejar el balón de su área, Williams José embocó un cañonazo a la escuadra desde de la media luna. El golazo premió el buen trabajo del conjunto txuriurdin, al que el Athletic sólo llegó a inquietarle en un cabezazo blandito de Córdoba en el minuto 30 tras un buen pase de San José. Eso fue todo antes del descanso.

Y lo peor es que tampoco hubo mucho más en la reanudación. Aunque la Real les entregó el balón, los rojiblancos no supieron qué hacer con él. Los cambios de Garitano no surtieron efecto. Ni los de Beñat y Raúl García, ni mucho menos el de Guruzeta por Muniain en el minuto 70. La impresión es que el partido tenía una inercia imparable que desembocaba sin remedio en la derrota del Athletic. De hecho, ni siquiera con el 2-1 hubo manera de acercarse al empate en los diez últimos minutos. No era el día. Casi nunca suelen serlo los derbis. Como decíamos al principio de esta crónica, habrá que que estudiarlo más profundamente.

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