PANKRA NIETO | pablo del caño

Primera toma de contacto con la afición, en pleno aeropuerto de Loiu

LAURA GONZÁLEZ

Media hora después de lo previsto, a las 12.40 horas, el Athletic aterrizó en el aeropuerto de Loiu, pisando Bizkaia con la Supercopa lograda en Sevilla después de doblegar al Barça. La expedición rojiblanca tuvo allí mismo su primera toma de contacto con la afición, después de no haberla podido sentir cerca en todo el torno debido a la pandemia. Fueron recibidos por una treintena de seguidores, bufandas en alto. Separados por unos quince metros de distancia, y una valla, festejaron como pudieron con los de Marcelino la hazaña lograda, cantando al unísono el ya famoso «Xalalalalala Athletic Club», mientras Muniain, como capitán, levantaba el trofeo, a modo de agradecimiento.

Una celebración que apenas duró cinco minutos. Muy fugaz, pero a la vez intensa. Tras ello, y debido a las normas sanitarias para evitar contagios, la plantilla rojiblanca y el resto de la expedición se subió a tres autobuses distintos para poner rumbo a Lezama, y a la recepción que les esperaba en el Ayuntamiento. Sin ningún baño de masas, y con muchas ganas de más. «Estamos súper emocionados, disfrutando todavía. Viviendo un sueño», coincidían Mikel Martín, Oier Villa, Xabier Esteban, Txaber Albertos y Jon Aragoiko, una cuadrilla de jóvenes llegados desde Bilbao. «Tenemos esta celebración apuntada para cuando Fernando Simón nos deje salir y festejarlo como Dios manda. Se nos va a juntar con la de la Copa del Rey«, bromeaban.

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