Unai López ya no es un niño

Unai López, conduce el balón perseguido por Mahmoud Dahoud/PATRIK STOLLARZ
Unai López, conduce el balón perseguido por Mahmoud Dahoud / PATRIK STOLLARZ

El joven centrocampista considera que sus cesiones a Leganés y Rayo le han servido para madurar y es uno de los destacados de la pretemporada

Juanma Mallo
JUANMA MALLOAmsterdam

«No soy el mismo niño que empezó aquí». Unai López (San Sebastián, 22 años) ha regresado esta temporada al Athletic con ganas de demostrar su valía, que puede aportar mucho al equipo de Eduardo Berizzo, cuya exigencia y postulados le encantan. Después de dos cesiones, a Leganés y a Vallecas, ésta saldada con el ascenso a Primera, el centrocampista guipuzcoano considera que es un futbolista más maduro, que ha crecido en el aspecto personal y profesional, y acumula méritos para ganarse la confianza del 'Toto'. Dice que el preparador no le ha comentado si continuará en el equipo, pero ha mostrado en el campo que ya no es aquel joven con calidad, pero al que le faltaba poso, fortaleza física y unas dosis de garra para jugar con continuidad en Primera División. Esos dos préstamos le han cambiado. Lo destaca. «He madurado fuera de Bilbao y ya no soy el niño que subió al primer equipo», asiente en Duisburgo, donde jugó el segundo encuentro de la 'Copa de las Tradiciones'el sábado.

El camino de Unai López hasta esta estación, que apunta a definitiva, no ha resultado sencillo. Ni mucho menos. Con 18 años, debutó en la campaña 2014-15, la de Champions, en el play-off por acceder a la competición que más reluce del Viejo Continente. Saltó al campo a falta de 18 minutos para tumbar al Nápoles y que el Athletic de Ernesto Valverde entrara en la fase de grupo en la Liga de Campeones. Sumó 24 duelos en aquel ejercicio, sólo uno completo. La siguiente temporada, ya con el Bilbao Athletic en Segunda, se convirtió en un fijo en las alineaciones de los 'cachorros', pero en el curso 2016-17 salió cedido al Leganés. Lejos de casa, crece. Igual que la campaña 2017-18 en el Rayo. Los madrileños recaudan el ascenso a Primera, y el guipuzcoano se erige en una pieza esencial en el engranaje vallecano: superó los 3.000 minutos sobre el césped, anotó tres dianas, ofreció tres asistencias... Elementos que le han servido de aprendizaje. «Hace tres años que debuté. He salido dos veces cedido, y ya no soy el mismo niño que empezó aquí. Sigo aprendiendo de mis compañeros para aportar al equipo», señala.

Berizzo le ha colocado por delante del pivote, de enlace con el mediapunta, y también en esta posición por detrás del delantero. Ahí brilló en Urritxe. Más retrasado lo intentó contra el Barakaldo, y ofreció dinamismo, sin éxito, contra el Duisburgo en la 'Copa de las Tradiciones'. En un centro del campo con múltiples piezas, él quiere hacerse un hueco. En Amorebieta, destacó, aunque él lo deja en una segundo plano. «Este equipo no se ha caracterizado nunca por los individualidades y tampoco lo va a hacer ahora. Yo trabajo para aportar mi granito de arena. Estoy contento de mi nivel individual, pero sobre todo a nivel colectivo», subraya Unai López, que coincide en el análisis de Berizzo de que los continuos entrenamientos minimizan el rendimiento de la tropa. «Venimos de tres semanas sin descanso, y se nota en los partidos que decaemos un poquito al final. Pero hay un gran equipo, hay jugadores muy, muy buenos y va a ser una temporada ilusionante», vaticina. Y él, ya maduro, espera ser uno de los protagonistas, al servicio del colectivo, y encantado con el fútbol que deseaba el 'Toto'.

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