Borrar
El reto que debe imponerse el Athletic

El reto que debe imponerse el Athletic

Los rojiblancos necesitan trasladar a la Liga la mentalidad y la regularidad que vienen mostrando desde 2019 en la Copa

Necesitas ser suscriptor para acceder a esta funcionalidad.

Sábado, 28 de enero 2023, 01:25

Necesitas ser suscriptor para acceder a esta funcionalidad.

Compartir

Era un partido de los que marcan a fuego la temporada y el Athletic lo resolvió con mucha solvencia y un argumento tan fundamental como inesperado: la efectividad. Tres remates entre los tres palos y tres goles. Así da gusto, debió pensar Valverde, que está acostumbrado a todo lo contrario. La victoria da aliento a los rojiblancos en un momento decisivo y, desde luego, les anima para el partido de mañana con el Celta, que es otra cita de peso, en este caso para definir su trayectoria en la Liga. Y no hace falta decir, entre otras razones porque lo hemos dicho miles de veces, que esto del ánimo es un factor decisivo en todos los equipos y, especialmente, en aquéllos en los cuales la mentalidad combativa es casi la esencia de su juego, como le ocurre al Athletic.

La efectividad, además, no sólo alegra la vida sino que tiene una influencia extraordinaria, todopoderosa, en la lectura que se hace de los partidos y del rendimiento del equipo y los jugadores. Cuando la pegada es muy contundente y sirve para ganar, el boxeo siempre parece mucho más brillante. De hecho, todos parecemos mucho más guapos cuando ganamos y más feos cuando perdemos. El mejor ejemplo lo tenemos muy cerca: la comparativa de los dos últimos partidos del Athletic. La diferencia de percepción es evidente. Se diría que los rojiblancos estuvieron flojos y obtusos ante el Real Madrid y vigorosos y brillantes ante el Valencia, que en el primero merecieron críticas y en el segundo, elogios y ditirambos.

Noticia Relacionada

Las estadísticas, sin embargo, dibujan un escenario bien distinto. Ante el campeón de Europa, los jugadores de Valverde firmaron 18 remates, casi el doble de los que hizo su rival (10) y casi el doble de los que hizo el jueves ante un Valencia descompuesto y con una defensa de verbena. También tuvieron más posesión frente a los de Ancelotti (50,2%) que frente a los de Gattuso (46,8%). Y no sólo eso: también dieron el doble de asistencias (14 frente a 7) y forzaron cuatro veces más córners (12 frente a 4). Dicho de otro modo: los méritos de los rojiblancos fueron muy superiores ante el Madrid en todas las facetas del juego menos en la más concluyente, la que lo cambia todo, la que convierte a los equipos en Brad Pitt o en el hermano pequeño de los Calatrava: la de su eficacia de cara al gol.

Llegados a este punto, convendría no llevarse a engaño en el sentido de confiar en que, de repente, el Athletic vaya a transformarse en un equipo que no perdona y deja tiesos a sus rivales a la primera oportunidad. Esas cosas no suceden en el fútbol. Las metamorfosis, queremos decir. La naturaleza de los rojiblancos va a continuar siendo exactamente la misma, como ya se demostró tras aquella racha goleadora acuñada en las siete primeras jornadas frente a rivales débiles -Cádiz, Elche y Almería- a los que el Valencia recordó en buena medida. Y Valverde sabe esto mejor que nadie. Sabe que el camino que ha marcado al Athletic, el de ser un grupo intenso y valiente, no es que sea el mejor posible sino que es el único que puede hacerle competitivo. El objetivo, por tanto, va a continuar siendo el mismo. Dicho de un modo sencillo: defender con solvencia, crear muchas oportunidades, y luego que sea lo que Dios quiera.

Lo más peligroso del partido en Mestalla era que una eliminación, unida a los malos resultados en la Liga tras el parón del Mundial, dejara al Athletic en la antesala de una crisis. Por tanto, haber hecho los deberes en la Copa y mantener encendida la llama de la ilusión por ese título debe dar a los rojiblancos tranquilidad y confianza. Y no sólo eso. También sería interesante que extrajeran alguna conclusión -es de suponer que la hay- del llamativo contraste que existe entre la regularidad que llevan mostrando en la Copa en los últimos cuatro años y su irregularidad manifiesta en la Liga.

Rendimiento

Ahí es nada: 19 eliminatorias a partido único superadas (entre ellas dos con el Barcelona, otra con el Real Madrid y otra ante el Betis en Sevilla) y cuatro temporadas consecutivas en semifinales, algo que sólo ha logrado el Barcelona. Y frente a este reguero de luz, la oscuridad. O en el mejor de los casos, la penumbra. Recordemos, por ejemplo, que cuando ganó al Almería el pasado 30 de septiembre el Athletic puso fin a una racha de casi tres años y 105 jornadas de Liga sin lograr tres triunfos consecutivos. ¿Se puede sacar alguna conclusión a esta diferencia de rendimiento? Lo cierto es que hay una que no parece discutible a estas alturas: el Athletic ha conseguido forjar una mentalidad más consistente y ambiciosa, y desde luego una mayor resiliencia, en la Copa que en la Liga.

Esto, por supuesto, debe cambiar si los rojiblancos quieren cumplir su objetivo oficial de regresar a Europa después de cinco temporadas sin poder cruzar la frontera. Aunque ya estén en semifinales, lograr ese título, esquivo desde hace 39 años, se antoja todavía más complicado que terminar sexto en el torneo de la regularidad. En fin, que hay que imponerse en Balaídos, un estadio propicio para el Athletic. En sus nueve últimas visitas, ha sumado cuatro victorias, tres empates y sólo dos derrotas. Y para hacerlo, dos son las opciones: mejorar la calidad y precisión de su juego respecto al jueves y, si no es así, golpear con la misma dureza.

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Publicidad

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios