Txetxu para siempre

Txetxu para siempre

La admiración que sentíamos por él era absoluta. Porque Txetxu lo tenía todo para que nos rindiéramos a él y muchos nos pasáramos la infancia y la adolescencia intentando imitarle

Jon Agiriano
JON AGIRIANO

Txetxu Rojo me acarició la cabeza en Lezama hace casi cincuenta años. Un amigo de mi padre me lo presentó y recuerdo que sólo acerté a mirarle brevemente mientras él me sonreía y yo, sintiéndome inmensamente pequeño, apartaba la vista de inmediato, deslumbrado. Y entonces me acarició y el efecto de su mano en mi cabeza perduró durante d�

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