La sombra de un amigo

Patxi Ferreira y Gaizka Garitano, en Lezama. /Manu Cecilio
Patxi Ferreira y Gaizka Garitano, en Lezama. / Manu Cecilio

Patxi Ferreira recibió la llamada de Garitano para ser su ayudante en el Eibar; desde entonces forman una sociedad indisoluble

Robert Basic
ROBERT BASICBilbao

Patxi Ferreira lleva casi siete años junto a Gaizka Garitano. Todo empezó en el Eibar y continúa en el Athletic, donde esta pareja de entrenadores ha conseguido reflotar a un barco que iba a la deriva. En apenas un par de meses han sofocado las llamas que amenazaban con devorar a la nave rojiblanca y ahora observan desde la tranquilidad la recta final del campeonato, en el que no renuncian a nada. El excentral internacional es la sombra del deriotarra, su hombre de confianza, que le acompaña en los buenos y en los malos momentos y con el que forma una sociedad indisoluble. Un día se sentó junto al técnico vizcaíno en el banquillo del conjunto armero y desde entonces avanzan juntos por las turbulentas aguas del fútbol profesional. Vivieron ascensos, descensos, contrataciones y despidos, pero se mantienen unidos y ahora disfrutan del buen momentos que les toca vivir en el conjunto bilbaíno.

En 2012, Ferreira recibió una llamada de Garitano, quien le ofreció sentarse junto a él en el banquillo del Eibar. Entonces los guipuzcoanos estaban en Segunda B, al año siguiente ascendieron a la categoría de plata y finalmente obraron el milagro de subir a la élite. Entre los dos consolidaron un proyecto sólido e ilusionante que sufrió en Primera, aunque el descenso administrativo del Elche permitió a los armeros continuar entre los mejores. El deriotarra y su ayudante renunciaron a sus cargos porque entendían que bajar les obligaba a echarse a un lado y lo hicieron con elegancia y estilo. Desaparecieron, pero permanecieron unidos. En 2015 firmaron por el Valladolid, aunque la experiencia fue mala y el club les cesó tras diez encuentros de Liga.

Ferreira, convencido de que su sitio está junto a Garitano, también se fue con el deriotarra al Deportivo, donde tampoco pudieron terminar la temporada. Pese a todo, seguían unidos y el expresidente Josu Urrutia les abrió las puertas del Athletic en 2017 para hacerse cargo del filial. Lograron jugar la fase de ascenso –no pudieron superar al Villarreal B– y la implosión del proyecto de Eduardo Berizzo les llevó a hacerse cargo de la primera plantilla. En un abrir y cerrar de ojos han logrado dar la vuelta a la situación, curar al enfermo y ponerle a andar, primero, y a correr, después. Es muy habitual verles en Lezama hablando, intercambiando impresiones, mientras constatan con satisfacción que van por buen camino. Y lo recorren juntos, Garitano y Ferreira, la sombra de un amigo que supo ver en él a un asistente perfecto.