El regreso de Ibai al Athletic, cuestión de horas

Ibai, en el partido frente al Valencia, en Mendizorroza. /ANDER GILLENEA
Ibai, en el partido frente al Valencia, en Mendizorroza. / ANDER GILLENEA

El acuerdo entre el Alavés y el club rojiblanco está muy avanzado y el jugador ha dado el visto bueno a las condiciones que se le ofrece desde Ibaigane

Iñigo Crespo
IÑIGO CRESPO

Ibai Gómez vive sus últimas horas como jugador del Alavés. El extremo ha rechazado la propuesta de renovación albiazul y pondrá rumbo al Athletic después de que ambos clubes hayan dejado casi cerrado el acuerdo, según ha podido saber EL CORREO.

El extremo se incorporará de manera inmediata al conjunto bilbaíno, que persigue un golpe de efecto a su crisis deportiva. El futbolista logra así firmar un gran contrato y regresar a su antiguo equipo, del que salió con una rescisión de mutuo acuerdo tras vivir un calvario de un año.

Y la entidad vitoriana, cuya prioridad era asegurarse la continuidad del jugador, rentabilizará una operación que se habría producido sin beneficio alguno el próximo junio, cuando finaliza su contrato. A la espera de cerrar los últimos detalles, algunas fuentes cifran el traspaso en torno a los 3 millones de euros.

La resolución del futuro de Ibai empezaba a demorarse más de lo deseado por todas las partes. Por un lado, el jugador, que este mismo miércoles se ha ejercitado con sus compañeros en Ibaia, quería evitar el ruido y la incertidumbre. Por otra parte, el Alavés busca un desenlace rápido para poder sondear el mercado de invierno con cierta calma y evitar el amargo trago de tener en plantilla a un futbolista que podía cambiar de equipo en cuestión de días, mientras que el Athletic necesitaba ampliar su repertorio ofensivo para perseguir con mayores garantías la salvación.

El traspaso de Ibai había entrado en una fase de bloqueo en las últimas horas, aunque en ningún momento llegó a estar en peligro real. Antes de que a las oficinas de Mendizorroza llegara la primera oferta formal, el Alavés intuía que el Athletic ya había establecido contacto con su jugador. En ese escenario y ante la demora en la respuesta del futbolista a la propuesta de renovación por tres años, el club vitoriano asumía que el futuro del futbolista se distanciaba sin remedio, por lo que activó de inmediato la opción del traspaso.

El Alavés, satisfecho

El Alavés, por lo tanto, considera satisfactoria la operación pese a perder a un jugador fundamental en su esquema. Ibai, de hecho, había disputado todos los encuentros de Liga, y solo en uno de ellos salió desde el banquillo. La prioridad en la entidad del paseo de Cervantes era atar al futbolista hasta 2022 para fortalecer su columna vertebral tras las renovaciones de Fernando Pacheco y Víctor Laguardia, hasta 2023 y 2022, respectivamente. Sin embargo, quería evitar comprometer su masa salarial con un futbolista de 29 años, cuya cotización podía devaluarse en las próximas campañas.

El club albiazul, en este sentido, entendía que ningún otro pretendiente podía ponerle sobre la mesa un proyecto futbolístico similar y la garantía de mantener un rol tan importante en un equipo de Primera, que, además, sueña ahora con clasificarse para Europa. No obstante, el Alavés sí contemplaba un escenario con ofertas más atractivas en lo económico para tratar de seducir al extremo. Era consciente, además, de que había dos factores que podían inclinar la balanza en su contra. Por un lado, la oferta rojiblanca sería con seguridad más cuantiosa en lo económico para el futbolista, que además se encuentra ante su posible último gran contrato como profesional. Por otro, existía un componente emocional en el regreso al equipo de su ciudad, donde no consiguió triunfar.

Ibai ha tratado de mantenerse siempre al margen y el Alavés ha actuado con el máximo escrúpulo en las últimas semanas, en gran medida por la profesionalidad que ha mantenido el futbolista en todo momento. Es más, el club ha contado con él hasta el último día (fue titular en la última jornada ante el Valencia). El desenlace, sin embargo, no podía dilatarse mucho más, ya que el ruido del inminente traspaso comenzaba a ser ensordecedor, y el Alavés se enfrentaba a la difícil decisión de mantener como titular a un jugador que podía estar en la rampa de salida o tomar la medida de apartarlo de la competición para evitar posibles contratiempos que tumbaran la operación.

 

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