Este contenido es exclusivo para suscriptores

Navega sin límites desde 4,95€ al mes y además este mes podrás ganar una Smart TV con tu suscripción

logo-correo-on2.svg
Acceso ilimitadoNuevas secciones y más contenidosNueva app exclusiva sin publicidadInteractúa con los periodistasNuevas newsletters de autorOfertas y eventos exclusivos

El Athletic no se olvida de competir

Pese a que la eliminatoria estaba casi perdida, el equipo B de Garitano supo jugar con intensidad y rigor ante el Sevilla y ganó con un golazo de Guruzeta

Jon Agiriano
JON AGIRIANO

A lo largo de la temporada hay partidos así, inoportunos y sin mayor interés, partidos que sobran, que nadie los quiere, y se juegan únicamente porque el reglamento y el contrato de televisión obligan a ello. El Sevilla-Athletic de este miércoles, por ejemplo. La eliminatoria había quedado decidida en San Mamés, de manera que, en la tesitura de haber podido elegir entre jugar y no jugar, es muy probable que los dos equipos hubieran dado la misma respuesta, en plan Bartleby: preferiría no jugarlo. Sevillanos y bilbaínos, sin embargo, tuvieron que batirse y el duelo acabó cayendo del lado de los segundos, que se despidieron de la Copa ganando en el Sánchez Pizjuán, una rareza que ya se produjo hace tres años en la Europa League. El gol de la victoria lo marcó Guruzeta en el minuto 77 con un cabezazo perfecto. Fue sin duda lo mejor de un partido tranquilo y sin mucha historia, como estaba cantado.

Gaizka Garitano no se anduvo con remilgos. Puso a su segunda unidad entera, a todos los suplentes con el añadido de Ibai Gómez. Era lo previsto. Lo que no estaba previsto, lo que extrañó a todo el mundo, es que dejara en la grada a Iñigo Vicente tras haberle hecho viajar. No va a ser fácil que, a partir de ahora, el técnico de Derio encuentre oportunidades más propicias que la de este miércoles para dar minutos a esta promesa de Lezama. O quizá sí, quién sabe. Tal vez el Athletic se instale pronto en unas posiciones tan confortables que permitan dar la alternativa a algunos chavales. El caso es que la ausencia de Vicente fue una decepción. Digamos que privó a los aficionados rojiblancos de un buen entretenimiento. Siempre es divertido poner la lupa en los debutantes, aunque en los últimos años este tipo de experiencia no nos haya dado muchas satisfacciones que se diga.

El partido fue bastante abierto y tuvo oleaje en ambas direcciones. Que el Athletic mantuviera el pulso al Sevilla con su equipo B hay que interpretarlo como una buena noticia, un síntoma de que la plantilla está bien de ánimo, cada vez más compacta. Pensemos en los recuerdos terribles que nos han dejado los partidos que el Athletic ha disputado en el último lustro con su batallón de suplentes, meritorios y mediopensionistas. Dan miedo. Algunas actuaciones del equipo B, sobre todo en Europa, fueron para salir corriendo. Este miércoles, en cambio, el grupo respondió y hasta se llevó la victoria. Este resultado hace inevitable una mirada con perspectiva: ganar dos veces seguidas al Sevilla no está al alcance de cualquiera. Desde luego, no lo estaría de aquel Athletic que, prisionero de las dudas metódicas y los malos resultados, se desplomó en la Liga. El de ahora es otro. Sólo falta saber por cuanto tiempo.

0 Sevilla

Juan Soriano; Aleix Vidal, Mercado, Carriço, Gnagnon, Promes; Roque Mesa (Éver Banega, m.74), Amadou, Franco Vázquez (Sarabia, m.63); Ben Yedder (Bryan, m.71) y Munir.

1 Athletic

Unai Simón; De Marcos, Unai Núñez, Unai López (Dani García, m.65), Balenziaga; Iturraspe (Muniain, m.73), Nolaskoain; Ibai Gómez, San José, Susaeta (Córdoba, m.81); y Guruzeta.

GOL
0-1, M.76: Guruzeta.
ÁRBITRO
José Luis González González (Comité Castellano-Leonés). Amonestó al local Carriço (m.89) y al visitante Muniain (m.93).
INCIDENCIAS
Partido de vuelta de los octavos de final de la Copa del Rey, disputado en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán ante unos 26.500 espectadores.

La primera parte se hizo difícil de seguir sin perder la atención. Se vieron muy pocas cosas en el campo. Apenas alguna jugadita puntual que los cronistas anotábamos con presteza sabiendo que no iba a haber muchas como ella. En el minuto 6, Ben Yedder estuvo a punto de abrir el marcador. La defensa rojiblanca se despistó en un saque de falta y el francés se quedó solo para rematar. Se le fue por poco. También fue muy clara una ocasión de Guruzeta al cuarto de hora, tras recibir un pase excepcional desde la banda derecha por parte de Ibai Gómez. El golpeo del donostiarra fue horrible. Quiso colocarla bien con el interior y forzó tanto el gesto que pareció darle con los tacos. En el minuto 39 tuvo otra oportunidad para resarcirse, de nuevo tras un servicio de Ibai, pero llegó muy justo al remate y cabeceó muy cruzado.

Centros de Ibai

Fue una pena porque el 0-1 en ese momento, con tanto tiempo por delante, hubiera dado un poco de pimienta a un encuentro que el Sevilla dominaba sin hacer nada del otro mundo. Por pura inercia. Ahora bien, el Athletic no sufría. Bien mirado, se le notaba bastante cómodo, más de lo esperado habida cuenta de las circunstancias y del hecho de estar jugando con un once inédito y algunos futbolistas muy poco rodados. Su plan era sencillo y efectivo. Se basaba en sostenerse en defensa y en esperar alguna maniobra de sus extremos, Susaeta, que este miércoles cumplía 500 partidos, y sobre todo Ibai Gómez. Los detalles de calidad del jugador de Santutxu, como algunos que dejaba el 'Mudo' Vázquez, eran como esas flores que crecen en las rendijas del hormigón.

La segunda parte fue más movida. El Sevilla salió con ganas, dispuesto a cobrar ventaja y evitar cualquier posibilidad, por remota que fuera, de meterse en complicaciones. Los de Machín tuvieron un par de ocasiones, la mejor una de Sarabia en el minuto 64. El Athletic, sin embargo, se defendía con bastante rigor y salía a la contra, sobre todo con Susaeta, que estuvo cerca de marcar en dos disparos cruzados. Pese a que sus opciones de pasar la eliminatoria eran mínimas, el grupo de Garitano mostró una seriedad y una concentración de la que el deriotarra seguro que se enorgullece. Y es que el de ayer era el típico partido que, en otro momento, el Athletic hubiera convertido en una pifia indigesta, en un descalabro mayúsculo, con los jugadores pegándose constantemente tiros en el pie. Esta vez, por el contrario, supo tenerse en pie, como hacen los equipos que se sienten competitivos, y hasta ganó. Fue en la parte final, cuando Garitano ya había sacado a Dani García y Muniain en lugar de Unai López e Iturraspe, los dos caballeros de las Triste Figura de la plantilla. Susaeta colgó un balón y Guruzeta espantó sus fantasmas con un testarazo soberbio. Se recordará.

Más información

 

Fotos