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Aduriz, exjugador del Athletic y Mallorca, a la salida del hotel del Mallorca este domingo.
La surrealista visión en Mallorca de la final de Copa contra el Athletic

La surrealista visión en Mallorca de la final de Copa contra el Athletic

Un periodista bermellón asegura que el cuadro bilbaíno fue «mediocre y acomplejado», que resultó un «triste» campeón y asegura que tiene un «paupérrimo currículum»

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Domingo, 7 de abril 2024, 19:17

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Cada uno tiene su opinión. Por supuesto. Algunos pensarán que el mejor de la final de la Copa del Rey entre el Athletic y el Mallorca fue Nico Williams, por sus eléctricos recortes y por echarse al equipo a la espalda; Julen Agirrezabala, por sus paradas; o Berenguer, por coronar la tanda de penaltis con la diana decisiva. También puede haber discrepancias en que si fue justo el triunfo de los bilbaínos o si resultó mejor el cuadro de Aguirre. Y después de todo eso, está la opinión de un periodista de 'Diario de Mallorca', Matías Vallés, que, para empezar, llama el 'Bilbao' al rival de la escuadra bermellona y dice que fue «mediocre y acomplejado», que el gol vizcaíno resultó «miserable» y que fueron unos «tristes» campeones. Por cierto, habla de que es un equipo de «Segunda División».

Vamos por partes. En el primer párrafo ya deja esas dos calificativos para el 'Bilbao'. Admite, para empezar, que resulta «asombroso» que el Mallorca «alcanzara el partido definitivo». «En contra de lo previsto, el equipo solo cayó en su única opción de victoria, los penaltis. Se quedaron a un paso del trofeo por la cara», afirma el periodista.

En su segunda reflexión tira de datos, de las diferencias clasificatorias entre ambos equipos, de que el Athletic dobla en dianas anotadas a los bermellones... Y recuerda el último resultado en «Son Mamés» para dar un palo a los bilbaínos, a los que denomina como «tristes ganadores de la Copa». Se conoce que no ha visto las celebraciones. «Aguantarles durante dos horas después de haberse adelantado en el marcador es una proeza para los mallorquines, que en la última década han sufrido tres descensos, uno de ellos a Segunda B».

Por todo eso, Vallés estima que «el 'Bilbao' no hizo nada para merecer la Copa, con un gol miserable aparte de la comprobación de que está compuesto por los hermanos Williams y nueve figurantes sin texto». Vamos, que no se acuerda de las paradas de Agirrezabala, tampoco de que Galarreta dio una lección en el centro del campo, de que Unai Gómez realizó un duelo bestial... Asegura, en este sentido, que «acudió a la final sin más plan predeterminado que su superioridad evidente sobre un Mallorca que todavía no se ha asegurado la permanencia».

«Paupérrimo currículum»

Y más tarde, mantiene su ataque al Athletic. «El ejército regular de Bilbao tenía la obligación de derrotar a los piratas de Aguirre o la cólera de Dios, el otro vasco embarcado en la aventura equinoccial de arrastrar una banda irregular a la conquista de Eldorado. El resultado de la final es lógico, el desarrollo del choque avergüenza más a los vencedores que alos vencidos».

El único elogio a los bilbaínos es este: «los mallorquines superaron su maldición pese a que el torbellino de Nico Williams desarboló sistemáticamente a Gio, una constancia en el error que debió motivar a Aguirre a adoptar alguna decisión táctica». Pero, de nuevo, el golpe. «Ningún factor durante las dos horas de juego acreditaba al Bilbao como campeón de Copa por encima de su modesto rival. El encuentro se decidió con los mismos penaltis que la semifinal ante la Real, salvo que a Morlanes le faltó el coraje para mirar al portero rival a la cara, así que le envió el balón mansamente a las manos».

Y, por supuesto, se reserva lo mejor para el final. «Se escucharán cantos homéricos glosando a los jugadores del Bilbao, pero solo confirmaron que pertenecen a la Segunda División del fútbol español, la que se sitúa inmediatamente por debajo de Madrid y Barcelona. Se sintieron incómodos ante el Mallorca porque eran favoritos, y los secundarios de Primera prefieren jugar las finales contra madridistas y barcelonistas para perder con honor. En una jornada que el Bilbao pretende de gloria, ante el limitado Mallorca se entendió perfectamente que lleve cuarenta años, cuarenta sin ganar una Liga. Con este paupérrimo currículum, el fútbol español habla de equipo histórico. Un remate en escorzo de Muriqi hubiera desnudado su fragilidad».

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